¿Un hotel de lujo pensado para estancias exclusivas, en las que no haya que convivir con otros huéspedes? Eso es Hotel 1729, la última iniciativa de Ruinart, la casa de productores de champagne más antigua del mundo. Se trata de un establecimiento de gana alta que cuenta con una única habitación y ofrece estancias de solo una noche. Acaba de inaugurarse en el barrio londinense de Notting Hill e introduce un nuevo concepto en lo que hoteles boutique y el turismo entendido como experiencia se refiere.

De momento, va a estar abierto durante solo diez noches, de manera que diez clientes distintos podrán experimentar el placer de invitar a un máximo de ocho amigos y disfrutar con ellos de una exclusiva velada amenizada por Olivier Livoirhospitality manager de Ruinart.

 

Como antes de la Revolución francesa

La espaciosa mansión elegida para servir de sede temporal al Hotel 1729 ha sido reacondicionada para la ocasión por el diseñador de modo y antiguo director creativo de LOEWE Jonathan Anderson. El concepto en el que se ha inspirado es una recreación del cuadro de Jean François de Troy El almuerzo de ostras (1735), la obra de arte más antigua en que muestra a un grupo de comensales bebiendo champán.

Se trata de una pintura muy popular en Francia y que, hasta cierto punto, contribuyó a crear un patrón cultural muy arraigado sobre cómo disfrutarse el champán: en buena compañía, con actitud alegre y con una cierta pompa y ceremonia. Así que Anderson ha intentado transmitir con su rediseño una cierta idea de ‘etiqueta’ fiel no a la afectación rococó, pero sí al espíritu ritual y hedonista con que se disfruta los placeres de la vida en el cuadro de De Troy.

La mesa del comedor ha sido dispuesta por Anderson para que recuerde sutilmente a la Francia arstocrática del siglo XVIII, con sus platos blancos y azules de cerámica ‘oriental’ y un magnífico juego de copas de champán de distintas formas y tamaños. La impresión general que estamos disfrutando de una reinterpretación contemporánea del lujo y la opulencia del Versalles de los últimos años del Antiguo Regimen. El menú que se sirve está a la altura de tanta liturgia. Corre a cargo de Luke Selby, elegido mejor chef británico del año en 2017, cuando trabajaba en HIDE and Dabbous, los afamados restaurantes de Ollie Dabbous.

 

Viaje al pasado

Cada una de las habitaciones del improvisado hotel está repleta de objetos de anticuario, de platos holandeses de Delftware colgando de las paredes amarillas del vestíbulo a preciosos vestidos indonesios del siglo XIX que casi parecen pinturas de Mark Rothko, sin olvidar las alacenas de roble estilo Enrique VII o las lámparas de pie minimalistas de Peter Nelson. En una de las paredes de elegante y comfortable dormitorio cuelga un retrato del siglo XVI realizado por el miniaturista Jean Clouet.

En todos los espacios del hotel se aprecia este acusado contraste entre el equilibrado minimalismo contemporáneo y la suntuasidad barroca a la que remiten las piezas de arte y diseño diseminadas aquí y allá. Con estos elementos, Anderson ha logrado captar la esencia de Ruinart y proponer a los huéspedes de su hotel una experiencia de atemporal belleza.