Exodus, un grupo heavy sin una sola balada en su repertorio

Aquí hay que matizar que no es simplemente “un grupo heavy”, sino que practican un subgénero dentro de esa denominación, el trash metal, que suele ser más rápido, más sucio, más rasposo, más cañero, en definitiva. Pero también podríamos meter en este saco a Metallica (cuyo guitarrista Kirk Hammet, por cierto, fue uno de los fundadores de Exodus), que sí que cuenta con algunas sonadas baladas en su haber. Lo de Exodus es una declaración de intenciones: no en vano, tras lanzar su cuarto disco (ya van por la decena) vendieron una camiseta que se hizo muy popular entre los heavies de raza, y que se vanagloriaba de no haber caído en la tentación de componer una canción lenta y pastelosa. En la parte trasera, rezaba: “4 Albums, still not ballad”. En el documental Murder in the Front Row, que cuenta la eclosión del trash metal en el Chicago de la crisis de los años ochenta, los miembros de Exodus aseguran que, hasta el día de hoy, con seis álbumes más de estudio, siguen manteniéndose orgullosamente fieles a ese veto autoimpuesto. Aunque tengan temas como A Good Day to Die o Architect of Pain, que coquetean peligrosamente con el medio tiempo y han generado por ello no pocos debates en los foros de música heavy, no pueden considerarse baladas en sentido estricto. 

 

Talking Heads existen gracias a Suzi Quatro

La virtuosa bajista y cantante Suzi Quatro tuvo poco éxito en su Estados Unidos natal, pero arrasó en medio mundo (especialmente en Australia) y ha vendido más de 50 millones de discos. Su mérito está, sobre todo, en haber capitaneado bandas de rock en una década, la de los setenta, en que el rock se consideraba una cosa de hombres. Para cualquiera mínimamente aficionado a la música (y de cierta edad) no es un secreto que Suzi inspiró a otras estrellas femeninas como Debbie Harris (de Blondie), pero pocos saben que Talking Heads le debe su fama, y tal vez su existencia. Y es que Tina Weymputh jamás se hubiera colgado un bajo eléctrico al hombro de no ser porque sus compañeros de banda le mostraron una foto de Suzi Quatro embutida en un ceñido mono de cuero. En cuanto puso uno de sus discos y escuchó el talento y la decisión con que golpeaba las cuatro cuerdas, no se lo pensó dos veces. 

 

Detrás del suicidio de Michael Hutchence hay una lesión cerebral, no un imprudente juego sexual

Cuando encontraron al cantante de INXS ahorcado en su habitación hotel Ritz Carlton Hotel de Sídney, con su propio cinturón, la prensa amarilla se apresuró a conjeturar motivos turbios para engordar sus cifras de venta en kiosco. El documental Mistify alumbra la verdad tras su muerte: años antes, tras una discusión, un taxista le propinó un puñetazo que le produjo una severa lesión cerebral, anulándole el área del olfato. El cantante australiano ocultó este hecho, que le cambió la personalidad radicalmente: de ser un tipo afable, cercano y bienhumorado, pasó a tener abruptos cambios de ánimo y a actitudes despóticas incluso con los propios miembros del grupo. Esto le llevó a una honda depresión que culminó en el desdichado suicidio. 

 

Kate Nash (casi) no levanta cabeza

“A mediados de los 2000, Kate Nash saltó en un suspiro de MySpace a las listas de éxito con la canción Foundations. Cuando su sello musical quiso dictarle cómo sonar y vestir, y los tabloides empezaron a hacer inventario de sus granos en vez de hablar de sus canciones, aquella adolescente de las afueras de Londres se dio cuenta de que gestionar el éxito repentino no iba a ser tarea fácil”. Así comienza la sinopsis de Underestimate Gilrl. Un documental que cuenta cómo se puede pasar de volar en jet privado a tocar en estadios de todo el mundo a tener que vender su ropa en tiendas de segunda mano para poder pagar el alquiler. Y es Kate Nash cometió el “grave error” de querer seguir su camino musical en vez del que le marcara Universal, que no dudó en echarla cuando decidió cambiar el pop edulcorado por el punk rock. En esta última década, la artista ha tenido que nadar en aguas cenagosas para lograr ser el tipo de compositora y cantante que ella siempre ha querido (incluido un mánager que la dejó, literalmente, arruinada).