Patrick Watson es un músico canadiense que bautizó a su grupo con su propio nombre. Ha ido sacando discos desde mediados de la pasada década y en cada uno de ellos ha ido refinando un sonido suave y melancólico que se ha terminado convirtiendo en una de las características de su estilo. Wave es el octavo álbum de Watson, que dice estar trabajando ya en el siguiente disco (“suelo grabar un montón de maquetas hasta que doy con el sonido que quiero darle a cada canción”), tarea que combina con la creación de un musical para niños. “La mayoría de los musicales de animación son para chicas”, dice. “Estamos desarrollando un proyecto que estará  a medio camino entre Cristal oscuro y Cuenta conmigo. Quedan unos cuantos años de trabajo aún, pero valdrá la pena el esfuerzo”. Patrick Watson presentarán Wave en directo los próximos días 20 y 21 de febrero, en Barcelona y Madrid respectivamente.

 

Wave se gestó durante tres años complicados en su vida, ¿podemos verlo como un disco terapéutico?

Yo creo que todo proceso creativo es como una especie de crónica. Todo lo que ocurre a tu alrededor tiene influencia en lo que estás haciendo. Durante la creación de este disco me divorcié y luego encontré al amor de mi vida. Todo eso hace que Wave suene más intimista, porque las experiencias por las que he pasado han sido más duras que antes. Me inspiré mucho en artistas como Frank Ocean, Leonard Cohen o Lennon. Los tres tienen una manera muy sincera y clara de expresarse.

 

El título (Ola), ¿es también un símbolo?

Buscaba crear un símil con una situación concreta. Cuando viene una ola tienes que pensar bien qué haces antes de que impacte. Puedes nadar, puedes quedarte quieto. Pero lo que hagas ha de ser algo bien calculado porque puedes acabar ahogándote. Al final dejas que lo instinto te guíe y haces lo que tienes que hacer. Ese es el simbolismo del título. Este disco no es triste ni dramático. Es romántico. Es mi manera de decir “aquí estoy y esto es lo que hay”.

 

Las canciones y el sonido que las envuelve son muy emotivas. ¿Es algo que buscaba a toda costa?

Mi disco anterior se titulaba  Love songs for Robots. La gente pensó que trataba exactamente de eso, y no era así. Nadie se tomó la molestia de descifrar lo que quería decir exactamente, que no era otra cosa que un comentario acerca de la manera en que nos relacionamos con nuestra mente. Esta vez quise hacerlo más sencillo. No sé si este es mi disco más emotivo, pero sí es el que contiene más arreglos pensados para destacar las letras.

 

¿Esto está relacionado con lo que comentaba antes de Cohen o Lennon?

El rock y el folk suelen mezclar las voces con la música y eso le quita espacio a la parte vocal. Lennon y Cohen trabajan de otra manera, hacen que la voz esté en el centro. Hacen que sus voces suenen próximas. El hip hop y el R&B también se caracterizan por esto. Hay espacio para las voces. Cuanto más arreglos se hacen, más sepultada queda la voz. Yo buscaba hacer algo más cercano a lo que se hace en hip hop. Además, al hip hop le debemos la destrucción de la estructura clásica de la canción, la de estrofa, estribillo, estrofa, que francamente, es una lata.

Ilenia Tesoro

 

¿Es cierto que en este álbum ha escrito su primera canción de amor?

Totalmente. Nunca he celebrado el amor en sí mismo. Es algo que he podido hacer ahora, cuando ya soy un hombre maduro. Porque ahora ya sé lo que puedo obtener del amor y por lo tanto, puedo disfrutar de él. Ahora aprecio a mi actual pareja por lo que realmente es. La edad y la experiencia ayudan a entender el amor. Cuando eres joven haces planes que acaban arruinándolo todo. Quieres irte a vivir con la otra persona y esas cosas. A partir de cierta edad lo que una pareja quieres que cada uno viva en su casa [ríe].

 

¿Está el mundo de la música y el entretenimiento construido en torno a los jóvenes?

Sí que lo está. Es un mundo para veinteañeros. La música es una dieta emocional y no puedes someterte a una dieta de ese tipo pensada para veinteañeros. Cuando te haces más viejo quieres hacer cosas más complejas, no te conformas con lo que es sencillo o con repetir la misma fórmula. Adoro a Billie Eilish y me encanta lo que hace, y como estoy seguro de que ha llegado para quedarse, estoy seguro de que será fantástico verla madurar. Ocurrió algo parecido con Björk. Y con PJ Harvey, Nick Cave o Radiohead, que ha medida que han ido creciendo como artistas han ido entregando discos más maduros. No hay mucha gente que haga eso porque no es fácil ni agradable. Cada vez que acabas un disco terminas descompuesto, has de reconstruirte entero. Es agotador, así que cuanto más lo compliques, peor será ese proceso posterior.

 

Ha mencionado a Billie Eilish, ¿conoce a Rosalia?

Me parece fantástica. La prefiero cuando suena más tradicional a cuando echa manos del vocoder. Pero me gusta mucho lo que hace, es de lo mejor que ha salido en los últimos años. 

 

Has colaborado en el disco póstumo de Leonard Cohen. ¿Qué ha supuesto para ti es experiencia?

A mi madre le encantaba cuando yo era pequeño. Cuando me llamaron para trabajar en “The Hills”, lo primero que pensé fue en crear un sonido diferente y dejar que su voz fuese más protagonista que nunca. Pensé en unos arreglos más electrónicos, muy sutiles, pero luego lo descarté, Lo mejor de todo fue escuchar la voz de Cohen sin música, sin nada alrededor. Así fue como me inspiré para darle forma a la música.