Las sorpresas, también conocidas, en léxico técnico y literario como "giros", son un ingrediente esencial en cualquier narración que abrace el suspense y que aspire a transitar los complejos terrenos del género negro. Y sorpresas tienen las novelas que componen la saga Millennium, que comenzó con la publicación de Los hombres que no amaban a las mujeres (2005) y no ha dejado de poner a prueba nuestra capacidad de asombro desde entonces. En el caso de esta serie de libros del escritor sueco Stieg Larsson se produce un juego de espejos entre la realidad y la ficción.

Como si de una historia retorcida y repleta de constantes puntos de giro se tratara, el autor de las tres primeras historias falleció un año antes de la publicación de la primera entrega. Así que no pudo comprobar como ese hobby literario -en realidad era más conocido por su labor como periodista y activista social- que había ocultado a todo el mundo, salvo a su círculo más cercano, se convertía en un verdadero fenómeno mundial. En un mirlo blanco para las editoriales de todo el mundo, que además ha prolongado su éxito en seis películas.

14 años después de aquel 'big bang' literario, llega ahora a las librerías la sexta novela de la saga, La chica que vivió dos veces (Editorial Destino),que como las dos anteriores lleva la firma de David Lagercrantz y con la que se da por concluido el universo Millennium, al menos en su forma literaria. O eso es lo que dicen. Más de 100 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo avalan la historia del periodista Mikael Blomkvist y de la hacker Lisbeth Salander.  A pesar de no seguir las directrices que Larsson tenía planeadas y de que las tramas y ambientes han perdido su capacidad de sorpresa, Lagercrantz ha conseguido mantener a flote comercialmente las historias.

Entonces, ¿cuáles son los secretos del éxito de Millennium? Tras casi 4.000 páginas y unas 12 horas de películas de películas, estas son algunas de las respuestas que en 'PORT' hemos encontrado a tan sugerente pregunta.

 

 

1 Algo huele a podrido en Suecia
Un grupo de periodistas decidió, a mediados de la década de los 90, que ya era hora de dejar de guardar la suciedad debajo de la alfombra. Que Suecia, a pesar de su aspecto idílico, su alta renta per capita y sus beneficios sociales, ocultaba múltiples trapos sucios y cadáveres en el armario, como casi cualquier sociedad. El desencadenante fue una serie de crímenes atribuidos a grupos neonazis. Stieg Larsson formaba parte de ese proyecto que se llamaba Expo y que primero fue una fundación y luego una revista, que él mismo dirigió desde 1999 y que sirvió de inspiración para la revista que aparece en Millennium. Larsson y sus compañeros eran periodistas de investigación y no les importaba meterse en la misma boca del lobo. “He sido amenazado ocasionalmente. Pero eso le sucede a todos los que escriben este tipo de cosas. Las amenazas llegan sin falta. Puede sucederle a los textos más 'inocentes'", confesó en algunas de las pocas entrevistas en las que tuvo la oportunidad de hablar de su obra.

 

2 El escritor que no pudo comprar sus libros
Stieg Larsson falleció como consecuencia de un infarto en noviembre de 2004. Hacía tiempo que había enviado los originales de los tres primeros libros a varias editoriales, pero estos no verían la luz hasta 2005. El autor no pretendía forrarse con la literatura, solo aspiraba a pagar algunas deudas domésticas y luego dedicar el resto a causas sociales como la lucha contra el maltrato a las mujeres, contra el racismo o en iniciativas de ayuda a los inmigrantes. El caso es que a pesar de su éxito post mortem, Larsson es un icono de la sociedad sueca. Como ejemplo, hace unos años se inauguró el 'tour Millennium', que discurre en los escenarios de las novelas y también en los lugares por donde se movió Larsson y al que se apuntaron más de 10.000 personas al año.

 

3 Una hacker con el carácter de Långstrump
Su corte de pelo, los tatuajes, la forma de conducir su moto, su bisexualidad, su mezcla de violencia y dulzura... Lisbeth Salander es un icono de la literatura, con miles de fans en todo el mundo. Una mujer empoderada y feminista que decide plantar frente a la violencia machista, aunque para ello tenga que usar la fuerza física. Mucho se especuló sobre la inspiración de Larsson para este personaje, pero él autor quiso aclarar las cosas justo antes de publicar la primera historia. "Pensé en Pippi Calzaslargas (…). ¿Cómo sería ella hoy? ¿Cómo sería ella como adulta? ¿Cómo llamarías a una persona así, un sociópata? ¿Hiperactivo? Incorrecto. Ella simplemente ve a la sociedad bajo una luz diferente. La haré tener 25 años y ser una paria. Ella no tiene amigos y es deficiente en habilidades sociales. Ese fue mi pensamiento original", confesó a The Telegraph

 

4 Más sexo que en 50 sombras de Grey
Y mucho más explícito, más variado y también mejor integrado en la historia. Si los libros de Larsson se hubieran publicado en la década de los 90, quizá hubieran encontrado un hueco en una colección de literatura erótica. En la mítica La sonrisa vertical, por ejemplo, Estarían incluidos dentro de esos que se llamaban, de una manera arcaica pero también naif, libros para leer con una sola mano. Pero los tiempos han cambiado, y el sexo realmente en estos libros funciona perfectamente dentro de la trama. Y al final es un reclamo comercial más. Aviso para los no lectores: la tensión sexual de las películas no tiene nada que ver con la de los libros.

 

5 Sin conexión a Internet para evitar a los piratas
David Lagercrantz era un periodista sueco que había cobrado cierta popularidad con la biografía Yo soy Zlatan Ibrahimović (2011), hasta que su entrada en la saga Millennium, con la publicación de Lo que no te mata te hace más fuerte (2015), le convirtió en una verdadera celebridad literaria. Hubo cierta polémica entre los fans porque Lagercrantz no pertenecía al círculo íntimo de Larsson y tampoco utilizó las notas que este había dejado escritas. “Las únicas notas que usé fueron las que tomé al leer los primeros tres libros. Soy un gran fan de Larsson, así que encontré muchos hilos que estoy seguro de que él habría desarrollado”, se defendió el escritor. Y con este espíritu ha llegado con éxito hasta esta sexta novela, La chica que vivió dos veces, que se publica ahora y que escribió en un ordenador sin conexión a Internet para evitar que algún hacker y fan de la saga imitara las habilidades de Lisbeth Salander.

 

6 La universalidad de lo rabiosamente local
Primero fue un fenómeno bastante local, centrado en Suecia y Noruega, pero pronto las editoriales de todo el mundo descubrieron que las historias de Larsson tenían ese toque universal que las hacía tan exportables como los productos de una cadena de fast-food. En España, por ejemplo, según los datos que recogió Nielsen, los dos primeros libros eran los más vendidos en 2009 cuando ya se había cumplido un año desde su publicación en castellano. Y en total se despacharon 2,7 millones de ejemplares de la primera trilogía en algo menos de dos años. Un verdadero record editorial en nuestro país, con los tres libros ocupando el 'top 3' de la lista de éxitos.

 

7 Material perfecto para un culebrón cinematográfico
Así lo entendieron los directores suecos Niels Arden Oplev, autor de la adaptación de la primera novela al cine, que recaudó 104 millones de dólares en todo el mundo y fue la película sueca más vista de la historia, y Daniel Alfredson, que firmó las dos siguientes. Ambos acertaron al extraer la esencia de la novela -thriller, denuncia social, misterio, novela de detectives, sexo y acción- y trasladarla a la gran pantalla con una factura de culebrón televisivo, por eso ensu país se emitieron en formato de mini-serie. Y con esa gélida, aunque elegante, distancia que marca el origen sueco de sus autores. David Fincher intentó en 2011 imprimir más intención cinematográfica a la versión 'made in USA' de Los hombres que no amaban a las mujeres y el resultado tuvo una gran acogida por parte de la crítica, aunque no tenía el encanto casi extravagante de las primeras. De la adaptación de la cuarta novela, Lo que no te mata te hace más fuerteque se estrenó el año pasado con la firma de Fede Álvarez, hay bastantes menos cosas positivas que decir.

 

8 La importancia de llamarse Lisbeth Salander
Noomi Rapace, en tres ocasiones, y Rooney Mara y Claire Foy, en las adaptaciones hechas en Estados Unidos, han sido las tres actrices que han interpretado a Lisbeth Salander en el cine. Desde luego, la que más se ha acercado al espíritu de la Salander de los libros es Rapace. Y eso que tuvo que emplearse a fondo para convencer a Niels Arden Oplev de que ella era la candidata adecuada para dar vida a este personaje. El director la veía demasiado femenina y dulce para el papel y ella se aplicó a fondo con el boxeo tailandés y el kick boxing y consiguió deshacerse de esa suavidad que tanto asustaba al director. “Lisbeth es atlética, es muy delgada, pero puede pelear. Ella es casi caricaturesca, como una heroína de acción femenina. Yo quería humanizarla”, aseguró en una entrevista publicada en 2007. La interpretación de la actriz sueca, convertida desde entonces en una estrella internacional, contribuyó a convertir a Salander en un icono en todos los sentidos.

 

9 Sus fans nunca le han hecho caso a las críticas
Sucede algo parecido con otros superventas por entregas como Juego de tronos Crepúsculo los seguidores de estas sagas pasan por encima de las críticas y perdonan que haya (muy grandes) desniveles de calidad entre una entrega y otra. Con Millennium, desde el primer momento, hubo cierto recelo por parte de la crítica, que tampoco dio el valor literario que se merecían a estos libros. “La historia de venganza es aburrida e increíble” o “incluso despúes de 460 páginas no se sabe qué es lo que le importa a Blomkvist (el protagonista)” dijo, por ejemplo, Alex Berenson, el crítico de The New York Times, a  propósito del primer libro de la saga. Y eso que fue el libro mejor acogida crítica tuvo...

 

10 Millenium funciona como una empresa
Los libros y las películas han generado en torno a ellos una empresa, que lideran el padre y el hermano del escritor fallecido con los que no tenía ninguna relación, a la que solo le falta cotizar en bolsa. De momento, sí que presenta de forma pública sus cuentas y sus declaraciones de Hacienda. En 2013 reconocieron que la saga Millennium había generado unos ingresos brutos de 40 millones de euros. Un pastón que, sin embargo, no está viendo la viuda de Larsson, Eva Gabrielson, que no tiene ningún derecho sobre la obra de su pareja porque nunca llegaron a casarse. Ella publicó un libro, Millenium, Stieg y yoen el que aseguraba que el legado de su marido se estaba convirtiendo en una industria “justamente lo que él combatió en vida”. Buen zasca a su familia política.