Sophie Marie Scheller - Suya es la primera fábrica de coches en serie

Tras contraer matrimonio con Adam Opel en 1868, decidió sumarse a los esfuerzos de su marido por sacar adelante una pequeña factoría en la que se fabricaban máquinas de coser y bicicletas. Aportó una suma astronómica de marcos alemanes, procedente de un premio de lotería de su padre.

Con ese dinero, pudo comprar de una máquina de vapor que permitió a la joven empresa poner en marcha su producción. Ya con el apellido de su esposo (como obligaba la ley alemana), Sophie Opel se convirtió en una de las primeras y más activas empresarias industriales del país, al frente de una empresa que consiguió liderar el mercado de las máquinas de coser en Europa con una producción de 2.000 unidades anuales.

Tras el fallecimiento de su marido en 1895, la hoy conocida como ‘Mamá Opel’ fue la encargada, con la ayuda de sus hermanas Dorothée y Elisa, de sacar adelante las obras que transformarían la fábrica en una moderna planta de producción de automóviles. Así nacía Opel, una de las marcas de más éxito mundial de la historia del automóvil, que recientemente ha adquirido el grupo francés PSA. En el haber de Sophie está el haber creado la primera planta de fabricación de coches en serie de Alemania. Todo un hito, si tenemos en cuenta que es el país donde nació la industria del automóvil como la conocemos hoy.

Bertha Ringer - Nos enseñó que con el coche se puede viajar

MB

No fue la inventora del automóvil, pero sí la persona que le echó arrojo y demostró al mundo que esta herramienta motorizada servía para recorrer más que unos pocos kilómetros. Concretamente, 106, los que separan las localidades de Mannheim hasta Pforzheim.

Bertha Ringer nació en 1849 en el seno de una familia adinerada de esta última ciudad. Antes de casarse con Karl Benz (considerado uno de los inventores del automóvil y cofundador de Mercedes) invirtió parte de su patrimonio en una constructora de hierro. Pero cuando contrajo matrimonio, la legislación alemana no solo la obligó a quedarse con el apellido de su marido (algo que se mantiene hoy en día), sino que perdió su capacidad legal para actuar como una inversora.

Eso no le impidió a su Benz usar el patrimonio de su esposa para cofinanciar su proyecto del primer carruaje sin caballos, que terminó en 1885. Era un coche de tres ruedas propulsado por un único cilindro de 2,5 caballos de fuerza, con un motor de cuatro tiempos, capaz de alcanzar una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora.

En agosto de 1888, sin decirle a su marido y sin permiso de las autoridades, Bertha condujo, con sus hijos adolescentes Richard y Eugen, el nuevo Benz Patent-Motorwagen desde Mannheim hasta Pforzheim, convirtiéndose en la primera persona en conducir un automóvil en una distancia considerable. Hasta entonces, los recorridos en vehículos motorizados eran muchos más cortos, y siempre terminaban en el punto de partida.

Aunque el propósito aparente del viaje era visitar a su madre, quería demostrarle a su marido (que había por entonces había desechado la idea de comercializar su invento), de que el automóvil el cual ambos habían invertido, se convertiría en un éxito financiero. El recorrido (para el cual tuvo que parar en una botica a comprar disolvente de petróleo, puesto que no existían las gasolineras) provocó un gran revuelo y no pocos sustos, pero sobre todo, la relevancia necesaria para que el mundo se fijara en aquel triciclo, que inició la era del automóvil.

June McCarroll - La primera persona que pintó una carretera y evitó millones de accidentes

Carretera | Kyle Reed

En el otoño de 1917, McCarroll conducía por la carretera que conduce a su oficina cerca de Indio, California, cuando un camión la sacó de la calzada. Años después, contaría a The Riverside Press su experiencia: "Mi Ford T y yo nos encontramos cara a cara con un camión en la carretera pavimentada. ¡No me tomó mucho tiempo elegir entre un arenal a la derecha y un camión de diez toneladas a la izquierda! Luego tuve la idea de una línea blanca pintada en el centro de las carreteras del país, como medida de seguridad".

McCarroll compartió su idea con la cámara de comercio local y a la Junta de Supervisores del Condado de Riverside, pero por su condición de mujer, no le hicieron caso. Pero esto no la amilanó: ella misma se encargó de pintar a mano una franja blanca en la mitad de el desdichado tramo de carretera, estableciendo así el límite que demarcaba el ancho real de cada carril, para evitar accidentes similares.

A través del Indio Women's Club y otras asociaciones de mujeres similares, McCarroll impulsó un envío masivo de cartas a nivel estatal. En noviembre de 1924, la Comisión de Carreteras de California adoptó la idea y se pintaron 5.600 kilómetros. Poco después, la idea se expandió a todo el mundo. Hoy, queda al menos una placa conmemorativa de McCarroll en la intersección anterior a aquella fatídica carretera.