La industria discográfica ha cambiado mucho desde que aparecieron los fonógrafos y los primeros discos de pizarra. Tanto, que hoy en día ya casi no se vende el soporte físico y la mayor parte de la música flota en el etéreo universo digital. Sin embargo, hubo un tiempo en el que el vinilo primero y el CD después (sin olvidarnos del casete, del cartucho y de otros ingeniosos formatos) eran bienes deseados por los aficionados. Y en ese mundo de la economía, las ventas, el márquetin y la oferta y la demanda, algunos visionarios y algunos avispados se lanzaron a su conquista fundando su propio sello. Una empresa discográfica con la que dar salida a artistas y bandas que o eran rechazados por las majors (las grandes compañías) o no tenían cabida en su línea de negocio. Y si de paso sonaba la flauta… mejor que mejor.

La mayoría ya no existen pero algunas, recordando la aldea gala de Astérix, resisten al invasor (el paso del tiempo). Aquí van diez discográficas independientes que hicieron grande la música y que han publicado discos que al fin y a la postre han proporcionado un importante porcentaje de lo que se podría considerar entre lo mejor de la música. 

 

1 Stiff Records

La discográfica fundada en 1976 por el empresario musical Jake Riviera y su socio Dave Robinson representa a la perfección el espíritu de los sellos independientes. Nació en plena ebullición del pub rock, impulsó la explosión del punk y elevó a los altares a la new wave británica con gente tan genial (y variopinta) como Elvis Costello, Nick Love, Madness, Graham Parker and The Rumour, Any Trouble,, Ian Dury, Wreckless Eric, Kirsty MacColl, Devo, The Pogues o Motörhead, por citar solo a los más destacados. La lista es interminable y deslumbrante. Desde el punk llorón de The Enemys o el insultante desparpajo de The Damned al pop saltarín de Tracy Ullman, todo era atractivo e interesante.

Un sello madrileño, Rock Indiana, le dedicó un disco homenaje en 2009 realizado por sus bandas el cual tituló Si no es Stiff, no merece un tributo, lo que hacía referencia a uno de sus más famosos eslóganes `Si no es Stiff, no vale la pena´. No fue el único lema acertado que lanzaron. También lucían en sus oficinas frases tan ingeniosas como `El sello discográfico más flexible del mundo´, `Vinimos. Vimos. Nos Fuimos´ o “Cuando matas el tiempo, asesinas el éxito´. Sus responsables tenían ideas geniales, como hacer giras por varios países con el amparo del sello o realizar actos no programados en tiendas de discos. Eran unos cracks, es cierto. El suyo fue la madre de todos los sellos independientes, el ejemplo perfecto. Aguantó el embate hasta 1986 y hasta entonces forjó una leyenda. Su leyenda. Aunque en 2007 resucitó, los tiempos ya no eran los mismos y su venta a Universal Music Group no contribuyó a revivir el pasado. De hecho, se limitó a la reedición.

Chris Gabrin

 

2 Chiswick Records

Suele insistirse en que fue el verdadero primer sello independiente. Y la verdad es que por fechas seguramente lo fue, ya que sus fundadores, Ted Carroll y Roger Armstrong, la pusieron en marcha en 1975. Tenían muchas coincidencias con Stiff, aunque quizás algo de menos gusto, aunque en sus filas militaron bandas y artistas como The Damned (mítico grupo punk que también estuvo en Stiff), Motörhead (no menos mítico grupo de rock duro que también estuvo en Stiff), los camorristas The Count Bishops, los pioneros 101ers (en los que estaba el mismísimo Joe Strummer antes de formar The Clash), Riff Raff (en los que estaba el brillante cantautor Billy Bragg), The Nipple Erectors (más tarde conocidos como The Nips y en los que estaba el mismísimo Shane MacGowan antes de formar The Pogues), T.V. Smith, los irlandeses The Radiators from Space (luego solo The Radiators), The Jook, Albania o Radio Stars, cuyo primer álbum lo cerraban con la canción Buy Chiswick Records, una orden que era un placer cumplir. El sello dejó de funcionar en 1983.

 

3 Cooking Vinyl

Un clásico de esta industria ha sido casi siempre que una discográfica adquiriese (¿robara?) los derechos de autor de un músico e hiciese contratos leoninos. Cooking Vinyl la fundaron en 1986 un loco por la música llamado Pete Lawrence, que hacía un poco de todo (dj, organizar conciertos, programar música…), y Martin Goldschmidt, hasta entonces mánager y agente. Una de las normas del sello era que el artista mantuviese todos sus derechos de autor y eso suponía un importante atractivo. Su primera referencia fue la cantautora Michelle Shocked, a la que siguió Billy Bragg.

Pero no solo se han nutrido, y se nutren porque todavía sigue funcionando (y de maravilla), de cantautores porque por su etiqueta han pasado todo tipo de nombres, algunos maravillosos, como James, Alex Chilton, Bauhaus, The Lilac Time, The Church, Killing Joke, Ryan Adams, Pulp, Velvet Crush, Violent Femmes, XTC (todos ellos en el pasado), o Ron Sexsmith, Camper Van Beethoven, The Cult, Lucy Spraggan, Madness, Maximo Park, Richard Ashcroft, The Fratellis, The Lemonheads, el legendario australiano Paul Kelly, los histriónicos The Darkness (en el sello ahora mismo). Sus referencias combinan calidad, libertad, creatividad… Se trata de buenos discos hechos por buenos músicos, simplemente.

 

4 Creation Records

Este sello lleva la impronta personal de su fundador, el escocés Alan McGee, un sujeto unido al negocio de la música en todas sus formas, incluida la de periodista, que en 1983 fundó esta discográfica que es fundamental para comprender la música de mitad de los 80 y sobre todo de la década de los 90. Durante unos años intentó alcanzar la notoriedad con diversas bandas, incluida una con su amigo Bobby Gilliespie, más tarde líder de los Primal Scream. Dado que era lo suficientemente listo como para darse cuenta de que su talento no iba por ese camino, puso en marcha una discográfica modélica en la que, según sus propias palabras, fusionar la psicodelia con el punk rock. Por su etiqueta pasaron, además de los Primal Scream, Oasis (los mismísimos), Velvet Crush, Super Furry Animals, The Jesus and Mary Chain, The House of Love, The Chills, BMX Bandits, Ride, Saint Etienne, The Jazz Butcher,  Sugar y Bob Mould, Guided By Voices… Precursor (y ala protectora) del Britpop, del indie rock británico, del shoegazing inglés, del indie pop y de muchos otros experimentos y variaciones. Chapó en 1999 y entonces McGee puso en marcha el sello Poptones, más modesto pero también muy interesante.

 

5 Rough Trade Records

Otra de las pioneras en esta historia. Fundada en Londres en 1978 por Geoff Travis, el propietario de una tienda de discos, principalmente de punk. De hecho esta fue el éxito cosechado en las ventas de vinilos de este estilo y de otros de post punk y de indie pop, lo que le empujó a meterse en este negocio. Eran años de mucho movimiento, en el que los jóvenes compraban casi compulsivamente discos de reggae, de punk, de pop… Así que no se pusieron fronteras estilísticas y simplemente se decantaron por la calidad, la originalidad, la novedad y la personalidad. Y así ha sido siempre, incluso hoy en día, porque Rough Trade sigue vivita y coleando. Su lista de artistas es impresionante, por ejemplo, Lucinda Williams, The Feelies, Adam Green, Sufjan Stevens, Alabama Shakes, The Decemberists, Scritti Politti (banda emblemática del sello), The Libertines, The Strokes, Aztec Camera, Belle & Sebastian, Jonathan Richman, Microdisney, The Monochrome Set, The Dream Syndicate… Modélica etiqueta.

 

6 Beggars Banquet Records

Elegir como nombre de tu discográfica el título de un mítico álbum de los Rolling Stones, ya es un buen principio. Durante años, este sello fundado por Martin Mills y Nick Austin tuvo bastante éxito. Quizás no consiguieron tener un bombazo, pero si mantener un buen nivel de ventas y eso, bien administrado es un éxito. Seguramente tiene mucho que ver la educación universitaria en Filosofía, Política y Economía de Mills, quien ha sabido manejar con muy buenos criterios la compañía. Su primera referencia fueron The Lurkers, una buena banda de punk que sin embargo nunca se coló entre las punteras. Por esta escudería han pasado la modélica banda australiana The Go-Betweens, Buffalo Tom, Luna, The National, The Cult, The Charlatans, St. Vincent… Todos buenos, todos con unas ventas suficientes y todos con bastante repercusión pero sin caer en la vorágine de la moda. Con el tiempo se transformó en un grupo, The Beggars Group, bajo cuyo amparo han recalado buenas discográficas como Matador, XL Recordings, Rough Trade y Matador. Funciona y de maravilla.

 

7 Sun Records

Posiblemente la más veterana y una de las más fundamentales en la historia del rock and roll. Fundada por el productor Sam Phillips como respuesta al inmovilismo de las viejas discográficas que copaban el negocio en ese momento (1952) y que observaban con pasmo la repercusión que estaba teniendo entre los jóvenes ese nuevo y alocado sonido y por el interés que despertaba la música negra. Phillips veía pasar por el estudio en el que trabajaba músicos excepcionales a los que sus compañías desatendían. Así que creo la suya propia y publicó discos de Elvis Presley, Johnny Cash, Roy Orbison, Carl Perkins, Jerry Lee Lewis… Vamos, que es la biblia del rock and roll, de la música del siglo XX. Mítica.

 

8 Bomp! Records

Probablemente muchos piensen que se trata de un sello discográfico independiente menor. Es posible, pero por esta escudería de Los Angeles  pasaron auténticas maravillas como The Barracudas, Weirdos, Shoes, The Romantics, 20/20, The Zeros, The Nerves (Paul Collins, Jack Lee y Peter Case), Modern Lovers, Dead Boys, The Last, Iggy Pop, Devo… Y también más modernos, como Beachwood Sparks, Black Lips, The Miracle Workers… Oficialmente inició su andadura en 1974 con la publicación de un recopilatorio titulado Who Put The Bomp, bautizado como el fanzine que editaba desde 1970 su fundador, Greg Shaw, y que estaba inspirado en una canción de Barry Mann del año 1961. Su dueño era un fanático de la melodía y por tanto de las canciones y del power pop, la new wave, el punk y la nueva psicodelia. Desafortunadamente, Shaw falleció en 2004 de un ataque al corazón y Bomp! Records, en manos de su viuda, prácticamente ha dejado de funcionar desde entonces.

 

9 Enigma Records

En 1980 nació Enigma Records de la mano de los hermanos William y Wesley Hein como una división de Greenworld Distribution, una distribuidora e importadora independiente de música. Unos años más tarde el sello rompió su relación con la empresa madre y se trasladó a California y se dedicó hasta su cierre a promocionar, editar y apoyar a bandas y artistas de música alternativa. Su catálogo es impresionante y afortunadamente en España tuvo una buena aceptación gracias a la labor de distribución que realizó el sello DRO (Discos Radioactivos Organizados). Entre sus referencias más destacables están The Dream Syndicate, Don Dixon, The Cramps, Agent Orange, Rock Erickson, Green On Red, The Minutemen, Rain Parade, Redd Kross, The Vandals, Wednesday Week y, sobre todo, The Smithereens, una de las mejores y más sólidos grupos salidos de Nueva Jersey y eso es mucho. Curiosamente, su mayor éxito comercial fue una banda de rock metal cristiano (esas cosas solo spasan en Estados Unidos) llamada Stryper. En 1989 Capitol/EMI compró Enigma y un par de años más tarde cesó su actividad ¡qué cosas!

 

10 Factory Records

Responsable en buena medida de toda la movida que se desató, como un huracán, en Manchester a finales de los 70. Fundada por el periodista Tony Wilson y Alan Erasmus, los mismos que también dirigían el club nocturno y centro de la movida mancuniana The Hacienda, Factory Records ha pasado a la historia por ser el sello de Joy Division primero y New Order después. Con eso ya debería ser suficiente, pero la discográfica fue más allá y creo una estética, un sonido y una forma de entender la música (tal vez también la vida). Con su etiqueta aparecieron discos de A Certain Ratio, Orchestral Manoeuvres In The Dark, James (que para eso eran locales y magníficos), Happy Mondays (tres cuartos de lo mismo), The Durutti Column… Su existencia fue efímera, tan solo hasta 1982, pero su influencia ha sido brutal, en la música y en la vida.