Estos últimos compases del año en materia han estado protagonizados por dos estrenos de alto presupuesto y en clave fantástica, The Mandalorian y la alucinante adaptación (¿o tendríamos que decir remix?) que Damon Lindelof (Perdidos, The Leftovers) ha hecho de Watchmen.

Y, precisamente, una de las clases de esta fastuosa producción es el score palpitante y de mandíbula prieta que han compuesto Trent Reznor y Atticus Ross, las mentes detrás de la leyenda del rock industrial Nine Inch Nails. Una excusa más que oportuna para rememorar algunas de las mejores partituras catódicas que hemos podido disfrutar en los últimos años. Series excelente que entran por los ojos... y por los oídos. 

 

1 Watchmen

Desde que David Fincher contase con el núcleo duro de Nine Inch Nails para el score de La red social ganador de un Oscar, Trent Reznor y Atticus Ross no han parado de componer música para la gran y pequeña pantalla: desde ambiciosos documentales en torno a la Guerra del Vietnam al éxito de terror postapocalíptico de Netflix Bird Box. Su participación en Watchmen son palabras mayores, una alianza de absoluta élite que está haciendo salivar a los fans de la icónica novela ilustrada de Alan Moore. El resultado son tres discos con casi 50 temas nuevos de esa electrónica pulsante, tensa y atmosférica que ha definido buena parte del sonido cinematográfico de la última década.

 

2 Broadchurch

Antes de sacudir los clubs de todo el mundo con el emo-techno de Kiasmos y antes siquiera de convertirse en un referente de la clásica contemporánea, Ólafur Arnalds encontró un hueco en su apretada agenda para componer la partitura de Broadchurch, un policíaco de discreto culto en torno a la desaparición de un niño de once años y la investigación que tiene lugar una vez aparece su cadáver en la playa de esta bucólica localidad costera inglesa. Además de contar con dúo protagonista de altura formado por David Tennant y Olivia Colman, la serie maravilló en parte gracias al trabajo del islandés. En lugar de apostar por un enfoque más típicamente orquestal, compuso la partitura a partir de un cuarteto de cuerda, piano y ocasional apoyo electrónico. Todo ello mientras se recorría Dorset para encontrar los sonidos que se podrían escuchar en el área de la filmación.

 

3 The Last Panthers

La edad de oro de la televisión en la que nos encontramos tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. El exceso de información ha hecho que a menudo sea difícil separar el grano de la paja y The Last Panthers probablemente quedó sepultada entre el aluvión de novedades con el que nos atacan las plataformas de streaming y cadenas de televisión. Estrenada en 2015, este thriller criminal de atracos va de Marsella a los Bálcanes a ritmo de electrónica adornada por pianos y cuerdas destartaladas a cargo de la luminaria techno Clark. Johan Renck, el creador, corrió mejor suerte este año como director de Chernobyl. 

 

4 Chernobyl

Quizá por su background musical (ha dirigido videoclips para todo el mundo desde David Bowie a Madonna), Johan Renck tuvo buen ojo a la hora de encargar la banda sonora de Chernobyl a la chelista Hildur Guðnadóttir, también colaboradora del fallecido Jóhann Jóhannsson. La islandesa se descubrió como el arma secreta de la serie revelación del año, sirviiendo una partitura que grabó en la misma central nuclear lituana donde se rodó parte de la miniserie de la HBO. En lugar de apostar por instrumentación clásica, la artista se valió de los sonidos de su entorno y de su voz para tejer una música claustrofóbica y de una intensidad sobrecogedora. Su trabajo ya le ha valido un Emmy y también la participación en el score de Joker.

 

5 Stranger Things

El festín nostálgico, aunque ya algo agotador de Stranger Things, siempre ha dependendiendo de los referentes visuales y sonoros de los años ochenta. Además de contar con una banda sonora que esboza una sonrisa a todo el que naciese antes de 1985, el gran logro de los hermanos Duffer fue convertir a la mitad del grupo semidesconocido S U R V I V E en unos bandasonoristas portentosos a la altura de auténticas leyendas como Tangerine Dream, John Carpenter o Angelo Badalamenti. Las diversas entregas de scores que han lanzado hasta la fecha son todas de pura gloria sintética, a veces navegando hacia el pavor atonal que está dominando el sonido del terror contemporáneo y otras basculando hacia el ambient romántico. Siempre brillantes.