Hasta el 12 de enero, los visitantes de CaixaForum Madrid pueden disfrutar de una fascinante exposición con 217 objetos de los antiguos imperios babilónico, asirio, fenicio y persa. Cuatro grandes potencias asiáticas con algo en común: las cuatro fueron sometidas por Alejandro Magno en el siglo IV a. C., cuando el célebre rey de Macedonia cruzó el Bósforo para apoderarse de territorios ajenos y crear uno de los imperios más extensos de la historia. Más de 200 piezas procedentes del British Museum muestran en CaixaForum Madrid lo que supuso el lujo en este momento concreto de la historia. Lujo. De los asirios a Alejandro Magno describe una época única en la concepción y el desarrollo de objetos ostentosos.

 

La opulencia en la historia

Durante un periodo muy concreto, entre los años 900 y 300 antes de Cristo, los señores más poderosos de Oriente Próximo crearon una red de imperios que abarcaron enormes extensiones de terreno. Eso produjo algo similar a una primera globalización de la cultura, estimulando una amplia red de intercambios comerciales y culturales que iba desde la península Ibérica al subcontinente indio, desde Asia Central a la cuenca del Mediterráneo.

Es cierto que las luchas y las guerras en estos territorios fueron constantes, con conquistas, asaltos y saqueos de todo tipo. Pero también fue esta una zona de relaciones fértiles y provechosas entre los diferentes reinos, con un ir y venir de materias primas, piedras y metales preciosos, artesanía y otros objetos manufacturados. Reyes y grandes señores mandaron construir fastuosos palacios y residencias rodeadas de jardines y que albergaban importantes tesoros.

Toda esa actividad promovió el consumo de un lujo que inevitablemente generó numerosos elementos que todavía, en pleno siglo XXI, llaman la atención tanto de los estudiosos de la historia como de los simples aficionados o incluso de los curiosos que los contemplan.

 

El lujoso imperio de Alejandro Magno 

Uno de los personajes históricos más conocidos de aquella época fue Alejandro Magno, un gobernante al que le atraían las riquezas en general y en particular las del Imperio aqueménida, el primer y más extenso de los imperios persas y que se extendió por una inmensa zona que hoy abarca a territorios de estados actuales como Rusia, Chipre, Siria, Irán, Irak, Turquía, Grecia, Egipto, Israél… Alejandro II de Macedonia, más conocido con el nombre de Alejandro Magno inició una campaña de conquista que le llevó hasta Oriente Medio. Fruto de esa expansión, Grecia vivió una época de prosperidad, distinción y exquisitez que acabó por traducirse en una mezcla de culturas a la que se denominó la helenización.

Para él, como para muchos otros gobernantes, apoderarse de objetos de lujo era un objetivo militar junto con la toma de plazas, asegurar rutas y sumar alianzas. Esas riquezas adquiridas en las conquistas y su exhibición eran un arma que reforzaba el poder de los imperios e intimidaba a los enemigos. Los fenicios, expertos comerciantes de la época, se convirtieron en la correa de transmisión de esos lujosos objetos que los gobernantes demandaban e hicieron del Mediterráneo su área de actuación.

El máximo exponente de todo aquel boato lo encarnó Alejandro Magno, cuyas conquistas llegaron desde Bulgaria a India en apenas 13 años y que llevaron la noción de la estética y de la política griega por todo Oriente Próximo.

 

Un brillante pasado

El oro del imperio aqueménida, del que eran grandes poseedores, consumidores y amantes, fue uno de los máximos exponentes del lujo al igual que el bronce lo fue para los asirios, el vidrio y las piedras preciosas para los griegos o el marfil para los fenicios.

La exposición, coordinada por La Caixa y el British Museum y comisariada por Alexandra Fletcher, incluye marfiles, relieves, joyas, vidrio, oro y metales procedentes de todas las partes del antiguo Oriente Próximo. Objetos de una excepcional calidad y gran opulencia que son un testimonio fidedigno de las posesiones de las élites y las ambiciones y sueños que movieron a imperios y reinos.

Una colección de piezas entre las que hay algunas que en las cortes asirias y babilónicas del 700 a.C. sus dignatarios usaban para adornarse sus túnicas o simplemente enjoyarse. Elementos como relieves del palacio de Nínive y otros objetos con el mismo origen como bols de vino, instrumentos musicales e incensario o miniaturas procedentes del tesoro de Oxus, uno de los más conocidos de la antigua Persia por sus objetos de plata y oro, así como por la calidad de los mismos. Junto a ellos, el visitante puede observar delicadas piezas de marfil y joyas, ornamentos de mobiliario, cerámica, vidrios e incluso relieves asiros de gran tamaño.

Divididos en siete ámbitos, las piezas no solo atesoran un gran valor artesanal e histórico, sino que muestran el refinamiento y gusto con el que fueron realizados. A través de ellos se propone un ámbito de percepción del contexto político y social en el que fueron creados, las tramas de comercio con las que viajaban de uno a otro confín, desde la península Ibérica y la ribera mediterránea hasta el confín del Oriente Próximo y Medio en la India.