A principios de los años 20, Shinjiro Torii fundó la casa Suntory. Empezó importando vinos españoles a Japón, pero fracasó estrepitosamente, pues en general sus compatriotas rechazaban nuestros Rioja y Ribera de Duero y preferían los caldos franceses. Así las cosas, en 1929 decidió probar suerte con el whisky, un espirituoso que resultó ser mucho más grato al paladar nipón. Casi un siglo después, y contra todo pronóstico, sus destilados han logrado rivalizar con los legendarios gigantes escoceses, abriendo camino para otras marcas orientales.

En la actualidad, los whiskies nipones han invadido el mercado occidental, ganándose el respeto de la exigente comunidad de gourmets etílicos, que hasta ahora fruncían el ceño cuando se les hablaba de cualquier marca destilada fuera de las fronteras de la Gran Bretaña. Pese a lo impronunciable de sus nombres y lo austero de sus etiquetas, las marcas de whisky japonesas están de moda. Es tiempo de discernir y hacer una pequeña cata de las mejores. Salud.

 

Hakushu 25 Años

La madre del cordero, o el primer whisky nipón celebrado por los críticos británicos. No en vano, el año pasado fue premiado como «mejor whisky de malta del mundo» en los World Whiskies Award, que son al whisky lo que los Oscar al cine.

Hablamos de un trago de sabor fresco y afrutado, que en boca tiene regusto a lavanda, crema catalana y piña, con un fondo de ciprés y un aroma un tanto ahumado. El prestigioso crítico Jim Murray, que cada año saca su ‘Biblia del whisky’, puntuó este Hakushu con 93 sobre 100 y aseguró que «es imposible que este malta no te deje alucinado».

Adam Przybyl

 

Yamazaki 12 Años

El gran pionero del sol naciente, fue el primer whisky creado en Japón, y se elabora en la primera destilería de Japón, propiedad de la empresa Suntory. Aunque en origen era un whisky un poco tosco, cuenta la leyenda que con los años se ha ido refinando hasta alcanzar la actual perfección.

Ciertamente, el Yamazaki recuerda en nariz a los maltas escoceses de Speyside, pero con unas notas florales, tropicales y cereales muy particulares. En boca, notamos la dulzura de la miel, la vainilla y el melocotón, equilibrada por un regusto a especias y frutos del bosque, quizá por la combinación de barricas de roble español, japonés y norteamericano. En cuanto al final, es lo mejor: una mezla explosiva de naranjas, canela y flores del campo.

 

Hibiki

Quizá porque Hibiki significa «resonancia», este es quizá el whisky nipón que más suena en boca de los españoles y que más se deja ver en nuestros bares y coctelerías. Sin duda influye el hecho de que las botellas de esta marca, como las de Hakushu y Yamazaki, están distribuidas en España por la empresa especializada en bebidas espirituosas Maxxium.

En cuanto a la peculiar paleta de sabores de este espirituoso, es más compacta que la de otros de su especie. Hay que subrayar el hecho de que este trago está madurado en cinco tipos de barriles de mizunara, un roble japonés que le da deliciosas notas de madera a sus sabores cítricos y a su aroma jerezano. Sírvase a temperatura ambiente y sin hielo, por favor.

 

Nikka Yoichi 12 años

Dice el tópico que los japoneses no inventan nada, pero son especialistas en aprender, copiar y mejorar. Es el caso de esta malta única, que recuerda a los tragos del norte de Escocia, pero también, en cierto modo, los supera.

En boca destaca la sutil contradicción de su sabor: chocolate por un lado y ahumado por otro, frutal por un lado y floral por otro. Esta mezcla se consigue tras horas de trabajo en pequeños alambiques que funcionan con fuego de carbón, destilando un líquido que se madura en barricas de bourbon, jerez y roble nuevo. Frágil y a la vez poderoso, al beber este trago percibimos el poder de la solera: no en vano, la destilería que lo elabora se inauguró en los años 30.

 

Suntory Toki

No podíamos terminar esta lista sin recomendar un whisky más «de batalla», que no quiere decir «peor», pero sí indicado para los amantes de las mezclas, o, hablando mal y pronto, «los cubatas»; lo cual no quiere decir que no se pueda beber on the rocks.

Se trata de una fusión procedente de tres buenas destilerías: Hakushu, Chita y Yamazaki. Su económico precio y las reminiscencias de miel, coco y vainilla que deja en paladar, consiguen que resulte ideal para combinar con tu refresco favorito. En el fondo, es una versión sencilla Hanabi. Por cierto, que Toki significa «tiempo» en japonés. Y quizá sea esa la más rotunda sensación que se disfruta al degustar un buen whisky: la sensación de tener el tiempo en tus manos.