Con Mejor que nunca, Diane Keaton (Los Ángeles, 1946) demuestra que ese retorno a la primera línea del cine internacional que fue para ella Book Club ha abierto un nuevo momento dulce en su carrera. Lo último de Keaton es una comedia amable sobre el poder transformador de la amistad, la historia de una mujer de una cierta edad que sale de su retiro para probar la experiencia de integrarse en un grupo de cheerleaders. La película cuenta con un reparo en el que destacan Jacki Weaver, Rhea Perlman y Pam Grier, ha sido dirigida por la debutante británica Zara Hayes, que procede de la dirección de documentales.

Gracias a este proyecto, con el que asegura haber disfrutado como una niña, Keaton ha descubierto que existen en todo el mundo grupos reales de cheerleaders de la tercera edad como el que muestra la película. Para ella, eso prueba hasta qué punto el segundo e incluso el tercer acto de la vida pueden disfrutarse con plenitud y sin complejos, porque nunca es tarde para hacer aquello que de verdad te gusta.

 

¿Qué le resultó irresistible del proyecto?

Bueno, para empezar, el hecho de tener un trabajo (risas). Y en segundo lugar, que me pareció muy interesante. Me gustó mucho el guión cuando lo leí. Me gustó la historia. Y poder aprender a ser cheerleader a mi edad me pareció gracioso. 

 

Pocos esperábamos ver a Diane Keaton haciendo de cheerleader a estas alturas.

Desde luego (risas). Lo cierto es que no es nada fácil. He necesitado mucha ayuda porque no se me daba del todo bien. Pero al final lo conseguí.

 

¿Cómo ha sido trabajar con un reparto totalmente femenino?

Fantástico. Tengo que decir que la directora, Zara Hayes, ha seleccionado a un reparto maravilloso. Ha reunido a actrices maravillosas a las que he tenido la oportunidad de ver, porque de no ser porque hemos coincidido en la película no hubiésemos tenido la oportunidad de vernos tan seguido. Actrices como Carol Sutton y Celia Weston, que son un tesoro nacional, o Rhea Perlman y Jacki Weaver. He tenido un par de escenas con esta última que eran realmente difíciles y se comportó tan bien que me dejó impresionada. Me ayudó mucho estar con ella, porque supo guiarme bien en la escena. Zara se ha ganado todo mi respeto como directora, porque ha sabido muy bien elegir las personas adecuadas, algo que no es tan fácil como puede parecer a simple vista.

 

¿Le generó dudas al principio ponerse en manos de una directora primeriza?

No, porque ya me habían dicho que ella venía del mundo de los documentales, algo que se nota desde el principio, por su capacidad de observar a la gente y sus comportamientos. Es un regalo que ha traído con ella. Sabe bien cómo rodar, cómo conseguir que se hicieran la cosas a tiempo. Me siento muy orgullosa de formar parte de su debut como directora de ficción. 

 

En el filme se les dice a las mujeres protagonistas que son muy mayores  para hacer de cheerleading. En su vida personal, ¿se ha planteado usted alguna vez que es muy mayor para hacer algo?

Creo que cuando tuvimos que hacer las escenas de baile, fue horrible (risas). Teníamos una coreógrafa (Marguerite Derricks), que nos echó una mano haciéndonos imitar estos movimientos de series como The Marvelous Mrs. Maisel, la película A Bad Moms Christmas o incluso Little Miss Sunshine. Tuvo más paciencia que Job. Especialmente conmigo, que soy un total desastre.

 

Deduzco por lo que me dice que en el instituto no fue usted nunca una cheerleader.

Lo intenté pero no salió bien. Intenté unirme a las chicas del pop-pom, pero no pude entrar. Per ahora, mirando atrás me alegro de que no me aceptaran. La mayoría de estas chicas tienen muy buenas piernas, las mías son como dos palillos, sin apenas músculo.

 

Lleva mucho tiempo en esta profesión. ¿Hizo teatro en sus primeros años?

Sí, pero si te soy sincera no me gustó la experiencia de tener al público delante. Me gusta mucho más rodar películas, porque se trabaja con un grupo reducido de gente, es mucho más íntimo.

 

¿Qué tipo de actriz se considera?

No me considero actriz, me considero intérprete.

 

¿Cuál sería la diferencia?

Una actriz puede hacer una variedad infinita de papeles diferentes. Para esto hay que tener una gran cantidad de habilidades que yo no tengo. A mi me cuesta mucho, por ejemplo, repetir una escena en la que tengo que llorar una y otra vez. Sencillamente no me sale igual. Cuando alguien puede hacer eso es una de la grandes.

 

¿Hay alguna película que le hubiera gustado no hacer?

Un montón (risas). No quiero ni siquiera pensarlo. Recuerdo una llamada Sister Mary Explains It All que fue una porquería. Otra llamada La madre de él. Ya sólo los títulos me debían haber echado para atrás. La lista sigue y sigue…