Hasta no hace mucho, parecía que la gradual destrucción del Amazonas era un problema de los indígenas autóctonos, de ciertas organizaciones ecologistas y del cantante Sting, que ya en la década de los 80 del pasado siglo XX acusaba a “los países industrializados” de provocar un desastre natural en el Amazonas. Pero nadie prestó demasiada atención al asunto… hasta ahora.

Este verano, parece que la causa amazónica se ha puesto de moda al fin. El motivo son los cientos de incendios que castigan la selva con una virulencia inusitada y mucho más publicitada que de costumbre. Y eso que, si bien “las emisiones de CO2 provocadas por los incendios han sido más altas que en los últimos siete años, resultan más bajas que en la década de los 2000”. O, al menos, eso dicen fuentes tan fiables como la Universidad de Sheffield o el Programa Copérnico.

Sea como sea, esta vez el planeta entero ha reaccionado, y los medios de comunicación, los gobiernos nacionales, los organismos internacionales y las organizaciones ecologistas, han hecho piña para denunciar el problema. Además, Sting ya no está solo: famosos como Leonardo DiCaprio, J Balvin, Cara Delevingne o Eva Longoria se han sumado a la causa, denunciando la gravedad de un incendio que no solo afecta a Brasil, donde está el 60% de la selva, sino también a Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriman, Venezuela y, de rebote, al mundo entero.

ALBERTO CESAR-GREENPEACE

A continuación, también nosotros aportamos nuestro granito de arena, tratando de explicar las causas por las que debería preocuparte el destino de la selva amazónica, aunque sea desde un prisma puramente egoísta. Así, si tomamos conciencia de lo que nos afecta su destrucción, quizá nos preocupemos por el Amazonas todo el año y todos los años, no solo cuando lo dicta el barómetro de las tendencias.

 

1 Vamos a respirar mucho peor

La selva amazónica produce la quinta parte del oxígeno de nuestro planeta

Esto no hay que explicarlo demasiado. Es evidente que sin oxígeno no podemos respirar, y si se quema el llamado “pulmón de la Tierra”, y perdemos una parte importante de sus plantas y sus árboles, todo el planeta sufrirá las consecuencias. Dicho de otro modo: la Amazonia genera el 20% de oxigeno del mundo, así que si este porcentaje se reduce de forma considerable, todos respiraremos mucho peor, vivamos en Brasilia, Nueva York, Moscú, Madrid o Shanghái.

 

2 El cambio climático se va a acelerar

Investigadores de la Universidad de Colorado han analizado imágenes captadas vía satélite de los incendios, estimando las emisiones de dióxido de carbono basándose en las masas de vegetación quemadas. Y sus conclusiones son muy pesimistas. La selva almacena 100.000 toneladas de carbono, cuya pérdida provocará un mayor cambio climático. El dióxido de carbono que emana de los miles de incendios que azotan la Amazonia actúa intensificando el efecto invernadero, que provoca que la temperatura media aumente. Así las cosas, la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, programa fundamental para frenar el cambio climático, se verá afectada de forma drástica.

Marczok/face to face

 

3 Perderemos una biodiversidad que podría salvarnos la vida

La selva amazónica alberga el 10% de la biodiversidad mundial. Los incendios pueden significar que especies en vías de extinción desaparezcan para siempre. Esta irreparable pérdida nos afecta a todos, puesto que mengua la riqueza animal y vegetal del planeta. No es ninguna broma: entre las 30.000 especies de plantas que hay en la Amazonia, muchas tienen propiedades alimenticias y medicinales que podrían salvarnos la vida en el futuro.

Asimismo, el planeta perderá algunas de las 2.500 especies de peces, 1.500 especies de aves, 550 especies de reptiles, 500 especies de mamíferos y 2,5 millones de especies de insectos que alberga el Amazonas, según fuentes de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OCTA). Eso por no hablar de la repercusión de los incendios en las vidas de los 34 millones de personas que allí viven, incluyendo tres millones de indígenas de 420 tribus.

 

4 El humo de los incendios contaminará toda la atmósfera

Los incendios amazónicos son tantos, que generan una inmensa cantidad de humo. Un humo que no se queda quieto, sino que viaja sin prisa ni pausa hasta alcanzar regiones muy lejanas, debido a la acción de las dinámicas atmosféricas globales. El humo amazónico ya ha cubierto millones de kilómetros cuadrados en Sudamérica, y lo están sufriendo los pulmones de los habitantes de zonas como Buenos Aires, Santa Fe, Santiago del Estero o Salta. Y la cosa va a más.

Según explica Santiago Gassó, investigador del Centro de Vuelo Espacial Goddard, de la NASA, “el humo de estos incendios se moverá y terminará dando la vuelta al globo”, instalándose en la estratosfera durante meses. ¿Consecuencias? Alteración de las nubes, aumento de la contaminación e incremento de las temperaturas, entre otros desaguisados.

Marczok/face to face

 

5 Nos mataremos por el agua dulce

El 20% del agua dulce que ingresa en los océanos viene de la Amazonia.

Los incendios afectarían al ciclo hidrológico global, pues esa agua ayuda a mantener el delicado equilibrio en las corrientes marinas que reparten el frío y el calor por todo el planeta. Y no solo los incendios: un reciente estudio realizado por WWF Brasil y el Imazon, concluye que la Amazonia pierde 350 km2 de agua dulce superficial cada año también como consecuencia de la construcción de presas hidroeléctricas, la deforestación o el cambio climático. Según la ONU, si la mayor reserva de agua del planeta flaquea, es muy probable que estallen guerras entre distintos países para controlar este bien tan imprescindible para la vida.