William Hall es un destacado diseñador y arquitecto, alumno en su día del minimalista John Pawson, que dirige su propio estudio en Londres, trabaja para clientes como MoMA, Tate o Calvin Klein y es autor de varios libros.

Aunque Hall considera que no hacen falta credenciales de ningún tipo para opinar sobre arquitectura, que basta con tener sensibilidad y sentir interés por la disciplina, sus publicaciones sobre diferentes materiales como el hormigón -Concrete, 2012-, el ladrillo -Brick, 2015- o la madera -Wood, 2017-, son muestras de verdadero conocimiento, poniendo en entredicho los prejuicios sobre algunos materiales que muy a menudo son denostados por aquellos que en un alarde de osadía se atreven a dictaminar sobre edificios y construcciones.

 

La piedra como argumento

La piedra es el nuevo material objeto del interés erudito de Hall. En Stone, el diseñador analiza más de 170 estructuras que van desde la prehistoria hasta la actualidad. Un repaso a construcciones de los últimos 5.000 años en un fascinante y variado recorrido por todo el mundo. Una búsqueda en pos del uso de este material, posiblemente el más antiguo y uno de los más hermosos y apreciados y que, además, ofrece muy ricas posibilidades.

La piedra es uno de los elementos de construcción más extraordinarios que existen. Lo mismo puede presentarse como algo elegante y formal, tal y como ha ocurrido en palacios y monumentos, como aparecer como algo vigorizante y divertido. Basta con imaginar cualquier cautivadora fachada de mármol blanco y rosa de uno de los numerosos palacios italianos, los incomparables y espectaculares interiores de una catedral inglesa en cuya construcción se ha recurrido a una piedra de arenisca procedente de cualquier humilde cantera local o, sin ir más lejos, una casa veraniega levantada con dolerita en una remota isla localizada frente a las costas de Australia. Todas esas edificaciones tienen un punto en común: la piedra. Sobria, pertinaz y eterna. Siempre a disposición del ser humano, de su imaginación, de su ingenio.

 

Un rocoso elemento al margen del tiempo

En Stone, William Hall ha realizado la hercúlea tarea de elaborar una lista con 6.000 construcciones para plantear un recorrido que va desde las edificaciones de la era prehistórica hasta las cimentaciones más recientes. En unos casos nos asombra cuan duraderos eran aquellos levantamientos, mientras que en los más actuales muestran su capacidad de amoldarse a las necesidades de los tiempos modernos, incluso al urbanismo del futuro. La piedra, tal y como señala el autor, es un elemento que, lejos de cualquier asomo de anacronismo, ha estado siempre a nuestro lado y además tiene un marcado papel en el futuro.

Durante mucho tiempo los libros de arquitectura han sido mamotretos aburridos y dirigidos básicamente para expertos. Hall, a través de sus obras, ofrece una visión diferente, amena y conquistadora, en la que una parte de la construcción se vuelve protagonista. Cemento, madera, ladrillo fueron sus objetivos anteriores, ahora es el turno de la piedra. La idea preconcebida es que se trata de un elemento casi histórico condenado a servir como material de construcción de templos y otras obras clásicas. Pura historia, nada más. Sin embargo, Hall demuestra que es fácil hallarla en otras formas más creativas y que al observarla produce siempre una gran emoción.

 

El material elegido para las grandes obras.

Hall presenta 170 estructuras, todas acompañadas por su imagen, y una increíble variedad de edificios. Grandes monumentos neolíticos, como Stonehenge, en Wiltshire, Inglaterra, o las épicas pirámides de Giza, en la meseta del mismo nombre, en Egipto, y que incluye la Gran Pirámide de Giza, la de Khafre y la Pirámide de Mankaure.

En Stonetambién se incluyen trabajos de arquitectos célebres como Philip Johnson, Antoni Gaudi y Mies van der Rohe. Estructuras de talentos contemporáneso como Kengo Kuma, Grafton Architects y Snøhetta. Y también tienen cabida edificios sorprendentes y memorables de profesionales recién llegados y que de momento resultan menos conocidos, aunque sus trabajos son igualmente admirables.

El catálogo de obras presentado en esta publicación abarca todo el planeta y con proyectos que incluyen iglesias, viviendas privadas, monumentos, espacios culturales, tiendas y mucho más. Desde lugares ancestrales y místicos hasta lujuriosos y románticos: el Partenón de Atenas, en Grecia; Ashdown House, en Berkshire Downs, la vieja Inglaterra; la tienda Céline en Miami, Florida, todo un contrapunto; y el palacio de Zinger en Dresde, Alemania.

Tal y como ha venido haciendo Hall en anteriores publicaciones, Stone sigue una meticulosa organización para fomentar el estudio, la comparación y el debate. En cada entrada se incluye una información básica y fundamental –título del proyecto, arquitecto, fecha y lugar-, además de pies de foto en los que el autor aporta esclarecedores comentarios. Los proyectos aparecen agrupados temáticamente en diferentes capítulos tales como Textura, Yuxtaposición, Paisaje y Luz. De esta forma, se puede clarificar las cualidades arquitectónicas de cada edificación.

El libro incluye un ensayo a modo de introducción de Penelope Curtis, ex directora de Tate Britain. 

Stone de William Hall, publicado por Phaidon.