Hellen Mirren (Londres, 1945) es una de esas actrices de raza que ha sabido mantener una carrera exitosa durante sus más de 50 años de carrera, con apenas altibajos. El Oscar no le llegó hasta el año 2007 por interpretar a una compatriota, La Reina Isabel de Inglaterra en “The Queen”. De madre inglesa y padre ruso, su abuelo paterno formó parte del ejército que combatió contra Japón en 1904, lo que obligó a mudarse a Londres durante la Revolución Rusa. El padre de la actriz modificó el apellido de Minoroff a Mirren para que sonara más anglosajón. Desde joven le gustó participar en obras de teatro escolares, algo que posteriormente haría de forma profesional durante años, cuando fue invitada a unirse a la Royal Shakespeare Company. Nos ha dado a lo largo de los años interpretaciones inolvidables en filmes como Excalibur, La Costa de los Mosquitos o Gosford Park. Ahora estrena The Good Liar (La gran mentira, en nuestro país) dirigida por Bill Condon y coprotagonizada por Ian McKellen. La cinta cuenta la historia de Roy Cournay, un estafador que conoce a través de internet a una viuda un tanto inocente llamada Betty McLeish. Lo que en principio parecía ser una estafa rápida y fácil se complica debido a que éste le empieza a coger cariño. El filme está basado en la novela de Nicholas Searle.

 

¿Qué tipo de personajes le llaman la atención a la hora de decantarse por hacer un papel?

A mí en general siempre me llaman la atención personajes que tengan enjundia, que haya sustancia. Betty, mi personaje en esta película, la tiene pero al mismo tiempo es muy dulce. No tiene la apariencia de ser una persona muy fuerte. Como mucha otra gente siente que hay algo que le falta en su vida. Le encantaría tener un compañero, alguien con quien salir a cenar o ir al cine, con quien pasar ratos agradables. De repente aparece un hombre en su vida llamado Roy, que tiene un gran sentido del humor y tiene carisma, justo lo que parece que ella estaba buscando.

Ian West / GTRES

 

Ian McKellen y usted son unos pesos pesados del mundo interpretativo.

Para mí la actuación tiene mucho que ver con la inmediatez de la experiencia, con el momento presente. Ian es más el tipo de actor al que le gusta mucho ensayar, hablar del personaje, examinar el guion desde todos los ángulos posibles, revisar el vestuario. Es fascinante ver cómo interactúa. Creo que ambos tenemos técnicas muy diferentes pero a la vez muy complementarias, son dos formas diferentes de ver el mundo. 

 

¿Cómo ha sido trabajar con Bill Condon?

Conoce muy de primera mano el mundo del teatro y creo que eso se deja ver claramente en sus películas. Tiene una forma de trabajar muy práctica, muy directa, va al grano. Su experiencia como guionista también es algo que le ayuda mucho a la hora de poder establecer unos diálogos increíbles en las diferentes escenas. Tiene esa mentalidad de escritor en la que puede dilucidar cuando está rodando lo que puede quedarse fuera y lo que no.

 

¿Qué proceso siguió para meterte en la piel de Betty, su personaje?

El filme es básicamente un thriller donde los personajes se comportan de una forma absolutamente surrealista. Hay ciertas películas en las que tienes que hacer un esfuerzo psicológico bastante enorme. No es el caso de esta, pero eso no quita que sea oscura y tenga corazón, de lo cual uno no se da cuenta al principio. Creo que a nivel de dirección y edición requiere un nivel bastante alto que entienda la mecánica de cómo se hace una película. En cierto modo esto también e puede extender a mi personaje y al resto de los protagonistas del filme. Sin quitar el mérito emocional, que obviamente hay que introducir a la hora de interpretarlo, creo que la mecánica es más importante. Tener un director tan bueno como Bill no cabe duda que ayuda, porque no te deja que cometas errores.

 

Mentir puede llegar a ser un arte. ¿Usted tiene alguna mentira, aunque sea piadosa, que confesar?

Quiero pensar que no miento pero probablemente lo hago a diario (risas), sobre todo a mí misma y en ocasiones a otra gente. Creo que mi mentira más grande fue cuando fui a Hollywood por primera vez y mi marido me invitó a una fiesta a la que tuve que ir sola, estaba muy nerviosa así que mentí a todo el mundo diciéndoles de dónde venía, que había estado en prisión y pertenecía a una banda de motoristas. Unas mentiras difíciles de creer... Pero se las creyeron.

Stefano Costantino / MEGA / GTRES