Bobby Gillespie entendió desde muy pronto que para sobrevivir, el rock& roll necesitaba mutar. Al frente de Primal Scream, Gillespie ha conseguido que ese espíritu de rebeldía se perpetúe a lo largo de más de tres décadas, aplicando constante cambios de sonido que, sin embargo, son fieles a una idea: el rock & roll no es un sonido, es un concepto. Más allá de cuestiones estilísticas, la banda ha grabado numerosos sencillos que ahora aparecen juntos por primera vez en el recopilatorio Maximum Rock & Roll. A continuación, una guía rápida para acercarse a Gillespie y al grupo que, contra todo pronóstico, dejó de ser una anécdota para pasar a hacer historia.

1.Bobby Gillespie nació para ser una estrella. A los 15 años ya tenía un grupo de rock con Alan McGee, que más tarde sería el propietario de Creation, el sello donde debutaron y triunfaron Primal Scream y Oasis. Pero antes de eso fue road manager de Altered Images y batería de The Jesus & Mary Chain en su primerísima época. En la actualidad sigue manteniendo su amistad con McGee y en 2011 hablaba así de él: “Screamadelica [el álbum que encumbró al grupo a nivel artístico y comercial] solamente podría haberse grabado en una compañía dirigida por alguien como McGee. Salvo Factory, ningún otro sello habría entendido lo que estábamos haciendo. Nos dio libertad absoluta para trabajar y siempre le estaré agradecido por ello.”

Andrew Milligan / CORDON

2.Es uno de los arquetipos del sonido indie. O al menos lo fue durante un par de años. El single “Velocity Girl”, inspirado en la actriz Edie Sedgwick, forma parte de la cantera llamada C-86 –recopilatorio en casete que dio carta de naturaleza a dicha corriente. Y el primer álbum de Primal Scream, Sonic Flower Groove (1987), también cultivó esa onda.

3.Modernizó el rock & roll. Screamadelica (1991) creó la fusión definitiva que hizo que cayeran las barreras entre el rock y el dance. El disco mezclaba estilos sin miedo, del dub al house, del góspel al ambient, de la psicodelia al acid. “Éramos como exploradores que intentaban ver donde nos llevaba la música –declaraba Bobby en 2011-. Fue una aventura, un experimento y una experiencia maravillosa. Éramos jóvenes y no teníamos nada que perder. También queríamos redimir el rock & roll porque en aquella época era un concepto en baja forma.” Así nació uno de los álbumes más importantes de la música pop.

4.Y creó el patrón de lo que debería significar esta música en el siglo XXI. El discurso estilístico de Gillespie une a Kraftwerk, New York Dolls, Funkadelic, T-Rex, Chemical Brothers, Sly Stone, Suicide, Deee-Lite, Gary Glitter, Lee “Scratch” Perry. Para él no hay límites entre estilos que merecen ser hibridados y sus canciones así lo reflejan. “Siempre quisimos hacer la mejor música que nos fuera posible hacer, algo que fuera importante para otras personas tanto como para mí lo habían sido los discos de Sex Pistols, The Clash, The Stooges o The Velvet Underground.”

5.Se lleva más que bien con la moda. No sólo porque Kate Moss haya cantado con él en un par de ocasiones o porque esta fuera su madrina de boda cuando se casó con la estilista Katy England. Es porque entiende la imagen como una parte fundamental de la música “Mi mujer trabajó en los noventa para Alexander McQueen –contaba en 2013-. Para mí ha sido uno de los diseñadores más transgresores. Era un tipo que estaba muy cabreado y por eso siempre tenía algo que decir. Poseía una vena entre oscura y romántica, que a la vez era agresiva. Probó que se puede hacer algo hermoso y airado a la vez. Ese era el espíritu del punk”. 

6.Sus excesos son legendarios. En los noventa, Kylie Minogue pidió a Primal Scream que le escribieran una canción y el grupo rechazó la oferta. No porque le tuvieran manía sino porque estaban siempre colgados. Aunque Gillespie hace tiempo que no toma drogas, en su día llegó a declarar que era una mezcla entre Iggy y Keith Richards. Discos como Give Out But Don’t Give Up (1994) se grabaron siguiendo los pasos hedonistas de los Stones más pasados de rosca.

7.Pero a pesar de todo, e incluso de sí mismo, Primal Scream hicieron historia. En 2010, la real Oficina de Correos de Ingaletrra emitió un sello con la portada de Screamadelica.  Gillespie definiría así dicha ilustración como “Sintetiza muy bien todo lo que hay en el disco. Ese sol quemado, hecho polvo, un sol perjudicado. Para mí es una metáfora perfecta de aquellos días. Yo también soy un sol perjudicado”.

Katja Ogrin

8.Se ha rodeado de grandes colaboradores. Han sido miembros de Primal Scream tipos como Mani, bajista de Stone Roses, que estuvo con Gillespie desde 1997 hasta que los Roses volvieron a la vida. Kevin Shields, de My Bloody Valentine también prestó sus servicios a la banda. Y el dj y productor Andrew Weatherall fue fundamental para que Screamadelica se convirtiera en el crisol sonoro que es. En el álbum Chaosmosis (2016). Hasta Robert Plant ha cantado con ellos 

9.Bobby es de izquierdas. Mucho. Siempre lo ha sido, le viene de familia. Su padre, Bob Gillespie fue uno de los líderes del partido laborista en Escocia. Eso explica el marcado talante antimonárquico de algunas canciones del grupo, como “Insect Monarchy”. O que Gillespie siga creyendo que Lady D fue víctima de una conspiración. Al margen de esto, el grupo participa habitualmente en actos benéficos a favor de causas justas, ya sea para recaudar fondos para los trabajadores de los muelles o para ayudar a los niños de los campos de refugiados palestinos. “Tengo muy presente la injusticia que supone que haya tanta gente pobre en Inglaterra cuando somos un país tan rico. No sé si el rock & roll puede despertar conciencias pero es algo que te hace sentir bien frente a un montón de cosas que consiguen lo opuesto”. 

10. Pero también es mitómano. Sus hijos se llaman Wolf –por Howlin’ Wolf- y Lux –por Lux Interior-. Gillespie es el orgulloso propietario de una pajarita que una vez perteneció a Johnny Thunders y visitó la tumba de Genet en Tánger para un vídeo auspiciado por una poderosa marca de moda.