Uno de los acontecimientos cinematográficos más destacados del próximo verano será el estreno del biopic dedicado a JRR Tolkien, apropiadamente titulado Tolkien. Lo dirige el finlandés Dome Karukoski y lo protagonizan dos de los rostros del momento, Nicholas Hoult en la piel del autor de El Señor de los Anillos, y Lily Collins como su esposa durante casi 60 años, Edith. El trailer promete dragones, romance y camaradería. Nosotros le pedimos una buena dosis de todo eso y también, por qué no, una fidelidad más o menos escrupulosa a los acontecimientos de a vida de Tolkien, que fue larga, accidentada y estimulante.

 

Su esfuerzo por dignificar y elevar a otro nivel la literatura fantástica

Tolkien era un escritor serio, de una erudición y un refinamiento más que notables. Pero centró sus esfuerzos en un género, la literatura fantástica, que no gozaba en la Inglaterra de posguerra de la consideración y el respeto que sí recibe ahora. Tolkien era un enamorado del lenguaje, un perfeccionista de la prosa que perseguía sin descanso la palabra exacta. Siempre apostó por un estilo de escritura sofisticado, brindando a sus historias múltiples capas de lectura y proporcionando al lector una experiencia de inmersión plena. A menudo se habla de él como un creador de mundos, ya que el sudafricano no se contentaba con desarrollar una trama rica y compleja, sino que iba mucho más allá, a veces de forma casi obsesiva. Quería que su Tierra Media tuviese vida y articuló en torno a ella idiomas, culturas, sociedades y religiones. Basta con leer un libro como El Silmarillion para entender la enorme importancia que daba a la atención al detalle.

 

El brutal esfuerzo que le supuso completar la trilogía de El Señor de los Anillos

Lo mucho que le está costando a George R.R. Martin escribir los últimos tomos de su afamada saga Juego de Tronos solo podría rivalizar con lo mucho que llegó a sufrir uno de sus referentes literarios, Tolkien, mientras trabajaba en su obra maestra y se iba obsesionando cada vez más con enriquecerla incorporando el fruto de sus investigaciones y estudios. En los años 40, era habitual que los escritores fuesen a razón de libro por año, pero el sudafricano fue contracorriente. Empezó el proyecto de El Señor de los Anillos en 1937 y no lo completó hasta 12 años después, en 1949. Además, la editorial no lo publicó al completo hasta 1955, cuando el autor contaba con 63 años de edad. Nos gustaría que el biopic hiciese énfasis en lo mucho que Tolkien llegó a obsesionarse con que su obra viese la luz por fin, una obsesión que hizo mella en él tanto a nivel físico como mental.

 

La importancia que tuvieron para él los nombres

¿Por qué Rivendel se llama así? ¿Y Sauron? A menudo estos biopics sirven para dar al fan casual una información que se les escapaba, saciar su curiosidad. Volviendo a la idea de la meticulosidad con la que trabajaba Tolkien, nada se le escapaba, y pensó toda la nomenclatura de la saga acorde con las particularidades de las culturas de la Tierra Media. Los nombres de los hobbits eran simples y graciosos, mientras que los de los elfos sofisticados y rimbombantes. Hoy es sabido que uno de los personajes clave de la trilogía, Frodo, iba a llamarse al principio Bingo. Esperamos que la película biográfica recoja al menos alguno de estos detalles y anécdotas que harían muy felices a los auténticos fans.

 

¿Hasta qué punto fue El Señor de los Anillos una metáfora de la Segunda Guerra Mundial?

Es una de las lecturas más habituales de la trilogía, y algo que quizá debería atreverse a dar respuesta su director, Dome Karukoski. Al terminar sus estudios, Tolkien se alistó en el regimiento de Fusileros de Lancashire participando en algunas de las batallas clave de la Primera Guerra Mundial. Posteriormente, su hijo participaría en la Segunda Guerra Mundial, por lo que es fácil relacionar su experiencia en la contienda bélica con la escritura de un libro con no pocas coincidencias. Esa comunidad del anillo parece una alegoría a la camaradería que vivió en el frente y el Anillo Único, según se ha especulado, podría ser una metáfora de la bomba nuclear.

 

Lo lento y concienzudo que fue su cortejo a Edith Bratt

Es evidente que Tolkien va a poner un foco especial en la historia de amor entre el escritor y la que fue su novia de toda la vida. Lo que está por ver es hasta qué punto la mostrará tal como fue. El autor conoció a Edith Bratt, una chica tres años mayor que él, durante la adolescencia. Tenían cosas en común como que eran ambos huérfanos, pero les separaba un abismo en términos de intereses culturales: ella era una apasionada del piano, pero mostraba muy poca inquietud por sus libros. Después de unos meses de inocente coqueteo, a los 17 años, JRR se enamoró de ella, pero sus guardianes, creyeron que su bajo rendimiento en el instituto se debía a este romance. Finalmente, tuvo que escoger entre acceder a Oxford y la que, años más tarde, sería la mujer de su vida. Durante tres años no tuvo contacto con ella, pero nada más cumplir los 21 años, le escribió una carta mostrándole su compromiso. Aunque ella estaba a punto de casarse con otro hombre, lo dejó todo por él. Se casaron en 1916 y estuvieron juntos hasta la muerte de ella, en 1971.