Se acerca un puente corto pero que también puede ser intenso, si elegimos un destino cercano con un buen mercadillo tradicional para hacer nuestras compras de Navidad. Por un lado, evitamos que se nos acumule el trabajo en las vísperas de la visita de Papá Noel; por otro, nos haremos con regalos genuinos y originales. 

No hay tiempo (y puede que tampoco) ganas de irse muy lejos: en la misma Europa, pese a todo aún cuajada de autenticidad, belleza y tradición, tenemos mercadillos de este tipo en casi todos los países. Además de facilitar tus compras, son una buena excusa para regalarte una escapada de tres días. Ve reservando billetes, que falta poco.

 

1 Mail Branly, París

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Notre-Dame, Saint-Germain-des-Prés, Village de Noël… Existen infinidad de mercadillos navideños en París. Pero sin duda el más encantador es el Mail Branly, tal vez porque se encuentra a los pies de uno de los iconos de la ciudad: la torre Eiffel. En él encontraremos todo tipo de regalos, artesanía, decoraciones para Navidad, delicias gastronómicas, y, sobre todo, un precioso lugar para pasear.

 

2 Mercadillo de la Catedral, Colonia

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Aunque en vísperas de Navidad hay mucho que ver en Colonia, lugares como la Aldea de Santa Claus o la feria de la Ciudad Vieja y su pista de patinaje, el mercado de la Catedral es sin duda el evento más importante. Bajo miles de luces, un sinfín de casetas rojas de tejados nevados venden lujo y artesanía. Si tienes frío, pídete un glühwein, vino caliente aderezado con canela, naranja, cardamomo y anís chino.

 

3 Mercado de Wenceslas, Praga

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Títeres hechos a mano, antigüedades, alimentos tradicionales, cervezas Buvar, viejos abetos, joyas selectas, velas medievales… Son algunas de las exquisiteces que podemos encontrarnos en éste, uno de los dos mercados principales de Praga –el otro está en la ciudad vieja–, que se encuentra en la plaza de Wenceslas, siempre tan bien decorada con sus entrañables luces y sus casetas de madera.  

 

4 Fira de Santa Llúcia, Barcelona

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De entre los muchos mercadillos españoles que se montan en las vísperas de Navidad, cabría destacar uno de los más antiguos de Europa: la Fira de Santa Llúcia, en el histórico barrio Gótico de Barcelona. Da gloria ver los tradicionales puestos iluminando la avenida de la Catedral, y adquirir en ellos todo tipo de productos navideños, como nieve para el Belén, muérdago o zambombas.

 

5 Mercado de Rathausplatz, Viena

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En Viena se instalan más de una veintena de mercadillos por estas fechas. Pero el más espectacular es el de Rathausplatz. Un festival de luz y color que contrasta con el fondo señorial del ayuntamiento neogótico. En sus casi 200 puestos se vende pura magia: desde juguetes de madera fabricados a mano hasta decoraciones de lujo para árboles de Navidad, pasando por salchichas ahumadas o ponche picante.

 

6 Feria Navideña, Cracovia

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En esta ciudad polaca se vive la Navidad con una gran devoción católica. Eso no quita que descuiden su comercio, sino todo lo contrario: el suyo es uno de los mercados navideños más surtidos del mundo. Además de los juguetes y adornos de temporada, despachan joyas de ámbar del Báltico, cristal de Bohemia, tallas de madera, cerveza caliente y guisos tradicionales, entre otras muchas maravillas.

 

7 Winter Wonderland, Londres

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Mucho más que un mercadillo, el Winter Wonderland de Hyde Park es casi un parque de atracciones consagrado a la Navidad, que permanece abierto desde el 21 de noviembre hasta el 5 de enero. Amén de casetas que despachan regalos únicos y manjares de la tierra, hay talleres de escultura con hielo, pistas de patinaje, la noria más grande del mundo, restaurantes, cabañas-bar y hasta carpas-dance con DJ.