Hace ya al menos un par de años que en el mundo de la moda existe una cierta obsesión con contribuir a cambiar los códigos de la sexualidad tradicional. Marcas como Gucci o Calvin Klein han entrado en este juego hasta límites un poco excesivos, pero aquellos que abogan por la fluidez se olvidan de que en el mundo de la belleza lo de no preocuparse de los géneros en busca de la excelencia en los productos lleva pasando mucho tiempo.

Dejando los tópicos en blanco y negro (como lo del hombre y el oso…), es cierto que el acercamiento del hombre al cuidado personal ha sido cuestión de siglos y que todo se precipitó a mediados del siglo pasado.

¿La razón? Más que una razón, existen muchas razones, aunque cabe destacar dos. Desde la aparición de los galanes de Hollywood en los años 20, hombres de todo el mundo empezaron a plantearse su propia imagen y comparándose con los ídolos de sus “hembras”. Esto dio como resultado que los más atrevidos decidieran darle una que otra opción a la “cold cream” de su compañera de cama para lucir tan fabuloso como un Grant, un Gable o un Cooper.

Por otro lado, y en un tema también de reposicionamiento sexual, el hecho de que la existencia de la posibilidad de separación de un matrimonio fuese real y que el divorcio abriese una nueva etapa en la vida del hombre, convirtió a los “alegres divorciados” en las víctimas de la búsqueda inmediata de su mejora personal. Ya no era posible lo de dejarse llevar y envejecer como se había hecho toda la vida. De repente, un hombre de 40 años se encontraba con el papelón de volver a buscar pareja. ¿El resultado? Recurrir a mejorar su aspecto a través de los productos de belleza.

 

El mundo de ayer

Claro está, hay que imaginarse cómo era el mundo hace 70 años; lo de los productos de belleza orientados al hombre era toda una fantasía. La rutina de belleza de un caballero continuaba siendo la de toda la vida: afeitado con un poco de agua y jabón, alguna loción astringente (cuanto más picase mejor) y para de contar. Bueno, a veces un poco de agua de colonia en algún bautizo, comunión o boda, y si había una buena mata de pelo, una cantidad lujuriosa de brillantina o pomada para el pelo.

Pero aquellos atrevidos que se convirtieron en pioneros de la excelencia en la mejora personal a través de la belleza, tuvieron que apoyarse en aquellos productos que tenían más cerca, y con el miedo que conlleva todo lo nuevo. Las claves entonces y ahora (y siempre) es ser conscientes de que la piel del hombre y de la mujer son más similares de lo que parece pero necesitan cuidados distintos, y que por otro lado, que aquellos productos que lleven fragancia no funcionan en el mix con testosterona.

 

Los que saben

PORT se ha puesto en contacto con dos personas que saben mucho de esto. El primero es uno de los hombres que más entiende de belleza de España y gracias a su empresa About Beauty, muchas marcas se benefician de sus expertise para desarrollar sus planes de comunicación. Su nombre es Carlos Rodríguez y esto es lo que nos cuenta.

“El mundo de la belleza siempre ha vivido en un permanente cruce de géneros unidireccional por parte del hombre, hasta el momento en el que los perfumes y después la cosmética, empezaron a categorizarse en líneas propias para ellos. Hasta entonces, nosotros debíamos recurrir a los productos y aromas disponibles, lo cual resultaba en un encubrimiento de lo que usábamos para no desvelar que nuestra masculinidad sucumbía a la coquetería echando mano del arsenal femenino.

Hoy día cada género encuentra productos adaptados que parten de las características propias de la piel masculina y femenina y de los gustos que cada sexo marca como propios. Las texturas, aromas e incluso activos están hoy categorizados, sin embargo, y habiendo pasado sin gran éxito aquellos que irrumpieron para crear la categoría “unisex”, vemos como la “fluidez” real es la verdadera clave del éxito. La individualidad gana la batalla al marketing en la calle, y hombres y mujeres nos desplegamos en innumerables categorías buscando aquello que nos gusta y aporta beneficios a la piel y a los sentidos".

Carlos, que es un hombre que vive la belleza por dentro y por fuera se encarga de la comunicación de la firma Rituals y de Martiderm, ambas todo un ejemplo de fluidez. “Vemos como una crema de cuerpo de la línea masculina Rituals Samurai, es igualmente demandada por mujeres a las que seducen sus notas olfativas de bambú y ciprés y su efecto hidratante de rápida absorción. Al igual que hombres sucumben a la renovación de la piel que ofrece el serum Night Renew de MartiDerm, con su textura fluida y sedosa. Por tanto y al igual que sucede con la moda, hoy día parecemos haber entendido que lo que nos beneficia es aquello que da respuesta a nuestras demandas y deseos más personales, y buscamos colmarlos con aquellos productos que nos lo faciliten sin tener demasiado en cuenta las categorías marquetinianas”. Es decir, una vez pasado el umbral de buscar aquello que realmente nos viene mejor, el hombre busca la excelencia fuera de géneros, y quizás con un abanico más grande que las mujeres ya que sinceramente, todo esto acaba de empezar.

 

Fluida e inteligente

Para tener una opinión que incluye la parte más técnica, hemos recurrido también a Tatiana Recuero, directora de formación de Elizabeth Arden, una firma que cree firmemente en la belleza fluida pero inteligente.

“La piel de cada género cuenta con especificaciones biológicas propias, en general más gruesa y grasa la del hombre, con un sistema pilosebáceo lógicamente más desarrollado. Sin embargo,  dentro de cada género también hay variaciones genéticas individuales que les proporcionan características y necesidades propias, no todos los hombres tienen la piel grasa y algunos la pueden tener sensible o seca… y algunas mujeres pueden tener una piel con poros dilatados y una textura más densa,  por poner un ejemplo. Los cuidados básicos diarios como limpiar la piel, protegerla de la polución y del sol, mantener la hidratación etc. no entienden de género y en el mercado existen muchas formulaciones “neutras” perfectamente eficaces y compatibles con ambos", nos cuenta.

Y para demostrarlo, Tatiana nos da una serie de ejemplos muy interesantes para una rutina de belleza genderless con un packaging y fragancia neutros. “La gama Prevage de Elizabeth Arden ofrece tratamientos de alta tecnología con Idebenona, un potentísimo antioxidante para proteger la piel y mantenerla joven, de esta línea productos como el limpiador detoxificante, y el protector medioambiental City Smart me parecen indispensables en cualquier gestual de cuidado diario. También fuera del entorno facial, cuidar las manos con un tratamiento que no deje residuo graso como la fórmula Eight Hour Cream para manos o el protector labial Eight Hour lipstick spf15 sin color son opciones perfectas para el tratamiento de la piel masculina".