Un virus ha aniquilado a los adultos. Solamente los menores de 22 años sobreviven en una Barcelona devastada por el caos. Los supervivientes se ven obligados a luchar por no caer en manos de los clanes urbanos más salvajes. En ese escenario, una adolescente llamada Astrea inicia un periplo vital que conforma  la historia de Ahora llega el silencio.

Su autor, el escritor y periodista Álvaro Colomer, ganó con ella el Premio Jaén de Narrativa Juvenil 2019. No es su primera obra dirigida a un público juvenil, aunque el lector adulto estará más familiarizado con ficciones como Los bosques de Upsala Aunque caminen por el valle de la muerte, historia novelada de la intervención de las tropa españolas en la batalla de Najaf, Iraq.

Marta Calvo

 

¿Cómo surge una historia como la que cuenta en Ahora llega el silencio?

Fue trabajando en el Palacio de Montjuïc, escribiendo una novela que no era esta. En los ratos muertos miraba por la ventana y veía Barcelona frente a mí. Creo que me salió una cosa a lo Espartero, el político y militar que declaró que cada 50 años hay que bombardear Barcelona. Además, dentro de poco cumplirá 50 años Mecanoscrit del segon origende Manuel de Pedrolo. Aunque el argumento de su novela no transcurre exactamente  aquí, los personajes pasan un tiempo en Barcelona y se describe una ciudad apocalíptica. De la conjunción de ambas ideas nace una novela donde Barcelona aparece destruida.

 

¿En algún momento se coló en la escritura el eco del procés?

Esta novela no se mete en esos terrenos, pero mientras la iba escribiendo observaba lo que ocurría en la ciudad. Los que vivimos aquí tenemos claro que Barcelona está cambiando. No sabemos hacia dónde va, pero ya no es la misma que hace diez años, y dentro de cinco tampoco será igual. Es obvio que la situación política la está transformando, y me gustaba esa transformación que las ideas pueden provocar. Lo que hago en Ahora llega el silencio es plantear un gran cambio y otras posibilidades de sociedad. Creo que es imposible que se te ocurra una novela distópica sobre Barcelona sin que la transformación que está viviendo ahora esté en tu cabeza.

 

¿Desde el principio quería que esta fuese una novela juvenil?

Sí, porque yo normalmente en la literatura para adultos no hago distopía ni ciencia ficción. Me gusta mucho como lo hacen otros autores, pero a mí, dirigiéndome a un lector adulto, no me acaba de interesar como género. Es cierto que hay autores que han hecho novela de adultos que luego han sido leídas como juveniles, como el caso de William Golding y El señor de las moscas, que es otro gran referente de mi novela, o como el mismo Manuel de Pedrolo.

Marta Calvo

 

Sus tres primeras novelas forman la Trilogía de la muerte urbana. ¿La ciudad y la muerte son conceptos que van unidos en su obra?

Cuando buscas argumentos siempre acabas hablando de territorios que controlas. Soy muy urbano, cuesta mucho sacarme de la ciudad. Rara vez me verás por el campo o por zonas cien por cien rurales, no es lo mío. Para mí la ciudad es el escenario ideal porque es el que más controlo. Y sí, es cierto que cuando hablo de ella  aprovecho para hablar de muerte. Incluso en la novela anterior, Aunque caminen por el valle de la muerte, hablaba de esto pero desde la ciudad iraquí de Najaf. Me han preguntado varias veces de dónde viene esto y no sé bien qué responder. Pero es verdad que todos los argumentos que afloran en mi cabeza suelen ser urbanos y mortuorios. Pero no sé de dónde viene.

 

Uno de los méritos que le otorgó el jurado del Premio Jaén de Narrativa Juvenil al darle el premio a la mejor novela fue su discurso social. ¿Era esta su intención desde el principio?

Ahora que estoy empezando a recibir feedback hay algunas interpretaciones que a mí no se me habían ocurrido y que tampoco me quiero atribuir. Pero lo que sí quería meter conscientemente era, por ejemplo, el mensaje ecologista. La idea de que aparece un virus que destruye a los adultos viene de un reportaje que leí que explicaba la cantidad de enfermedades que hay ocultas bajo el hielo de los casquetes polares, y que con el deshielo podrían resurgir. Algunas de ellas son incluso anteriores a la existencia del ser humano y no sabemos qué puede salir de ahí. 

 

¿Qué mensajes quería destacar?

El feminismo también está presente. Pero también aparece una idea un poco más compleja que es el de las nuevas formas familiares que están surgiendo en este siglo. La protagonista de la historia cumple un  rol muy tradicional, el de mujer que cuida a un hijo que no es suyo, pero a la vez le pongo a dos padres. Me gustaba destacar eso: Astrea tiene un hijo concebido sin sexo de por medio, como la Vírgen María. A través de mis amigos veo los tipos de familia que hay ahora y la facilidad con las que las asumen los hijos, y eso me tiene fascinado. Y quería ponerlo en la historia usando guiños que son estructuras arquetípicas narrativas que  todo el mundo tiene en la cabeza.

 

¿Se puede hablar de mensaje político en Ahora llega el silencio?

Tiene una parte política, la del totalitarismo enfrentado a la libertad. Hay pequeños dictadores que son los que dominan los barrios, especialmente uno que sobresale entre los demás. Y se enfrenta a tres chavales que luchan por la libertad. Uno de ellos tiene su casa llena de libros, un aviso de que la única manera que hay de convertirse en una persona noble y justa es pasando por la cultura. Pero bueno, es una novela juvenil. La diferencia que veo con la novela de adultos es que a los jóvenes todavía les puedes descubrir el mundo, mientras que a los adultos solo se lo puedes matizar, porque ya saben cómo es. No soy de lanzar moralejas, pero esta idea de la transformación sí que me parece interesante.

 

Como lector, ¿qué autor que haya escrito sobre Barcelona sería su favorito?

Yo soy de Juan Marsé a muerte. También Mercé Rodoreda ; La plaça del Diamant, la tengo metida a presión en el alma. De Pérez Andújar también soy fan, pero me ha pillado adulto… Los autores que te influyen son aquellos que lees entre los 20 y los 30 años, son los que te dan una idea de lo que es la literatura, y a Andújar lo  admiro muchísimo pero lo he leído ya como adulto. Así que me quedaría con Marsé. Creo que soy un barcelonés circunstancial, soy de aquí y estoy aquí pero no milito. No tengo una Barcelona literaria en la cabeza.

Marta Calvo

 

El Ayuntamiento de Barcelona le ha concedido la Medalla de Oro al Mérito Cultural al editor Claudio López Lamadrid, que falleció a principios de 2019, y con el cual trabajó. ¿Cómo lo recuerda?

Yo creo que Claudio tenía una cosa que ahora mismo solamente  tienen dos o tres editores más, y es que te fiabas de cualquier cosa que te dijera. Si él te decía esto está mal, no se lo ponías en duda. Es algo emanaba de él, porque tenía una personalidad muy potente y transmitía seguridad. Y luego está lo que dijo Alberto Olmos en un obituario y es que Claudio López Lamadrid molaba. Parece una frase muy tonta, pero era así. Lo veías en lo a gusto que estaban los escritores a su lado. Aunque la palabra molar suene burda, es la mejor descripción de alguien que he oído en años, porque lo definía muy bien. Y me alegro mucho de que el Ayuntamiento le haya dado la medalla porque durante un tiempo Claudio estuvo muy dolido cuando el consistorio retiró una estatua de un antepasado suyo al que acusaban de esclavista. Posiblemente tuvieran razón, eso no lo sé, pero eso a Claudio le dolió, y que ahora ese mismo ayuntamiento le reconozca su labor cultural me parece bonito, como que se cierra un círculo. La ciudad hace las paces con él, y él también hace las paces con la ciudad.

 

¿Puede avanzar algo acerca de la próxima novela?

Es una novela con muchos referentes culturales y literarios a lo largo del texto, y el tema es una reflexión sobre la robotización del cuerpo del la mujer a lo largo de la Historia. Hay un argumento en el que una mujer ha de pasar por un proceso clínico y a la vez se va explicando cómo ha sido el cuerpo de la mujer por la ciencia y la filosofía a través de los siglos. Dicho así parece una cosa algo rara, pero tiene consistencia [ríe]. Es una novela rara de hacer para mí, nunca he hecho algo así. Mi previsión es acabarla de aquí a seis meses pero cuando digo esto luego tardo cinco años más.