1 Un sistema de crédito social

Hace unas semanas ya te informamos de un sistema de crédito social que ya opera a pleno rendimiento en China y que permite al Gobierno controlar el comportamiento ciudadano a la mejor manera orwelliana. Ellos lo llaman cultura de la honestidad, pero nosotros lo vemos como la culminación de estos años en los que la tecnología ha permitido someter a los mortales a una vigilancia férrea y tiránica. Esto, sumado a las últimas ‘redadas’ en Facebook e Instagram eliminando de manera un tanto arbitraria cuentas disidentes que se alejan del discurso mainstream para abrazar ideales que se consideran extremistas o políticamente incorrectos, nos hace pensar que el futuro que nos erizó la piel en Nosedive, el magnífico capítulo de tonos sepia protagonizado por Bryce Dallas Howard, ya está aquí.

2 Hay vida más allá de la muerte

En Be Right Back, uno de los capítulos que más conciencias sacudió, una mujer perdía a su marido en un accidente de tráfico. Gracias a su adicción a las redes sociales, un servicio ofrece a la protagonista resucitar al hombre de su vida a partir de un avatar digital construido a partir de sus interacciones sociales. Dos años después, la rusa Eugenia Kuyda recreó a su mejor amigo, fallecido en las mismas circunstancias, probablemente inspirada en los acontecimientos de aquel episodio. Rastreando los mensajes de texto que mandó a sus amigos y entregándolos a los ingenieros de su empresa de software, Luka, consiguió desarrollar una aplicación que le permitía hablar con el muerto a partir de todo tipo de algoritmos y tecnología de inteligencia artificial. Espeluznante.

 

3 Pizzas que matan

Crocodile no fue ni mucho menos de los mejores capítulos de Black Mirror, y ya venía a confirmar la deriva creativa en la que empezaba a estar sumida: esa tecnología capaz de acceder a la memoria de la gente ya la habíamos visto antes y mejor en otras entregas. En lo formal, sí convención, un Scandi noir ultra estilizado y violento filmado por John Hillcoat que volvió a enamorarnos de Islandia.

Recientemente, apareció en los medios una noticia que casi podría ser de El Mundo Today pero que confirma cuán cerca está de la realidad la serie de Charlie Brooker. Como recordarás, en Crocodile, una furgoneta autónoma que repartía pizza a domicilio atropellaba a un peatón desencadenando toda una serie de consecuencias. En la vida real, Pizza Hut anunció el año pasado su alianza con Toyota para desarrollar este tipo de automóviles. También en 2018, un coche autónomo de Uber mató a una mujer en un accidente pese a los muchos sensores de seguridad con que contaba.

 

4 Calla y baila

En los tiempos del Cambridge Analytica y otros escándalos del estilo, la protección de la privacidad, la información personal y la ciberseguridad se han convertido en uno de los asuntos más candentes. Mucho de ese malestar se expresa en el tercer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror, Shut Up And Dance, que no es que imagine un futuro aterrador, es que dibuja un presente distópico. Está en la orden del día que los hackers se metan en nuestras webcams y filtren contenido personal para someter a las víctimas a todo tipo de técnicas de extorsión. Lo que hacía grande el episodio, sin embargo, era su manera de mostrar las retorcidas maneras en las que los piratas informáticos pueden jugar con la voluntad de sus objetivos para conseguir sacarles todo.

 

5 Abejas robóticas

La tercera temporada concluyó con uno de esos giros que han hecho grande la serie. Hated in the Nation convierte unas abejas mecánicas en herramientas para vigilar a la población, uno de los temas estrella de Brooker. Pero en una vuelta de tuerca sencillamente genial, estos drones llegan a las manos equivocadas para causar muertes a gente seleccionada en Twitter. Es la turba de las redes sociales elevada a su máxima potencia. Suena loco, pero ya existen tales abejas robóticas. Por un lado, Walmart ha patentado lo que llaman drones que polinizan pocos años después de que Delft University of Technology (Países Bajos) encontrase la solución a la polinización controlada con estos insectos.. Y es, por increíble que parezca, empresas como Prox Dynamics centran sus esfuerzos en crear robótica del tamaño de un colibrí.