1 Madrid, Museo Reina Sofía

En la capital de España se encuentra una de las obras más célebres del autor, El Guernica. Un óleo del 1937, en plena guerra civil española. Picasso decidió plasmar con su paleta el horror de la guerra, en este caso, el bombardeo por parte de la Legión Cóndor que dejó totalmente destruida la ciudad vizcaína de Gernika. La obra además de por su contexto histórico, destaca por plasmar y transmitir el sufrimiento de los personjaes y del propio artista ante lo ocurrido. Dolor, miedo, horror y crueldad quedan reflejados en este cuadro excepcional.

GCH

 

2 Barcelona, Museu Picasso

En esta ciudad, se podrían destacar numerosas obras importantes. Vale la pena, en especial, visitar el Museo Picasso, en la céntrica (y pintorescas) calle Montcada, donde se conservan alrededor de 4.000 piezas del autor malagueño, contando bocetos, ensayos y demás. En especial, resulta exhaustivo el recorrido de sus primeros años, el periodo en que Picasso forjó su estilo. Destacan obras como la serie de Las Meninas (1957), el Retrato de la tía Pepa (1896), La espera (1901) o Ciencia y caridad (1897). Este último título muestra la evolución de Picasso de un estilo convencional y academicista a la plena libertad creativa de sus años de madurez incipiente, a partir del cambio de siglo.

 

3 París, Musée Picasso

Es inevitable hablar de pintura sin detenerse en París, ciudad de acogida y de fértil intercambio de ideas, refugio a lo largo de la historia para multitud de artistas de todo el mundo. Picasso encontró en la capital francesa un terreno abonado para su talento y allí permaneció durante muchos años. Una de las obras que encuentran por los museos parisinos es La muerte de Casagemas (1901). El genio hizo numerosos cuadros dedicados a su amigo, el poeta y pintor Carlos Casagemas. El óleo muestra la cara de su amigo dentro un ataud e iluminado por una vela, pero aun así, los colores transmiten oscuridad y frialdad a la escena. Este cuadro llevó a los críticos a fijarlo como el paso a la famosa época azul de Pablo. 

En este museo también hay que destacar otra obra, Dos mujeres corriendo por la playa (1922). Este cuadro se encuentra en la época clásica de Picasso. Un claro objetivo, exaltar la las dos mujeres del resto del cuadro. El azul del mar y el cielo quedan cortados por una linea visible y se nota el brochazo del pintor en el paisaje. Las figuras recuerdan a la belleza femenina de  los cuadros de Rubens, pero a pesar de la exageración del volumen de las figuras, eso no les resta movibilidad. Al contrario, transmiten una nítida sensación de libertad. 

Elaine Thompson

 

4 Londres, Tate Gallery

De la París picassiana, cogemos avión o ferry y nos plantamos en Londres. En la galería Tate hay varias obras de Picasso. Nosotros vamos a destacar una de ellas, Mujer que llora (1973). También reflejo de la guerra civil española, en este cuadro, como ocurre con El Guernica, lo importante son las emociones. Picasso juega con las perspectivas frontal y de lado y con colores vivos. La variación de tonos producen sensación de agonía mezclada con negro y blanco que inducen una sensación de nostalgia o tristeza.

DHF/ZDS

 

5 Basilea, Kunstmuseum 

En la ciudad  noroeste de Suiza, a orillas del Río Rin, haciendo frontera con Francia y Alemania, encontramos una obra muy característica de Picasso. El aficionado (1912), un obra que reresenta el cubismo pleno. Colores oscuros y mucha variación de planos. En este cuadro, al igual que en muchos otros, se aprecia la influencia de su amigo Braque. 

 

 

6 Praga, Národni Galarei

Siguiendo el camino hacia el oeste de Europa, en la capital de la República Checa, en una de sus galerias observamos Autorretrato (1907), uno de los cuadros que inauguran el camino de Picasso hacia el cubismo. En esta obra percibimos el estilo de trazado y perfilado de las facciones que se irán repitiendo en numerosos cuadros.

 

7 Moscú, Museo Pushkin

La ciudad de Moscú ofrece un cuadro muy interesante, el Retrato de Ambroise Vollard (1909-1910). Perteneciente al cubismo analítico de Picasso. Una obra en la que predomina la línea sobre el color y una variedad de punto de vista propio del cubismo. 

 

8 Hiroshima, Museo de arte

En la ciudad japonesa, célebre sobre todo por haber sido víctima del primer ataque con armamento nuclear de la historia, también ubicamos un cuadro de Picasso. Se trata de Cortesanas en el bar (1902). Aunque no sea uno de los más importantes o estudiados, este cuadro es por excelencia la expresión de la soledad. Pertenece a la época azul y tiene una clara influencia de El Greco, como podemos observar en esa sensación de misterio o confusión.

Kin Cheung

 

9 Brisbane, Queensland Art Gallery

Australia recoge una obra del genio del año 1905. La bella holandesa, es la representación de una mujer desnuda con una cofia. Un fondo oscuro hace destacar el cuerpo de la mujer que aparece estática como si de una estatua se tratara. Destaca el erotismo de la obra. 

 

10 Nueva York, MoMA

En el museo de Arte Moderno de Nueva York están expuestos numerosos cuadros del artista. Esta ciudad también tuvo la suerte de contar con el Guernica antes de que fuese reclamado por España. Una gran parte de las obras de Pablo Picasso y algunas de las más importantes se encuentra repartidas por varias grandes ciudades de Estados Unidos. Filadelfia, Chicago, Washington, Cleveland y por supesto Nueva York. El MoMA es el encargado de presentar el óleo Las Señoritas de Aviñon (1907), considerada el punto de partida del cubismo. Se vuelve a encontrar ese forma de dibjuar las facciones y los cuerpos puntiagudos. Con expresiones agresivas y rudas, emuestra una escena de un burdel o un prostibulo pero alejada de erotismo. Este cuadro Picasso lo tuvo guardado y solo se lo enseñaba a gente muy cercana hasta 1916.