No le ha hecho falta ser deslumbrante para edificar una imagen sólida, elegante y personal. A sus 62 años, Nick Cave ha logrado elaborar un look que forma parte de su obra y que define visualmente al personaje. Una imagen desarrollada durante años, alejada de cualquier estridencia, muy definida, que hace del australiano uno de esos iconos de estilo que tanto nos gusta localizar, analizar y, en la medida de lo posible, imitar. En lugar de elegir el camino deslumbrante de Jagger o  Bowie, Cave supo desde bien pronto que la sobriedad de Johnny Cash o el clasicismo de Roy Orbison le iban a resultar más útiles a la hora de diseñar una imagen que le definiera tanto como su música. Incluso el Elvis previo a los excesos de los 70 está presente en su manera de vestir. 

Alto y espigado, Cave siempre ha elegido indumentarias que favorezcan su aspecto de forajido. Se tiñe el pelo de negro desde los 16 años, y antes de eso, cuando militaba en su primer grupo, The Boys Next Door, ya vestía, al igual que sus compañeros de banda, con traje y corbata, quizá para desmarcarse de la rebeldía estética asociada al punk. Posteriormente, con The Birthday Party, comenzó a elaborar un lookmás llamativo que marcaría el camino de su evolución estética. Birthday Party se instalaron en Londres en 1980 y la prensa musical no tardó en tacharlos de rock gótico.

Su música, dislocada y oscura, tenía poca relación con la de Bauhaus o The Cure, pero el aspecto de Cave  hacía de él un tótem estético en una época en la que cuerpos famélicos y pálidos vestidos con pantalones de cuero, camisetas rotas y coronadas por pelambreras negras como alas de cuervo, marcaban la moda. Cave nunca siguió las reglas de los demás. Se inventó las suyas y las puso en práctica, creando un estilo propio que lo diferenciaba de cualquier otro músico de la escena del club Batcave, por más que compartiera con ellos un amenazador cardado.

Treinta años después, esa estética sería amortizada por su hijo Jethro que  debutó como modelo a finales de la pasada década trabajando para Hedi Slimane o Balenciaga. Sus primeras sesiones explotaban abiertamente el parecido físico con su padre y, en algunos momentos, parecían recrear a toda costa la  imagen de este en su época de Birthday Party, cuando con unos pantalones oscuros y una camiseta con un dibujo de Ed “Big Daddy” Roth, Cave se comía la cámara. 

 

Clasicismo irresistible

De aquel gótico sureño y mutante que nos hizo familiarizarnos con su imagen, Cave pasó a un estilo más clásico. Nunca ha sido un innovador en el terreno estético, pero los pasos que ha dado en este campo han ido siempre en una misma dirección: instaurar un estilo tan elegante como propio.

Tras la ruptura de Birthday Party y el nacimiento de Nick Cave & The Bad Seeds llega un cambio de imagen. Los trajes que usa ya no están destrozados ni son necesariamente oscuros. Aparecen las camisas estampadas –la huella del Elvis cinematográfico, quizás-, hechas con retales de los trajes ya inservibles de su novia, Anita Lane, todo ello rematado por unos puntiagudos botines Chelsea.

La banda que le acompaña también cuida su imagen, aunque entre los Bad Seeds destaca el look del berlinés Blixa Bargeld. Inicialmente es fiel a las raíces industriales y vanguardistas de su grupo, Einsturzende Neubauten, pero poco a poco se mimetizará con Cave hasta adoptar también un estilo muy similar al suyo, el traje clásico de tres piezas, que hoy en día es también su tarjeta de presentación estética.

Cuando Cave se traslada a vivir a Sao Paulo entabla una relación con la diseñadora Viviane Carneiro, lo cual tiene un in evitable influjo en la imagen del artista, que vuelve a sufrir un cambio. Abandona las camisas estampadas y se decanta por los trajes clásicos. Es el comienzo de la imagen que ha ido depurando desde entonces, 1994, hasta el día de hoy. El artista como el predicador de La noche del cazador, el músico como forajido que habita un western eterno.

Su siguiente relación sentimental también dejará marca en el estilo Cave. Susie Bick, su actual pareja desde hace casi dos décadas fue modelo de Vivienne Westwood y actualmente es estilista. El mundo la conoce más de lo que cree gracias a la portada del disco Phantasmagoria (1986), de The Damned, puesto que ella es la espectral dama que domina su portada.

 

En el nombre del sastre

En una ocasión a Cave le preguntaron quién se encargaba de ayudarle a elegir su indumentaria. “Un caballero nunca habla acerca de su sastre”, contestó él. No es necesario que  diga nada. Desde hace años, es cliente de uno de los modistos más solicitados de Londres. Chris Kerr, pura escuela Saville Road, es quien se encarga de diseñar sus trajes. La imagen no puede ser más clásica: traje negro de tres piezas, y camisa blanca. La melena larga y negra, cinturón oscuro y un anillo de mafioso para añadirle un ligero contraste a su vestimenta.

Como un gánster de Tarantino o una versión pasada de rosca de Neil Diamond, Cave se enfrenta a su tortuoso mundo artístico vestido al modo clásico, al igual que hicieran en el pasado artistas plásticos italianos como Piero Manzoni o Lucio Fontana. Ha ido depurando su imagen de manera sigilosa durante años, sacándole partido a su elegancia sin necesidad de artificios, hasta hacer de si mismo algo especial, tanto como lo es su música.

Matt Thorne