Tal y como lo cuenta Tema Ybarra, autor de la entrevista, José Andrés apenas paró quieto un instante el día en que se reunió con 'Port Magazine' y posó para nuestra portada. Es más, en los pocos días que pasó en Madrid, le vimos hablando de los Oscars, recibiendo de manos del Rey una medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes, presentando el complejo gastronómico que acababa de inaugurar en Nueva York en colaboración con los hermanos Adrià, promocionando un libro, impulsando una iniciativa que consiste en dar de comer a inmigrantes en la frontera entre Estados Unidos y México...

La actividad que desarrolla Andrés en una semana normal, incluso en una hora cualquiera de su vida, es frenética. Una de sus hijas, a quien había venido a visitar a Madrid, donde ella está estudiando, nos confesó entre bastidores que el cocinero no para quieto y se hace muy complicado seguirle la pista: "Cada día está en un sitio distinto", nos contó con simpática resignación.

El caso es que José Andrés posó para la portada del número 6 de 'Port'. Javier Salas le retrató, Tema Ybarra aprovechó para interrogarle y Raquel Trejo se encargó de vestirle para la ocasión con prendas de Emilio Tucci, Mirto, DIM y Karl Lagerfeld.

 

Con prisa pero con pausa

Pasó como una exhalación, con el ritmo vital acelerado del que tiene mucho que hacer y casi no sabe por dónde empezar a hacerlo. Pero, fiel a su carácter responsable y concienzudo, fue muy generoso con su tiempo y se tomó la pausa necesaria para atender a nuestras preguntas y explicarnos con detalle sus múltiples proyectos y su visión de la cocina, la actualidad política y la filantropía: "La vida es muy corta. ¿Para qué dedicarse a hacer siempre lo mismo cuando puedes dedicarte también a muchas otras cosas?".

Lo que sigue es un vídeo sobre la sesión de fotos realizado en exclusiva para 'Port' por nuestro colaborador Daniel Iturbe. Un testimonio de lo variado y dinámico que resulta un día cualquiera en la vida de José Andrés, el chef global, el incansable filántropo que se enfrentó a Trump y dio de comer a toda una isla. El hombre que, si del grupo de congresistas de Estados Unidos que han impulsado su candidatura dependiese, podría ser el próximo premio Nobel de la Paz.