El tema vuelve a estar de (triste) actualidad gracias a la noticia de que el obispado de Alcalá de Henares sigue fomentando, contra todo sentido común y toda evidencia científica, unas terapias de reconversión para homosexuales que más bien parecen propias del siglo XIX. De poco sirve que Reino Unido se comprometiese hace muy poco a prohibirlas o que uno de sus más célebres impulsores a nivel mundial, el 'terapeuta' mormón David Matheson, acabe de reconocer su propia homosexualidad a los 54 años, tras décadas impartiendo su "terapia reparadora" para "jóvenes desorientados" a un precio aproximado de 200 dólares la hora.

Tal y como ha dicho Joel Edgerton durante las entrevistas de promoción de Identidad borrada, las terapias de reorientación sexual siguen siendo "un muy buen negocio para desaprensivos e hipócritas", además de "una tortura y una humillación para los jóvenes que se ven obligados a padecerlas por presiones o imposición de sus familiares". Edgerton las ha descrito como "exorcismos delirantes" con una falsa pátina de respetabilidad científica. Para el actor y director australiano, el momento más "aterrador" por el que tuvo que pasar mientas trabajaba en la película fue su encuentro con uno de esos puestos sanadores, "un individuo que me pareció más un manipulador sin escrúpulos que un simple fanático". Repasamos tanto la película de Edgerton como alguno de sus precedentes más cercano.

 

1) Identidad borrada (2019)

El hijo de un predicador baptista de Arkansas (Lucas Hedges) resulta ser homosexual y a sus padres (Russell Crowe y Nicole Kidman) no se les ocurre mejor idea que enrolarlo a la fuerza en Love in Action (LIA), un programa de reeducación heterosexual y cristiano impulsado por el gurú ultraconservador John Smid, personaje real al que interpreta en la película el propio Edgerton. Basada en las memorias de Garrard Conley, la película cuenta con la presencia en un papel menor del director canadiense Xavier Dolan. 

 

2) The Miseducation of Cameron Crowe (2018)
 

Si Identidad borrada es una película de tesis, de tono grave y (justificada) beligerancia, la de Desiree Akhavan es una comedia amable y, en apariencia, liviana, capaz de distanciarse a través del humor de los horrores que denuncia, pero sin perder por ello ni un átomo de incisiva contundencia. Cameron (Chloë Grace Moretz) aprovecha una fiesta de instituto para tener su primera relación sexual con otra chica, y eso la condena a pasar una temporada en un campamento cristiano de reeducación que más bien servirá para reafirmarla en su personalidad y sus propios actitudes sexuales y vitales. Moretz dice haberse inspirado en la reacción que suscitó la salida del armario de sus propios hermanos: "Básicamente, se les pidió que rezasen haya que su homosexualidad se curara, y lo cierto es que lo intentaron. Pero no funcionó".

 

3) But I'm A Cheerleader (1999)

En esta comedia romántica de una acidez refrescante, Megan (Natasha Lyonne) no se resigna a sus tendencias sexuales "erróneas", incompatibles con su forma un tanto convencional de ver la vida, y acude a una terapia de cinco pasos para superarlas. Bajo la supervisión de gente tan pintoresca como su instructor, Mike (RUPaul), un gay reconvertido que no deja de repetir una y otra vez que "ser heterosexual es estupendo", la pobre Megan no hará grandes progresos.

 

4) Maurice (1987)

En esta estupenda adaptación de una novela de E.M. Foster dirigida por James Ivory, Maurice (James Wilby) se somete a una frustrante terapia de hipnosis a la que renuncia cuando comprende que sus tendencias sexuales no son algo de lo que quiera (ni pueda) curarse. La película explora las diversas opciones de que disponía un homosexual de clase alta en la Inglaterra de la primera década del siglo XX, de la búsqueda de la respetabilidad a través de un falso matrimonio al exilio voluntario pasando por una vida de placeres clandestinos y culpables o una dolorosa negación de la propia identidad sexual y del deseo.

 

5) It's In The Water (1997)

Una película menor, pero ciertamente divertida en su irreverente falta de pretensiones. Alex, una mujer casada de un pueblo de Texas, se plantea por fin salir del armario tras años negándose sus verdaderas tendencias. En paralelo, sus prejuicios vecinos se convencen, contra toda evidencia, de que hay algo en las aguas de la población que está haciendo que los vecinos sufran una plaga de homosexualidad sobrevenida. 

 

6) Fixing Frank (2002)

Otra película independiente. Esta vez, el drama de un periodista gay que se infiltra en el círculo de un terapeuta cristiano que resulta no ser un simple charlatán, sino un hábil manipulador de personalidad seductora y carismática. 

 

7) One Nation Under God (1993)

Un notable documental televisivo, dirigido a dúo por Francine Rzeznik y Teodoro Mancini, que sigue muy de cerca la trayectoria de los fundadores de Exodus, una organización de homosexuales 'redimidos' que intenta ayudar a los jóvenes a reencontrarse con la espiritualidad y seguir su ejemplo. Mordaz, inteligente, honesta y, a su extraña manera, francamente divertida.

 

8) Stargaze (1999)

Este cortometraje de apenas un cuarto de hora, dirigido por Jason McBride, es una dramatización eficaz y, por momentos espeluznante, de la historia real de Derek McCormack, adolescente al que sometieron a una cura de reeducación sexual forzosa en cuanto cumplir los 18 años.

 

9) Save Me (2007)

Dirigida por el guionista independiente Robert Cary, esta película es la un tanto tremendista crónica del descenso a los infiernos de un adicto a las drogas y al sexo que busca la redención en un círculo de fundamentalistas cristianos a los que preocupa, sobre todo, 'curarle' su homosexualidad.

 

10) La importancia de llamarse Oscar Wilde

Aunque solo aborda de trasquilón el drama de las terapias re conductoras, esta crónica de los últimos años del escritor irlandés Oscar Wilde, primera película que dirige el actor británico Rupert Everett, es un convincente alegato contra la homofobia. Emily Watson, Colin Firth y Edwin Thomas secundan a un Everett que optó por dirigirse a sí mismo en el papel que siempre soñó hacer en la gran pantalla, el de Oscar Wilde, su ídolo intelectual y humano.