Coincidiendo con la Cumbre del Clima que se está celebrando en Madrid y que va a prolongarse hasta el próximo viernes 13 de diciembre, el Museo del Prado y la ONG WWF han lanzado una original iniciativa para contribuir a concienciar a los ciudadanos sobre los devastadores efectos potenciales del calentamiento global. 

La idea consiste en recuperar cuatro de las obras de arte más populares del catálogo del museo y especular cómo las transformaría un aumento de la temperatura de 1,5º. Las modificaciones introducidas son tan gráficas como inquietantes, y ponen en el acento en consecuencias del cambio climático como la sequía, las inundaciones masivas derivadas de la subida del nivel del mar, los refugiados climáticos o la extinción masiva de especies.

El Presidente del Real Patronato del Museo del Prado, Javier Solana ha explicado que “para el museo, este proyecto supone una oportunidad de seguir poniendo el arte y sus valores a servicio de la sociedad”. La campaña se plantea como el equivalente artístico a la Cumbre del Clima ha sido bautizada como 1,5º lo cambia todo. Las obras elegidas son Felipe IV a caballo, de Velázquez, en cuya versión modificada se muestra el desastre que provocaría el aumento del nivel del mar; El paso de la laguna Estigia, de Joachim Patinir, modificada para hacer evidentes los efectos de la desertización y la sequía; El quitasol, de Francisco de Goyatransformado en una representación gráfica del drama de los refugiados climáticos, y Los niños en la playa, de Joaquín Sorolla, que presenta en toda su crudeza la extinción de especies.

 

¿Afecta el cambio climático al arte?

La respuesta de esta pregunta puede parecer muy obvia. Cabe preguntarse más bien hasta qué punto tendrá el calentamiento global un impacto negativo en el patrimonio artístico de la humanidad. Los propios artistas se estám movilizando para incidir en este aspecto crucial del futuro inmediato, de ahí que el arte con conciencia medioambiental e imbuido de valores relacionados con la sostenibilidad y la ecología esté en los últimos años más en auge que nunca.

Before © Museo del Prado-WWF España After © Museo del Prado-WWF España

Numerosos estudios apuntan a que algunos de los principales monumentos del planeta corren serio peligro, tanto a corto como a medio plazo. Las lluvias torrenciales y ácidas, el crecimiento de los océanos o el aumento de la frecuencia de incendios devastadores como consecuencia de la desestimación y la sequía son algunas de las amenazas que pueden cebarse con nuestro valioso patrimonio. Estos son algunos de los monumentos más amenazados. 

 

La ciudad antigua de Venecia, Italia

Italia es uno de los países cuyo patrimonio puede verse más amenazado por los efectos del cambio climático. Venecia, en especial, está en la primera línea del impacto drástico de la subida del nivel de las aguas. La ciudad de los canales se ahoga, y ya hay voces que apuntan a que podría convertirse en el equivalente moderno a Pompeya, la fastuosa vila romana sepultada por un desastre natural. En Italia también se encuentran la famosa Fontana de Trevi o las esculturas de Bernini en la fuente de los Cuatro Ríos, que se están deteriorando a consecuencias de las lluvias ácidas. Otro monumento emblemático y en peligro, es el Coliseo Romano, víctima de un tráfico rodado insostenible. 

Martin Kameniar

En un intento de frenar esta peligrosa tendencia, Italia va a ser el primer país de la Unión Europea en que se impartirá en las escuelas una asignatura específica sobre cambio climático. Arrancará el próximo curso académico. Tarde, pero tal vez no demasiado tarde.

 

Taj Mahal, India

También peligra este precioso templo de la ciudad india de Agra, considerado una de las siete maravillas del mundo. El mármol definido en su día como “una lagrima en la mejilla del tiempo” está perdiendo a marchas forzadas su blancura natural para teñirse de verde y amarillo como consecuencia de la polución. Agra es en la actualidad la octava ciudad más contaminada del mundo. También la degradación de la cuenca del río Yamuna, un cauce fluvial lleno de basura y aguas residuales en que se están extinguiendo especies animales y vegetales a un ritmo frenético, está contribuyendo a que los cimientos y el mármol del Taj Mahal se resientan. Por si fuera poco, el monumento está cubierto de polvo como consecuencia del tráfico y de las chimeneas industriales cercanas. Aunque se esté restaurando haciendo uso de arcillas minerales, el edificio presenta además grietas de importancia que ponen en peligro su estructura.

 

Estatua de la Libertad, Estados Unidos

Amenazada directamente por la virulencia de huracanes recientes como el Sandy, este símbolo de la democracia y de la sociedad de acogida que quiso ser Estados Unidos a partir del siglo XIX corre serio riesgo de acabar sumergido por las aguas, como podría ocurrirle al conjunto del muy expuesto extremo sur de la isla de Manhattan.

 

La Acrópolis de Atenas

La cuenca del Mediterráneo forma parte de la zona cero de efectos potenciales directos del cambio climático. Grecia ya está sufriendo, entre otros muchos riesgos medioambientales, un incremento de lluvias ácidas que está acelerando la erosión del mármol de la Acrópolis. El espectacular Partenón, un monumento que data del siglo V a.C. y que había resistido hasta ahora el paso del tiempo, ya sufrió en 2008 la retirada de parte de sus paneles de mármol, conocidos como metopas, para preservarlos de la contaminación y las lluvias torrenciales que están socavando y deteriorando la estructura del templo. 

 

Isla de Pascua, Chile

Situada en pleno océano Pacífico, en la Polinesia, esta isla que alberga un excepcional patrimonio artístico, empezando por sus figuras humanas talladas en piedra, las célebres moái, tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir a la subida del nivel de los océanos que se produciría en caso de que el incremento de la temperatura media del planeta superase ese crítico umbral de los 1,5 grados centígrados.

En la lista de movimientos más amenazados figuran también Stonehenge, la Torre de Londres y el palacio Weistminster (los tres en el Reino Unido), el núcleo colonial de Cartagena de Indias en Colombia, el Valle de la Luna en Jordania, o el Buda Leshan en China. España no se queda atrás, en la capital, debido a la contaminación atmosférica algunos monumentos simbólicos se están deteriorando, como ocurre con referentes madrileños como templo de Debod o la emblemática estatua del oso y el madroño.