Desde hace unos años, la Intelligence Unit del rotativo de prestigio The Economist ofrece índices anuales que clasifican a las ciudades según su calidad de vida estableciendo más de 30 factores cualitativos y cuantitativos repartidos en cinco amplias categorías: estabilidad (25%), sistema sanitario (20%), cultura y medio ambiente (25%), educación (10%) e infraestructura (20%).

Después de siete años ocupando lo más alto del podio, Melbourne ha cedido el testigo a Viena como la mejor ciudad donde vivir. No es el único ranking de esta índole que lidera la capital austriaca este año, pues hace unos meses ya fue escogida como tal por Mercer, una consultoría de recursos humanos.

Los motivos para otorgar a Viena una puntuación casi perfecta de 99.1 puntos sobre 100 se acumulan: la cultura que ofrecen sus calles no tiene rival, el centro urbano peatonal lo convierte en un paraíso descongestionado para pasear, sus cafeterías tienen el encanto de siglos de tradición, sus parques son un espectáculo para la vista durante las cuatro estaciones del año… Con todo, tampoco le andan a la zaga ciudades como Melbourne y Sídney, que completan el podio de un top ten dominado por urbes australianas, canadienses y japonesas.

 

Toda Europa menos Atenas

Todas las ciudades estadounidenses y canadienses analizadas tienen una puntuación superior a los 80 puntos. La media europea es algo superior, pero se ve lastrada por los pobres resultados de Atenas. Y eso, pese a que las tres grandes metrópolis de ambos continentes, Londres, París y Nueva York, han sufrido un importante descenso en la calidad de vida producido, especialmente, por su inseguridad, infraestructuras deficientes y índices de criminalidad en ascenso. Con todo, la tendencia global, que fue a la baja a partir de la última gran crisis de la pasada década, ha empezado a repuntar desde 2017. 

Por su parte, Asia y Australasia ha demostrado ser la región más diversa del planeta. Acumula seis de las mejores diez ciudades del mundo, pero a la vez aparecen otras como Dhaka, Port Moresby y Karachi que se sitúan entre las peores. No es sorpresa, eso sí, que el último sitio en el que nos gustaría vivir, al menos según The Economist, es una Damasco sacudida los últimos años por una cruenta guerra, como tampoco que, de entre las mejores urbes para vivir en el Oriente Próximo y el norte de África sean Dubái y Tel Aviv.

  La ciudad que más ha mejorado en el último año ha sido San Juan, la capital de Puerto Rico, al subir veinte puestos para auparse hasta una aún discreta 69a posición. Se debe, en gran medida, a las mejoras planteadas en el sistema sanitario y las infraestructuras que quedaron enormemente debilitadas a raíz de los huracanes Irma y María que sacudieron la isla en 2017.

Más discreto ha sido el ascenso de Sídney, que asciende dos posiciones para completar el podio gracias a su trabajo para combatir el cambio climático y mejorar el medio ambiente. Todo entra dentro del plan para la sostenibilidad de la ciudad de cara a 2030. A diferencia de estas, Nueva Delhi y El Cairo han sido las que más se han desplomado. ¿La causa? La polución.

 

 

Las mejores ciudades donde vivir en 2019

1 Viena, Austria

2 Melbourne, Australia

3 Sídney, Australia

4 Osaka, Japón

5 Calgary, Canadá

6 Vancouver, Canadá

7 Toronto, Canadá

8 Tokio, Japón

9 Copenhague, Dinamarca

10 Adelaida, Australia

 

 

Las peores ciudades donde vivir en 2019

1 Damasco, Siria

2 Lagos, Nigeria

3 Dhaka, Bangladesh

4 Trípoli, Libia

5 Karachi, Pakistán

6 Port Moresby, Papua Nueva Guinea

7 Harare, Zimbabue

8 Douala, Camerún

9 Argel, Argelia

10 Caracas, Venezuela