A finales de los 70, dos jóvenes músicos y amigos, Grant McLennan y Robert Forster, fundaron una las bandas clave de la escena rock australiana, The Go-Betweens. Con un sonido melódico, luminoso y de una cierta calidez, pero también sombrío en ocasiones, contribuyeron a sentar las bases de lo que a partir de mediados de los 80 se conocería como indie pop.

Su discografía, que se inició en 1981 con Send Me A Lullaby, es una sucesión de clásicos ocultos que tuvieron bastante más prestigio critico que éxito comercial, aunque también es cierto que consiguieron colar alguno de sus singles en la parte baja de las listas, especialmente en Reino Unido, donde generaron un culto muy sólido. Hasta su disolución, en 1989, Forster y McLennan formaron uno de los dúos más sólidos de la historiad de la música pop australiana. Luego se separaron y desatollaron carreras paralelas hasta la muerte de McLennan, en 2006.

El séptimo álbum en solitario de Robert Forster se titula Inferno y lo ha publicado Tapete Records. “El título procede de uno de los cortes del disco", nos cuenta el músico australiano en una sala del aeropuerto de Madrid, minutos antes de coger el avión que le llevará al siguiente destino de su gira promocional, "escribí la canción Inferno (Brisbane In Summer) en 2015 y la idea de ponerle ese título me estuvo rondando durante años. Luego, cuando se grabó el álbum en Berlín, en 2018, durante el verano más caluroso en décadas y además con el tema del cambio climático en boca de todo el mundo, me decidí por él”, nos cuenta el músico australiano.

 

A su ritmo

Este nuevo disco es su primer trabajo en cuatro años, el segundo en los últimos once. Puede parecer una producción un tanto escaso, pero Forster parece tener muy claro que menos es más y que no tiene sentido trabajar con prisas: “El ritmo que me impongo es ser capaz de componer dos a tres canciones al año que de verdad merezcan la pena. No me someto a ninguna presión. Cuando siento que tengo diez o 12 buenas canciones, entro en el estudio y las grabo”.

Además, últimamente ha estado muy ocupado organizando una antología de The Go-Betweens, Anthology Volume 1 1978 – 1984, que ha publicado Domino Records. “He aprendido algunas cosas a la hora de repasar los viejos discos y remasterizarlos”, comenta Forster. “He escuchado pequeños detalles de guitarras, melodías, lo bien que sonaba la guitarra de Grant en mis canciones… No he descubierto grandes cosas pero me he dado cuenta de lo importantes que fueron The Go-Betweens”. ¿Un ejercicio de nostalgia? Para nada. “Lo que he sentido ha sido mucha felicidad de haber podido participar en aquella gran aventura. Al final fueron nueve discos y veo aquella etapa con mucho orgullo y cariño”.

 

Un dúo muy fértil

La historia de la música está llena de grandes tándems de composición y McLennan y Forster ha sido uno de ellos. Cada uno complementaba al otro a la perfección. Incluso cuando se disolvió el grupo y siguieron sus propios caminos, en cada disco en solitario se podía rastrear qué había aportado cada uno de ellos al esfuerzo colectivo que fue The Go-Betweeens. “Grant era un magnífico compositor y eso suponía un enorme estímulo para mí, me obligaba a mantenerme siempre muy despierto para estar a su nivel. Aún conservo ese empuje. De hecho, estoy muy contento de mis tres últimos álbumes en solitario porque creo que son la cima de que he hecho". Forster añade que incluso la separación fue fértil: "Nos vino muy bien ir cada uno por su lado en los 90. Me encantan los álbumes de Grant, pero teníamos percepciones distintas de cómo debían de sonar nuestros discos”.

A pesar de la tranquilidad con que se mueve y se expresa, Forster es ahora mismo un hombre muy ocupado. Acaba de publicar sus memorias Grant & I, que han sido calificadas como Libro del Año por revistas como Mojo y Uncut. También escribe críticas musicales, da conciertos regularmente y sigue componiendo. “La música ha sido mi vida. Siempre me ha encantado escuchar música, pero además me ha permitido desde muy joven contar algunas historias que llevaba dentro. Amo ese aspecto de la música”, reconoce Forster quien siempre ha seguido la actualidad musical muy de cerca.

“Siempre he estado escuchando música, desde que tenía 12 años hasta los 55, cuando empecé a escribir mis memorias, y desde entonces he estado ocupado con esa faceta de escritor y me he desentendido algo de lo que ocurre ahora. Y en parte estoy feliz de haber prescindido de esa ansiedad por escuchar todo lo que se hace”. Quizás los tiempos han atropellado de alguna manera a un excepcional músico procedente de otros tiempos, de otra forma de moverse en el mercado. “El negocio de la música ha cambiado mucho –reflexiona Forster- y algunas las entiendo y otras no. Yo lo que puedo hacer es componer canciones, tocarlas lo mejor que puedo y grabarlas. Estoy muy contento con mi sello actual, Tapete Records, de Hamburgo, y también con el que me edita en Australia. No estoy muy metido en las redes sociales, aunque tengo mi página de Facebook y llevo siempre mi ordenador, pero no utilizo Twitter ni Instagram. Prefiero el trato personal, hacer entrevistas, viajar, tocar… Creo que incluso mis fans están contentos con esa ausencia”.

El disco Inferno se grabó con el productor e ingeniero Victor Van Vugt (Beth Orton, PJ Harvey), la primera vez que Forster volvía a trabajar con él desde su álbum de debut Danger In The Past, de 1990. En este nuevo trabajo han participado los multinstrumentistas de Brisbane Scott Bromley y Karin Baumler, el batería Earl Havin (Tindersticks) y el teclado de Michael Muhlhaus (Blumfeld, Kante), cuatro músicos procedentes cada uno de ellos de un rincón del planeta. “Las canciones de este disco las escribí en 2015, menos Life Has Turned A Page, que es de 2012 y I´m Gonna Tell It, que data de 2017. Todas hablan de cosas que suceden cerca de mí. No soy un escritor de fantasías, ni que se invente nada. Cuento historias que ocurren a mí alrededor, que las siento como cercanas”, remarca el músico de Brisbane.

Su relación con España es especial. Forster ha visitado nuestro país en varias ocasiones y, por ejemplo, tocó en Barcelona el Primera Persona del 2013, acompañado por una banda compuesta por excelentes músicos locales. Un pequeño homenaje en el que repasó sus mejores canciones en solitario y con The Go-Betweens. En abril iniciará una gira por Europa que no tiene prevista ninguna fecha en la península. No obstante, próximamente se anunciarán oficialmente sus dos conciertos en Madrid y Barcelona el próximo mes de noviembre.

“He vivido una semana en Barcelona y conozco Madrid, Bilbao, Valencia, quizás Sevilla... Adoro España. La gente está mucho en la calle, es más amigable y abierta, la comida es increíble,.. Me encanta Estocolmo, Londres, París pero mis sensaciones con España son especiales. Es como Australia pero diferente. Quizás hay una cierta similitud con Italia. ¡Me encantan los cafés, las cafeterías, el ambiente que se crea en ellos!”, confiesa Robert Forster mientras desaparece por la puerta de embarque, dejando detrás de sí el mismo aura de relajada autenticidad que se respira en su álbum.