A principios de este año se anunciaba que la marca estadounidense de ropa deportiva Under Armour y la división de vuelos espaciales de Virgin estaban colaborando en un proyecto de una originalidad y ambición con muy pocos precedentes. Se trata de una línea de trajes espaciales "de diseño" que desde el principio se anunció que iban a hacer compatible la movilidad, la comodidad y el más exigente sentido de la estética. El resultado de esta colaboración ha salido ya a la luz. Se trata de unos trajes de impecable aspecto, una versión elegante de la vestimenta propia de la ciencia ficción o de las modernas películas de superhéroes en los que no se ha escamoteado el menor detalle. Ofrecen incluso un sofisticado sistema de comunicación. 

La estética "galáctica" la asegura un acusado dominio de los tonos dorados y azul celeste, que remiten de manera inmediata a las exploraciones espaciales. Se trata de un traje de alto rendimiento que costará alrededor de 225.000 dólares, aunque hay que tener en cuenta que el precio de la prenda incluye también un segundo traje de entrenamiento, calzado específico y una chaqueta de edición limitada. Under ha insistido en la presentación de su diseño que se trata del primer traje espacial no pensado para los profesionales del sector aeroespacial, sino para el gran público.

DR

 

Pieza a pieza

El traje se compone de varias capas. La primera es una especie de segunda piel, la capa base. La prenda está creada con el tejido Intelliknit, pensado para proporcionar un control preciso de la temperatura y la transpiración. Se trata, además, de una fibra sostenible y que absorbe en gran medida los malos olores. El tejido está basado en el retorno de energías, de manera que potenciará el rendimiento físico y el flujo sanguíneo durante las etapas de vuelo.

La segunda capa es la visible, la que le da a la prenda su inconfundible toque espacial, con tonos azules y detalles dorados. Esta capa se ha elaborado con unos tejidos que se ajustan al cuerpo. Under ha incluido también un bolsillo que permite llevar fotos, tirando un poco del postureo. En el diseño se ha hecho uso de telas que garantizan un secado rápido, frescor, seguridad y comodidad. 

También vale la pena destacar el calzado, que se inspira en el que usan en competición los pilotos de carreras. Para las botas, han echado mano de la misma tecnología que en el traje, con lo que se consigue una notable sensación de ligereza. Las botas se ajustan al pie y son resistentes al fuego. Con esta tecnología,  en general, evitan el calentamiento o enfriamiento de todo el cuerpo.

DR

 

La última frontera

Más allá del diseño y la originalidad de la prenda, lo que se ha propuesto Under es crear un traje que complemente a la perfección esa gran experiencia que son los vuelos espaciales. Para conseguirlo, durante el periodo de fabricación contaron con el asesoramiento de médicos, pilotos, diseñadores, entrenadores de astronautas e ingenieros. Ese concienzudo proceso de elaboración incluye las pruebas de laboratorio a que han sido sometidos todos los materiales empleados para comprobar su comportamiento en las condiciones reales que se encuentran en los viajes espaciales.

Pese al escepticismo con que fueron acogidos sus planes en el momento en que se hicieron público, Virgin Galatic asegura que su calendario interno se está cumpliendo y que sus primeros vuelos espaciales con "turistas" a bordo despegarán, como estaba previsto, durante el año 2020. En estos momentos, cuentan con más de 600 reservas confirmadas. Virgin quiere dejar atrás así el duro golpe que sufrió su ambicioso proyecto de turismo aeroespacial cuando, en 2014, uno de sus prototipos sufrió un accidente que costó la vida del piloto.  

Otras compañías se han propuesto discutirle a Virgin el carácter de pionera en este tipo de viajes, Axiom Space está trabajando en esta linea (pretende ofrecer a muy corto plazo estancias "vacacionales" de hasta ocho días en el espacio), pero aún no cuenta con diseñadores para su traje. Otra empresa implicada en esta carrera comercial y tecnológica tan prometedora es Spacex, que ya presentó en su día un traje espacial de aspecto menos sofisticado y más cercano a los convencionales que el de Under.

El turismo espacial cada vez parece más cerca de concretarse. Sigue tratándose de una posibilidad al alcance de muy pocos bolsillos, ya que cada billete en estos vuelos pioneros costará alrededor de 55 millones de dólares. Además, los que quieran participar en esta aventura deberán pasar pruebas médicas, psicológicas y un intenso y muy específico programa de entrenamiento. Entre los aspirantes en lista de espera, además de particulares con inquietudes y mucho dinero, están profesionales de varias instituciones académicas que quieren aprovechar la experiencia para obtener conocimientos útiles en sus respectivas áreas.

Lo que hasta hace muy poco parecía un sueño descabellado podría ser realidad dentro de menos un año. Increíble, pero (ya casi) cierto.

DR