Tardó 74 días, 19 horas y 35 minutos en dar la vuelta al mundo en yate en solitario, sin escalas y sin asistencia. Llegó al puerto de Les Sables d'Olonne, en la costa oeste de Francia, el 20 de enero de 2017, exhausto, ligeramenter deshidratado y en segundo lugar, a 16 horas del ganador de la prueba, el francés Armel Le Cléac'h.

Thomson no es de los que piensan que el segundo en llegar a la meta es solo el primero de los que pierden. Él valora como un triunfo haber completado la travesía, llegar a puerto tras semejante aventura con solo otro marino por delante y haberse convertido en el británico que más deprisa ha conseguido circunvalar el globo en las condiciones de nevegación tan peculiares que exige la prueba. Y eso que en plena travesía, en el decimnotercer día, perdió una de las láminas laterales que elevan el barco sobre las aguas para reducir el efecto de arrastre. 

La Vendée Globe es la regata más selectiva y exigente que se disputa ahora mismo: menos de la mitad de los que participan en ella consiguen completarla. Su primera edición fue en 1989 y se celebra cada cuatro años desde 1992. Thomson es todo un veterano de la prueba. No pudo completarla ni en 2004 ni en 2008, pero fue tercero en 2012, el año en que por vez primera consiguió adaptarse a una rutina de sueño que puede resultar devastadora pero es el secreto del éxito: dormir entre 20 y 40 minutos cada tres o cinco horas. El marino nos cuenta que, a pesar de consumir alrededor dee 7.000 calorías diarias, al final de la travesía había perdido más de ocho kilos.

Para la edición de 2016, Thomson y sus patrocinadores, Hugo Boss, dieron el paso inusual de asociarse con el diseñador alemán con sede en Londres Konstantin Grcic. Además de ser el esponsable de la estética distintiva del barco, Grcic, que ha producido trabajos para algunas de las principales empresas de diseño del mundo, también tuvo un peso decisivo en la remodelación del área de la cabina, una innovación que se volvió esencial para la comodidad de Thomson y para mantener su moral. Thomson y Grcic tuvieron charlaron para PORT de lo que supuso para ellos tan intensa experiencia.

 

Konstantin Grcic: Disfruté muchísimo siguiendo la carrera a través de los vídeos que tú mismo hacías mientras navegabas. Gracias por dejarnos participar de una manera tan directa de tu experiencia. Me frustró muchísimo que perdieses uno de los alerones y tuvieses que navegar en condiciones precarias. Seguro que si no lllega a ocurrirte habrías tenido muchas más opciones de ganar.

Alex Thompson: Yo también disfruté mucho con esos vídeos. Me encantó hacerlos. Comunicarme de manera continua con el exterior me fue muy útil para sentirme acompañado en lo que, por definición, es una experiencia solitaria. Los miles de comentarios e interacciones que recibía a diario a través de Facebook suponían un enorme estímulo para mí. Y quiero agradecerte, Konstantin, tu aportación a mi aventura. Antes de que nos conociésemos en Nueva York, cuando se llegó a un acuerdo para que participases en el diseño, pensé que tendrías una actitud de ‘artista’ y vendrías a proponerme un montón de ideas tan bonitas como poco prácticas. Pero me sorprendió la sensatez, la humildad y la inteligencia con que te tomaste nuestra colaboración, las ganas de ser vgerdaderamente útil que mosrraste desde el principio.

KG: Tú también me lo pusiste muy fácil al hablar conmigo con total naturalidad y franqueza. Además, supiste transmitirme tu entusiasmo por la prueba y hacerme entender qué necesitabas y cómo poidía ayudarte, cosa que no es nada sencilla.

AT: ¡Me encantaron tus ideas! No es casualidad que nuestro barco fuese considerado el más bonito de los que participaban en la prueba en una encuesta que se hizo en Francia. Estamos hablando de una embarcación alemana cuyo patrón es un marino inglés, pero a los franceses les encantó su aspecto. Ese es el primer paso para conseguir que la gente sienta que tiene un vínculo emocional contigo y hace más fácil que te apoyen.

KG: Me lo tomo como un gran cumplido. El color, los logotipos y el estilo no son solo decoración. Tienes que dar con el diseño, los colores y el aspecto general que consiga que el equipo se sienta a gusto, orgulloso de la nave. Por supuesto, esto es algo con lo que estoy familiarizado como diseñador: la psicología de la forma, del diseño. Es fascinante lo decisivo que puede llegar a ser. Fue un gran desafío partir de tu último  velero, que era precioso, con sus colores plateados, y hacer algo que conservase ese aire distintivo y a la vez fuese muy diferente. Técnicamente, su vistoso color negro fue todo un desafío, ya que el bote se pega con una resina que, si no se toman las precauciones necesarias, puede entrar en combustión si alcanza los 80 ° C, algo que es técnicamente posible en los trópicos. Así que trabajamos con una compañía para desarrollar pintura que pudiera reflejar la luz de la misma manera que la pintura blanca. Fue agradable cómo una decisión inicialmente puramente estética se convirtió en un proyecto que desarrollamos juntos, creando algo especial y único.

AT: Y luego estaba la cabina. Invertimos tanto tiempo y energía en el Vendée Globe anterior tratando en hacer que el bote fuera rápido que lo último en lo que pensamos era en la comodidad del patrón. Sin embargo, cuanto más cómodo esté el patrón, más duro trabajará. Así que esta vez centramos nuestro esfuerzo en encontrar ideas sobre cómo hacerlo más cómodo, cómo hacer que las partes internas funcionasen de manera efectiva. Tardamos más de seis meses en refinaelo, pero el resultado final responde perfectamente a lo que pensábamios conseguir. Fue una enorme experiencia trabajar con un diseñador como tú, alguien capaz de poner sus ideas estéticas al servicio de un objetivo práctico como el nuestro.

KG: ¡Lo mismo digo Fue una experiencia muy rica para mí. No soy un atleta, pero me encanta el deporte y colarme entre bastidores, ver todo el proceso desde el revestimiento y la construcción del barco, la recaudación de fondos, las discusiones que tuvo y las horas oscuras de fracaso donde tiene que levantarse, así como los éxitos, fue algo que guardaré conmigo durante mucho, mucho tiempo. Fue único.