La mayoría de los apasionados del motor han tenido, en su juventud, las paredes de su habitación repletas de pósters con los coches de sus sueños. Y la mayoría, por no decir todos, lo máximo que podían hacer era contemplarlos así, en dos dimensiones, y como mucho imaginar cómo se sentirían al volante. Y no solo porque, normalmente, un coche de ensueño es inalcanzable por su precio estratosférico. Sino porque muchos de esos coches de leyenda desaparecen, como lágrimas en la lluvia, y los pocos ejemplares supervivientes acaban en manos de coleccionistas que rara vez los sacan a pasear.

El empresario alemán Michael Stoschek, a la sazón milmillonario, es la excepción a todo esto: en los años setenta se enamoró del Lancia Stratos, cuando lo veía ganar un mundial de Rally tras otro pilotado por Sandro Munari y Mike Parkes. El deportivo, con su radical forma cuña, solo vivió unos pocos años de gloria, hasta que el grupo Fiat redujo radicalmente su presupuesto en competición y el Stratos pasó a mejor vida. No así su imagen, que quedó grabada a fuego en la retina de Stoschek, quien a finales de la década pasada se propuso resucitarlo.

Michael Stoschek, durante la presentación de su New Stratos | MAT

Antes, hay que pasar por Ferrari

Este emprendedor no es ningún advenedizo. No solo es un piloto consumado que ha ganado la carrera Carrera Panamericana en 1999, 2001 y 2004, y el Campeonato de Europa de Rallye FIA ​​2006, al volante de un Porsche 911 de 1971 en ambas carreras. También es presidente de la junta de accionistas de  Brose Group, la quinta compañía familiar más grande entre los proveedores mundiales de automóviles.    

New Stratos | MAT

Así que para concebir su sueño se fue al taller del prestigioso diseñador Pininfarina, en Turín, y fabricó una carrocería de plástico ligero con jaula antivuelco integrada, sobre un sofisticado chasis regulable. El motor, directamente, lo obtuvo de Ferrari: concretamente el del 430 Scudera, un V8 de 4.3 litros con 540 CV de potencia y 519 Nm de par motor.

Stoschek ha necesitado algo más de una década para desarrollar el New Stratos, probarlo en circuito y homologarlo para carretera abierta. Lo presentó en el pasado Salón de Ginebra, y explicó lo necesario paras hacerse con uno. Cojan aire:  hay que tener un Ferrari 430 Scudera. La compañía creada para la ocasión por Stoschek, Manifattura Automobili Torino (MAT), se encarga de convertirlo en un New Stratos. Siempre que el futuro propietario se comprometa antes a pagar 500.000 euros. 

No crean que esto es disuasorio. Stoschek acaba de comunicar que ya hay dos personas interesadas: los dos primeros ejemplares irán a Alemania y Estados Unidos, pero antes se podrán ver en vivo en el Salón de Ginebra 2019, del 7 al 17 de marzo.