El próximo 20 de julio se cumplirán 50 años desde la llegada del hombre a la Luna. Medio siglo desde que Neil Armstrong y Buzz Aldrin caminaran sobre la superficie de nuestro satélite en los que parecía el primer paso para el establecimiento de colonias humanas fuera de nuestro planeta, algo que aún no ha ocurrido. Los arquitectos e ingenieros de Skidmor, Owings & Merrill (SOM), en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT) han lanzado un diseño para la `Ciudad Lunar´ (Moon Village), un estudio/proyecto para el primer hábitat humano permanente en la Luna.

Uno de los diseñadores del estudio, Colin Koop, ha sido el encargado de ejercer de portavoz de este innovador proyecto: “La Ciudad Lunar debe poder sostener la vida humana en un entorno inhabitable. Tenemos que enfrentarnos a problemas sobre los que nadie pensaría en la Tierra, como la protección contra la radiación, la diferencia de presión y cómo proporcionar un aire respirable”.

Para abordar todos estos desafíos, se ha planteado un trabajo colaborativo  multidisciplinar. La ESA ha ofrecido los conocimientos del Centro Europeo de Astronautas y del Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial. Con ellos, combinados con los estudios del MIT y la experiencia de SOM en arquitectura, ingeniería, planificación urbana y diseño sostenible, se ha podido darle un enfoque global al proyecto.

 

Complejo pero factible

Con los datos sobre la mesa, el boceto ha revelado sus dos claves principales: resiliencia y autosuficiencia. El plan maestro prevé que la Ciudad Lunar se sitúe en el borde del cráter Shackleton, cerca del Polo Sur de nuestro satélite, ya que ese lugar recibe luz diurna continua durante todo el año lunar.

Esta planificación es esencial en la primera de las tres fases previstas, ya que permitiría aprovechar la luz solar para generar energía y experimentar sobre la utilización de recursos in situ o la generación de alimentos. Es decir, recurrir a los recursos naturales de la Luna para disponer los elementos sustentadores de la vida. Además se ha valorado la cercanía a las depresiones permanentemente en sombra del Polo Sur para extraer el agua que crear aire respirable y propulsor de cohetes para el transporte y el apoyo de las actividades industriales.

Un asentamiento cerca de esos depósitos de agua y hielo del cráter facilitaría su aprovechamiento. Además, los diferentes módulos estarían conectados para permitir sin problemas la movilidad entre estructuras y la construcción de torres de comunicación en las zonas más altas de este irregular terreno.

 

Rocas lunares

La ciudad se basaría en módulos individuales presurizados especialmente diseñados para inflarse y expandirse, aumentando el espacio útil, el crecimiento y la expansión del asentamiento y permitir los diferentes requisitos del programa. Este concepto requiere estructuras de tres o cuatro pisos, con diferentes espacios para la zona de trabajo, viviendas, sistemas de control ambiental y soporte vital.

Estas construcciones inflables proporcionarían, junto con cubiertas protectoras basadas en regolito (una capa de roca suelta y fragmentos de minerales que no llegan a constituir un suelo y del que existe una variante lunar, fina y de color gris, formada por un período intenso de impactos de meteoritos) una gran resistencia a temperaturas extremas, proyectiles, polvo y radiación solar. Con estas características permitirían que Moon Village pudiera llevar a buen puerto un propósito aún mayor, como  desarrollo científico, industrial y de entretenimiento, y plantearse objetivos de gran alcance.

La Ciudad Lunar es actualmente un concepto abierto a la participación de múltiples socios que se ajusta a la reflexión de la Agencia Espacial Europea sobre su explotación futura a partir de 2050. Este estudio sobre una base lunar permanente es complementario con otros proyectos ya validados por estados miembros de la ESA y al Plan Estratégico de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio cuya idea es "extender la presencia humana en la profundidad del espacio y en la Luna para su exploración y su utilización sostenible a largo plazo".

Fundada en 1936, Skidmore, Owings & Merrill (SOM) es una de las principales firmas de arquitectura, diseño de interiores, ingeniería y planificación urbana del mundo. Desde su creación se ha ganado la reputación de excelencia en el diseño gracias a una cartera que incluye algunos de los logros arquitectónicos más importantes de los siglos XX y XXI. Líder en la investigación y el desarrollo de tecnologías especializadas, su prestigio lo ha ganado con procesos novedosos e ideas innovadores, muchas de las cuales han tenido un gran impacto en el diseño y la tecnología de construcción, lo que le ha proporcionado casi dos mil premios por calidad, innovación y gestión. La firma tiene oficinas en Nueva York, Chicago, San Francisco, Los Ángeles, Washington, DC, Seattle, Londres. Hong Kong, Shanghai, Dubai y Mumbai.

La misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) es dar forma al desarrollo de la capacidad espacial de Europa y garantizar que la inversión en este terreno siga brindando beneficios a los ciudadanos de Europa y del mundo. La ESA es una organización internacional con 22 Estados asociados y coordina los recursos financieros e intelectuales de sus miembros, por lo que puede emprender programas y actividades que van mucho más allá del alcance de cualquier país europeo.