Fue mientras investigaba la rehabilitación de niños soldados en el norte de Uganda, cuando Adong Judith se inspiró para escribir Silent Voices (Voces silenciosas). La obra tuvo un gran éxito, tanto que Judith cambiaría el nombre de su compañía por el de Silent Voices Uganda. Sin embargo, incluso antes de este trabajo seminal, la dramaturga ya se había hecho un nombre al crear piezas socialmente relevantes con un valor de producción sin igual a nivel nacional. A través de su compañía, ha logrado crear un espacio de expresión único, especialmente entre las leyes de censura cada vez más restrictivas de Uganda.

CHAPTER FOUR

Conocí a Judith en una bulliciosa cafetería en el centro de Kampala, Uganda. Nuestra conversación fue interrumpida continuamente por múltiples admiradores, cada uno de los cuales le hizo saber cuánto significaba su trabajo para ellos y cuánto la admiraban. Esto, combinado con el reconocimiento internacional que Judith ha recibido, ilustra la necesidad del tipo de trabajo que está creando y cómo la naturaleza efectiva de su forma de disenso puede inspirar y hacer cambios.

"Si no perdonas al perpetrador, te quemarás en el infierno". Según Judith, este era el mensaje que constantemente recibían los exniños soldados. Una retórica intensamente religiosa, apoyada por la política del Gobierno, que inspiró a Judith a organizar sus propias entrevistas. Conoció a los niños en un ambiente informal, lejos de las instituciones oficiales del Régimen. Ella les preguntaba: "Imaginemos que no hay infierno, ¿todavía los perdonarías?” Y ellos le respondían: “bueno, si no hubiera infierno, no hay forma de que los perdonemos”. Fueron estas discusiones, combinadas con las entrevistas de Judith con otros miembros de la comunidad, las que formaron Silent Voices.

"En el caso de la mayoría de las personas que entrevisté, sus voces eran silenciosas, no porque no hablaran, sino porque nadie les escuchaba. Ellos tenían mucho que decir, pero los líderes políticos solo estaban teniendo estas elegantes negociaciones y reuniones en grandes hoteles y decían que la gente había perdonado, pero nadie realmente les había preguntado si querían perdonar o no”.

Crear teatro que busca defender las voces a menudo oscurecidas por la línea política, ha caracterizado a todas y cada una de las ya numerosas piezas de Silent Voices Uganda que han seguido desde entonces. La última, titulada Niqabi Ninja, se presentó el pasado julio. La obra, escrita por una mujer egipcia, es una fantasía de venganza, creada en respuesta a los numerosos casos de violación denunciados en la plaza Tahrir, en El Cairo. 

El alcance de Judith trasciende las fronteras africanas. El conocido trabajo de Silent Voices Uganda, Just Me, You and THE SILENCE, se desarrolló en el London Royal Court Theatre y luego se presentó en el Old Vic Theatre junto con la organización benéfica Kaleidoscope y FuelChange USA. La obra imagina que el ministro que implementó el proyecto de ley contra la homosexualidad de 2009 descubre que tiene un hijo homosexual. Judith se inspiró después de conocer a un hombre abiertamente gay por primera vez, quien más tarde se convirtió en su mentor. Ella afirma que él "era todo lo contrario de lo que los medios ugandeses decían sobre las personas homosexuales". Esto la animó a tratar de cambiar la mentalidad de otras personas respecto a este tema. Judith afirma que desafiar las opiniones de las personas siempre es algo que ella ha querido hacer con su narración. “Absolutamente nadie pensó que esta obra se presentaría en Uganda. Tanto que incluso mi escenógrafo retrasó el diseño del set porque pensó que iba a cerrar".

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Judith tenía cinco abogados en espera en caso de que esto finalmente sucediera. Sin embargo, la reacción del público fue sorprendente. Parte de la estrategia de marketing había sido promover la obra como una pieza de conflicto familiar en lugar de una obra sobre los derechos de los homosexuales, para alentar la asistencia y proteger a los involucrados. Cuando la obra se escenificó por primera vez, la dramaturga provocó que un miembro de la audiencia levantara su mano y le espetara que después de cinco minutos se había dado cuenta de qué se trataba: "¡Mierda! ¿Cómo puede ella estar promoviendo la homosexualidad? ”. Pero sin embargo, a continuación afirmó que la narrativa lo había enganchado a pesar del tema y que al final su mente se había abierto y estaba contento de haber ido.

"Creo que habló por muchos de los miembros de la audiencia", opina Judith. "Por lo general, no quiero cuestionar las opiniones de una manera que sea predicativa o antagónica". Todas sus obras tienen un enfoque decididamente humano; ella espera que al poner cara a los problemas más grandes pueda hacerlos más digeribles para su audiencia. Sin embargo, también es consciente de que, debido al tipo de teatro que crea, también está limitando la cantidad de mentes que puede cambiar. Afirma que debido a que escribe en inglés y gran parte de su tema está dirigido a intelectuales, limita su alcance. Sin embargo, también ha atraído a los responsables políticos: Judith afirma que tuvieron “miembros del parlamento en el teatro por primera vez".

En Kampala, los teatros se dividen principalmente entre su parte alta y el centro. Silent Voices Uganda es parte del teatro de la zona alta, mientras que el teatro del centro, en los barrios bajos, a menudo se realiza en el idioma y estilo local. Judith ha sido presionada por otros para tratar de elevar el estado del teatro del centro, pero no está de acuerdo. "¡Tienen un público más grande que yo!", se ríe, "¿para qué quieren que se eleven sus estándares?" A esa presión, ella responde: "Siempre digo que me estoy centrando en lo que quiero hacer. Y no creo que la gente quiera que cambie".

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Este impulso feroz que Judith ha demostrado no muestra signos de desaceleración. Ella tiene dos proyectos más en marcha que seguramente causarán controversia. El primero, Subira, que se traduce como esperanza en inglés, estaba destinado a emular una estructura tipo Mamma Mia. Ambientada después de la independencia de Kenia, la historia sigue a un joven y cómo sus sueños para el futuro del país se entrelazan con sus esperanzas de romance. La narración estaba destinada a ser ayudada por canciones escritas por una popular banda de keniata, pero un  buen día se deslindaron del proyecto, un movimiento que Judith sospecha se debió a la naturaleza controvertida de la obra. La dramaturga trabaja ahora con otros músicos para crear la música original.

El segundo se titula The Professionals. La inspiración para este musical se produjo después de que Judith se sorprendió con el nivel de corrupción entre sus compañeros cuando regresó a Uganda en 2015. La artista afirma que fue "como si la corrupción se hubiera convertido la norma, en algo aceptable, incluso en una idea brillante". La obra tomará la forma de un reality show de talentos con funcionarios del gobierno compitiendo y presumiendo sobre lo corruptos que son. Al plantearle el peligro muy real de una reacción gubernamental violenta por su trabajo, Judith se ríe y lo rechaza, afirmando que la acción más amenazante tomada contra ella han sido mensajes en su bandeja de entrada. Ella encuentra humor en esto, recordando que su insulto favorito fue "cazadora de dólares gay".

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Tal vez sea la separación ficticia y el enfoque humano en los grandes problemas lo que le permite a Judith evadir la intimidación política, o tal vez solo el hecho de que los funcionarios del Gobierno no tienen la costumbre de visitar el teatro. O tal vez, es Judith misma. Una figura inspiradora a nivel local e internacional, que se ha convertido en un símbolo de resistencia.