La ciudad británica de Birmingham amaneció hace dos días con una nueva obra de arte urbano. Un grafiti decoraba uno de los muros de la calle Vyse Street, donde rápidamente se orquestó un dispositivo de seguridad para protegerlo. Este arte popular, en los últimos años va ligado al nombre del británico Banksy, conocido tanto por su arte como por sus reivindicaciones sociales. 

Pasaba hace días en California, con una representación de un belén donde mostraba el trato vejatorio a las familias inmigrantes, y ahora ha sido Banksy quién no ha querido dejar pasar la oportunidad para denunciar la situación de las personas sin hogar, cuyo número en Reino Unido es bastante considerable y va en aumento. La pintura llama la atención por su corte emotivo y bastante duro. En este caso, el artista ha dibujado los dos renos de Papa Noel tirando de un banco dirección al cielo donde vive Ryan, un sin techo. 

Banksy ha afirmado su autoría a través de sus páginas oficiales, también ha publicado un corto donde se ve al protagonista de la obra, Ryan, lo que ha llevado a mucha gente a acercarse a la zona a ofrecer su hospitalidad. 

 

Reflexión incómoda

Las obras de este artista callejero siempre invitan a una reflexión con frecuencia incómoda y dolorosa. En este caso, Banksy ha puesto el foco en el lujo excéntrico que preside las fechas navideñas, pese a su pretendido espíritu compasivo y solidario. El artista ha puesto el foco con una cierta virulencia en como los excluidos, los que se ven obligados a sobrevivir a duras penas en los márgenes de sociedades cada vez más ajenas a todo espíritu comunitario, ven incluso aumentado su sufrimiento en estas pechas.

Las reacciones no se han hecho esperar. La prensa británica se divide entre los que consideran muy oportuno que Banksy ponga el acento en la exclusión de las alrededor de 320.000 personas sin hogar que viven en el Reino Unido (según datos de 2018 aportados por la ONG Shelter) y los que lo ven como un acto de oportunismo de un artista de clara vocación pop y que utiliza las causas sociales como herramientas de marketing. Lo que está claro es que, una vez más, el artista urbano más enigmático y escurridizo del mundo no ha dejado a nadie indiferente con su arte.