La noticia ha corrido como la pólvora en el mundo de la moda y entre los entusiastas de la cultura pop en general. Karl Lagerfeld ha fallecido esta mañana a los 85 años en el Hospital Americano de París, en Neuilly-sur-Seine, tras haber sido ingresado de urgencia.

La causa de su fallecimiento se desconoce a estas horas, pero en las últimas semanas se había venido especulando con su estado de salud después de que saltase la alarma ante la ausencia del que fuera director artístico de Chanel del desfile de Alta Costura de la firma el pasado 22 de enero en la capital parisina. En su lugar estuvo su mano derecha, la directora creativa del estudio, Virginie Viard. Entonces solo se comunicó que se sentía cansado. Para su última aparición pública hay que remontarse al pasado mes de diciembre en Nueva York, al término del desfile Métiers d’Art en el MET. 

Con Lagerfeld se nos va un referente indiscutible de la moda y también se pierde una manera de hacer las cosas. Añoraremos al icónico diseñador alemán por razones tan de peso como las que detallamos a continuación.

 

Revitalizó Chanel y la convirtió en el gigante que hoy es

En 1983, cuando Karl Lagerfeld entró en la firma, Chanel no era la prestigiosa marca que hoy es. Durante un tiempo, la casa francesa había perdido parte del crédito obtenido en décadas pasadas, y empezaba a correr el riesgo de estancarse, de convertirse en un producto de otra era que no supo actualizarse a los tiempos. La muerte de Gabrielle Chanel una década atrás y la obsesión por centrarse en la venta de colonias y accesorios debilitó la firma. Al menos hasta que llegó el Káiser, que la revitalizó con una serie de líneas maestras: recuperar algunos de sus prendas icónicas y establecer una serie de códigos para sus colecciones. Lagerfeld entendió y respetó como nadie el legado histórico de Chanel, convirtiéndose a la vez en un visionario del marketing.

Francois Mori

 

Fue el emblema de la relación privilegiada entre diseñadores y estrellas de la pasarela

Del mismo modo que Lady Gaga no saldría a la calle sin un modelito de John Galliano o que el glamour de Sky Ferreira no sería lo mismo sin los trapos de Hedi Slimane, con Karl Lagerfeld prácticamente podría decirse que nació el romance entre los diseñadores y las estrellas, sus musas. La vinculación del káiser con el mundo del espectáculo fue muy estrecha, actrices como Catherine Deneuve, modelos como Linda Evangelista y divas del pop como Florence Welch (Florence + The Machine) siempre han querido tener cerca al modisto. Pero quizá el idilio más sonado, la musa entre las musas, fuese Claudia Schiffer. “Diría que fue mi mentor, especialmente por lo mucho que trabajábamos juntos. Tenía mucha ropa Chanel, así que siempre podía lucir un look de la marca. En un evento, llevaba una cazadora Chanel sobre un mini vestido muy corto, un cinturón dorado y un montón de maquillaje: fue excesivo y divertido. Fui a muchos eventos en París y me animó a experimenta”, decía hace unos años.

Su trabajo en Chanel le otorgó un estatus cercano al de estrella del rock, siempre rodeando los desfiles de pompa y boato. Durante sus más de 30 años de trabajo al frente de la firma, Lagerfeld diseñó el vestuario de gira de Madonna, fotografió y entrevistó a Justin Bieber y creó un bolso gender-fluid en colaboración con Kristen Stewart y Pharell Williams.

 

Fue capaz de convertirse en un icono en sí mismo

Con un estilo instantáneamente reconocible a base de gafas de sol, guantes, abundantes prendas negras y una cabellera canosa recogida en una cola de caballo, Karl Lagerfeld sabe perfectamente cómo se forja un icono, un mito, y él se construyó de los pies a la cabeza. También entendió que trabajando para una marca tan exclusiva como Chanel su alcance e influencia podía ser limitado. Así, bajo su propio nombre estableció colaboraciones con gigantes del retail como H&M y referentes de la moda urbana como Vans; su afición por la fotografía no solo le llevó a encargarse en 2011 del Calendario Pirelli, también participó en una exposición fotográfica de Audi; unió mundos como la Coca-Cola y la prestigiosa boutique parisina Colette; y hasta creó su propio personaje manga para la firma de maquillaje Shu Uemura.

Kamil Zihnioglu