“¿Hay vida en Marte?”, se preguntaba ya en 1971 el cantante David Bowie, en su tema Life on Mars. Ha pasado casi medio siglo y aún no lo tenemos muy claro. Lo último que sabemos, es que la NASA está probando un taladro capaz de buscar vida en Marte por sí mismo, y que en 2024 habrá un nuevo viaje al planeta rojo para ver si se puede contestar a esa obsesiva pregunta que Bowie se llevó a la tumba.

Entretanto, el Design Museum de Londres plantea una respuesta rotunda a una pregunta alternativa: “¿Cómo transcurriría nuestra existencia cotidiana si viviéramos en Marte?” Una pregunta que ya respondió más de un libro de ciencia ficción –el más famoso, Crónicas marcianas, de Ray Bradbury– pero que en la exposición del Design Museum puede verse, palparse y comprobarse: a fin de cuentas, lo que te ofrece el museo es vivir en Marte durante un rato.

La recreación de la hipotética vida en Marte se logra gracias a hologramas, paisajes sintéticos, entornos inmersivos, construcciones robóticas creadas por Foster&Partners, y cientos de objetos, algunos de ellos cedidos por organismos tan ligados a los viajes cósmicos como la Agencia Espacial Europea, la NASA o la empresa de transporte aeroespacial SpaceX. 

Para que todo sea lo más realista y riguroso posible, la muestra se ha creado con la asesoría de científicos como Sanjeev Gupta, astrónomos como Lord Martin Rees, activistas climáticos como Venetia Falconer y astronautas como Alyssa Carson, que, si todo va según lo previsto, viajará a Marte en el año 2030.

 

Un hogar en las estrellas

Ante todo, Moving to Mars es una exposición de diseño y arquitectura, que nos permite saber a ciencia cierta cómo sería nuestro hogar si viviéramos en Marte. Y es que, teniendo en cuenta que en el planeta rojo el exterior es muy agresivo, con lluvias de meteoritos, temperaturas extremas y radiaciones solares, poco íbamos a salir de casa, y nuestra vida transcurriría casi todo el tiempo en interiores.

AI SpaceFactory

Es por ello que la parte más interesante de la exposición es la que se ocupa de meternos en edificios y espacios interiores, muchos de ellos desarrollados gracias al proyecto 3-D Printed Habitat Challenge, que abarca conceptos arquitectónicos que aprovechan las posibilidades de la impresión tridimensional y los materiales de Marte para imaginar cómo serían los asentamientos humanos en este planeta.

En Moving to Mars también es posible descubrir cómo nos alimentaríamos en un planeta tan árido y con tan pocos recursos como Marte. Por ejemplo, podemos visitar viveros de agricultura hidropónica, donde se cultivan plantas utilizando disoluciones minerales en lugar de suelo agrícola. Y también la moda marciana tiene un papel destacado en la muestra: por ejemplo, trajes de materiales ligeros, mantas solares, escafandras chic para el exterior y otros inventos; de esta forma, la colección New Horizons SS20 penetra en el fascinante campo de la moda-ficción.

En fin, que merece la pena acercarse a Londres antes del 20 de febrero –fecha de clausura de la exposición–para saber, no ya si hay vida en Marte, pero sí cómo sería nuestra propia vida en Marte. Es una forma de prepararnos para una probable futura expansión de nuestro linaje sobre el planeta rojo, cuando la Tierra ya no esté para nuestros trotes.