“Yo impuse el negro. Todavía es un color fuerte hoy en día. El negro arrasa con todo lo que hay a su alrededor”. Cuando Coco Chanel pronunció estas frases, hace ya unas cuantas décadas, no podía ni imaginar que iba a existir algo tan negro como el BMW Vantablack X6. Y así como el negro de Chanel dio un vuelco a la moda, este coche supone un antes y un después en tendencias automovilísticas.

Hasta ahora, “el coche más negro del mundo” era el modelo La Voiture Noire, de Bugatti, que se vendió hace unos meses por la friolera de 17 millones de euros. Pero BMW ha conseguido lo que parecía imposible: fabricar un automóvil todavía más negro que “el coche más negro del mundo”, con un tono tan oscuro que absorbe el 99,965% de la luz visible y tan solo tiene un 1% de reflejo.

El resultado es el BMW Vantablack X6, un coche tan negro que parece de dos dimensiones y, al ver sus fotos, cualquiera diría que estamos ante un dibujo, ante una viñeta de un tebeo de Batman, y que eso es una ilustración del famoso batmóvil en la que el dibujante se pasó un poco con la tinta negra. Y, sin embargo, se trata de un coche de verdad, con una chapa y una pintura extraordinarias.

Pero el secreto no está en la chapa, sino en la pintura. Un tono llamado Ventablack, fue desarrollado por la firma británica Nanosystems para pintar determinados accesorios de las naves espaciales. Sin embargo, ese tono no habría servido para un coche, pues parecería una cucaracha; así que crearon el nuevo tono Vantablack VBx2, que tiene un 1% de reflejo: lo justo para que las líneas del vehículo resalten.

Además, aunque el BMW VBX6 tiene los cristales tintados en negro, se les ha dejado un poco de reflejo para que haya cierto contraste y el coche parezca algo más que una fugaz sombra. El resto, es todo negrísimo, excepto, naturalmente, la matrícula y el “morro” del coche que, aunque no la alegría de la huerta, tiene los faros plateados. Ciertamente, el conjunto es de una sobrecogedora elegancia. 

 

Más negro que la noche

Ben Jensen, fundador de Nanosystems, había recibido muchas ofertas de empresas automovilísticas para crear un coche con el color Ventablack. Y todas las rechazó. Hasta que BMW le presentó un modelo que él y su equipo consideraron que encajaba con el tono: un coche potente, grande, sólido, ideal para ‘machos alfa’ con dinero y actitud. Hombres a los que no les asusta pilotar un auténtico batmóvil.

En efecto, el BMW VBX6 es uno de los coches más sobrios y poderosos del mercado. Pero… como todo en esta vida, tiene un “pero”: solo existe un ejemplar. ¿El motivo? La pintura es carísima, ya que se fabrica con un sistema de nanotubos de carbón que miden entre 14 y 50 micrometros de largo por 20 nanometros de diámetro, es decir, que son 5.000 veces más finos que un cabello humano.

Para llenar un cubo de un centímetro cuadrado, son necesarios mil millones de nanotubos de carbón, así que para pintar un cochazo como el de BMW ha habido que hacer encaje de bolillos, cosa que ha encarecido enormemente el producto. A esto hay que añadir el elevado coste del motor, las lunas y demás elementos de un vehículo que, color aparte, pertenece a la más alta gama.

¿Conclusión? Solo se ha podido fabricar un BMW Vantablack X6, que, antes o después, se subastará a un precio astronómico y acabará en el garaje de un futbolista o de un multimillonario. O quizá sea el propio hombre murciélago quien, saltando de un tebeo, se acerque al Salón del Automóvil de Frankfurt y se haga con él. Cosas más raras se han visto en las subastas de artículos de lujo.