Se trata de un documento de cientos de páginas que incluye obras de diferentes épocas, culturas y medios, ilustraciones médicas, los últimos avances en escaneo o referencias en la cultura pop. ¿Quién no recuerda las ilustraciones del cuerpo humano que adornaban los libros de su etapa escolar? Aquellas que hoy en día han sido sustituidas por otras mucho más esquemáticas y coloridas que las que salpicaban los viejos manuales de Ciencias Naturales del Bachillerato, por ejemplo. Y qué decir sobre los viejos manuales de anatomía que usaban los futuros médicos de principios del siglo XX. Incluso de antes. Todos ellos son historia del conocimiento sobre nosotros mismos.

Las imágenes del cuerpo humano

El libro Anatomy: Exporing The Human Body pretende, a través de 300 obras seleccionadas, llevar al lector a un extraordinario viaje para comprender el cuerpo humano en todos sus increíbles detalles. Un `viaje fantástico´, como la película de 1966 dirigida por Richard Fleischer, en el que se rinde tributo a la fascinación eterna que el cuerpo humano ha ejercido a través del arte, la ciencia y más. Una publicación en la que se documenta la interesante historia visual de la anatomía humana y  deja al descubierto la compleja naturaleza de nuestro cuerpo.

A través de obras de distintas épocas, miradas, civilizaciones y medios, Anatomy aporta ilustraciones médicas pertenecientes diversos momentos de la historia, así como los últimos avances en escaneo y, por consiguiente, los hallazgos más recientes y las imágenes más inimaginables e insospechadas, así como su introducción en el mundo del arte, especialmente en la cultura pop, y con aportaciones de múltiples artistas.

El progresivo conocimiento de la anatomía

Como en otros muchos campos, el conocimiento de la anatomía humana se ha ido completando a lo largo de la historia según sus investigadores, auténticos pioneros en la materia, iban realizando descubrimientos que traspasaban a imágenes para documentar sus hallazgos. Esos avances, que se han ido produciendo gradualmente y de forma paulatina, eran transmitidos a través de láminas, dibujos, ilustraciones o fotografías. Desde sencillas pinturas rupestres, códices o manuscritos medievales hasta las actuales imágenes tridimensionales que desvelan las estructuras del cuerpo humano con una precisión microscópica.

Comprender el funcionamiento del cuerpo humano no siempre ha sido un objetivo científico, tal y como demuestra el libro Anatomy. La visión del cuerpo como algo intrínsecamente divino ha permanecido a través de los siglos y en múltiples culturas. Desde el cristianismo hasta el budismo, diferentes partes del cuerpo, como los huesos, los dietes o el cabello, han sido objeto de veneración. Un vínculo tan poderoso como el que ha unido a arte y anatomía. Hay multitud de ejemplos de artistas que decidieron estudiar anatomía, incluso que llevaron a cabo disecciones, para documentar su trabajo, comprender la materia de objeto y mejorar su labor. Son famosos los estudios de Leonardo, Miguel Ángel y Theodore Géricault, quien llegó a tomar prestados miembros corporales de la morgue de París para pintar estudios para La balsa de la Medusa.

La influencia de la anatomía en el arte

Pero esa relación entre anatomía y arte no se queda ahí. Libres de muchas cadenas en el pensamiento y la ejecución, artistas contemporáneos como Orlan o Stelarc han convertido su cuerpo en el objeto de su obra, sometiéndose a transformaciones para comentar los límites de lo físico. Una línea entre arte y anatomía que en ocasiones se ha entrecruzado hasta producir, además de una enorme repercusión entre el público, una simbiosis casi absoluta. Es el caso de los polémicos trabajos de Gunter Von Hagens.

Una nueva y exhaustiva perspectiva sobre la anatomía y que llega hasta nuestros días, justo cuando el cuerpo humano es objeto de debate sobre el futuro de nuestra especie. La comprensión de los avances producidos en el conocimiento de nuestra propia existencia material permite afrontar los grandes retos del futuro, como la inteligencia artificial, la fabricación de robots humanoides o la decodificación del genoma humano.

Una obra introducida por Thomas Schnalke, director del Museo de Historia Médica de Berlín, que rinde homenaje a los grandes nombres de la anatomía, desde el médico, investigador y profesor de ciencias flamenco Vesalio, quien sentó las bases de los atlas anatómicos ilustrados en la década de 1540, la pintora mexicana Frida Kahlo o el empresario y coleccionista inglés Damien Hirst, quien diseñó en 1999 Hymn, una réplica a escala de un modelo anatómico básico del cuerpo humano  masculino en bronce pintado o Virgin Mother, una escultura que representa a una mujer embarazada, con capas representado las de un feto, músculos, tejidos y cráneo.