Dice un popular refrán británico que no se debe juzgar un libro por su solapa, que es poco conveniente dejarse guiar por las apariencias. Naturalmente, en lo que respecta a los vinos sucede un poco lo mismo: es menester catarlos para determinar su valía, que reside en su aroma, en su sabor y también en su gradación, esto es, en su capacidad para alterar nuestra conciencia.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte el packaging vinícola se está convirtiendo en un arte en sí mismo, de tal manera que la forma de la botella trata de reflejar el carácter del caldo al primer vistazo, mientras que la etiqueta lo adorna y le da empaque, como haría un traje de alta costura con una bellísima top model.

A continuación, te ofrecemos una cuidada selección de las que consideramos las botellas mejor diseñadas del mercado. Aquí no tienen voz ni voto catadores o sumilleres, sino únicamente el criterio estético. Por una vez y sin que sirva de precedente, beberemos con los ojos. Por una vez y sin que sirva de precedente, juzgaremos el libro por su portada.

 

 

Habla 17

Empezamos por el más reciente. Tras un largo reposo en botella, la bodega extremeña Habla acaba de lanzar este vino excepcional, que utiliza por primera vez uva cabernet franc, plantada en sus viñedos hace casi 20 años. Pero lo mejor del vino, amén de su alta expresividad, es una preciosa botella de cristal negro italiano inspirada en la alta perfumería. Habla 17, el vino que seduciría a Coco Chanel.

 

Château Mouton Rothschild 1973

La bodega francesa Château Mouton Rothschild es pionera en exponer arte en sus etiquetas. Desde 1945, cada año ha pedido a un artista de primera división que decore sus botellas con absoluta libertad, siendo Dalí, Bacon, Tàpies, Miró o Warhol algunos de los más célebres. Pero, sin  duda, la botella más representativa y más expresiva la logró Pablo Picasso, para la memorable cosecha de 1973.  

 

Csetvei Winery Hrsz

“Creo que la botella forma parte del uso y disfrute del vino. Se crea una experiencia personal cuando el consumidor coge la botella y la gira”, afirma la diseñadora Kira Koroknai. Por eso creó este estrambótico envoltorio, con reminiscencias del op-art, para uno de los deliciosos caldos de la bodega húngara Csetvei Winery. La botella a rayas concéntricas y el packaging a juego no pasan precisamente desapercibidos.

 

Matsu

Uno de los tríos de botellas más impactantes y originales de las últimas décadas, es obra de la pareja de fotógrafos publicitarios Salvador Fresneda y Bèla Adler, que consiguieron resumir la esencia de este potente vino de Toro en los rostros de tres generaciones de viticultores: la fortaleza y valentía de ‘El Pícaro’,  el juvenil poderío de ‘El Recio’ y la sabia imperturbabilidad de ‘El Viejo’.

 

Mar de Frades

Para vestir a este, uno de los vinos blancos más conocidos de España y buque insignia de la denominación de origen Rías Baixas, nada mejor que este oceánico y refrescante diseño, con una recreación del clásico grabado japonés La gran ola de Kanawaka (Katsushika Hokusai, 1833). Una idea obvia pero brillante que ha sido deconstruida más recientemente por la modista Ana Locking en edición limitada.

 

Meteor Merlot

La inspiración nocturna llevó al colectivo de diseñadores norteamericano Work Labs a transmutar las botellas de este suave y carnoso caldo californiano en un reflejo del firmamento. Y lo mejor de todo es que las botellas están impresas de tal manera que no hay dos iguales, pues la posición, la forma y el tamaño de las estrellas son diferentes en cada  una. Más que un vino, una experiencia cósmica.

 

Chivite Las Finas Rosado 2015

Pocos rosados poseen un color y un sabor tan pálido, fresco y delicado como el creado al alimón por el prestigioso cocinero Juan Mari Arzak y el bodeguero Julián Chivite. Y un néctar tan sutil merecía un recipiente exactamente así: un botellín de diseño elegante y etéreo como el de un exquisito perfume, donde la tipografía y las curvas del cristal producen acuosos y estimulantes efectos ópticos. 

 

Loco 2014

Este florido vino blanco de Bodegas Canopy (Méntrida, Toledo), intenso en boca con un recorrido untuoso y mineral, fue fruto de un hallazgo inusual y un poco… loco. Al parecer, los enólogos que descubrieron estas cepas de Garnacha blanca en Castilla, una zona donde no suelen crecer, se volvieron locos de contentos. De ahí el nombre del vino y de ahí ese packaging que imita el corte de una camisa de fuerza.

 

Señora de las Alturas

El estudio de diseño riojano Moruba sabe mimar las etiquetas de los vinos de Xabier Sanz, jugando con formas y colores sobre un mismo motivo: la estampa del pajarito que el padre de Xabier solía ver en su viñedo picoteando las uvas. Cada vino de la casa tiene, pues, un diseño diferente, pero el tinto Señora de las Alturas tiene tres para el solo, pues fue el caldo fue obra de Xabi y sus dos hermanos.

 

Francis Coppola Reserve

Amén de hacer buen cine, Francis Ford Coppola posee una gran bodega en California, cuyas ediciones especiales suelen estar muy cuidadas. Para su última colección de reserva, formada por caldos italianos, españoles, alemanes, argentinos y franceses, Coppola llamó a Dean Tavoularis, director artístico de El Padrino, que creó una pequeña obra de arte para cada uno de los vinos de la colección.