No están todas las que son, porque las ficciones turcas, rumanas, mexicanas o colombianas están muy dignamente representadas en el catálogo de Netflix. Sin embargo, estas que te proponemos pueden ser un muy buen primer paso para dar la vuelta al mundo de serie en serie pasando evitando territorios catódicos tan transitados como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia...

 

1 Madres trabajadoras (Canadá)

La serie sigue a cuatro mujeres tratando de descifrar lo que significa ser madre trabajadora en el siglo XXI y esquivando tópicos, normas y convenciones. Detrás de la misma está Catherine Reitman, hija de Ivan Reitman y hermana de Jason Reitman, que finalmente consigue pegar el pelotazo como creadora total: aquí ejerce de protagonista, directora, productora y showrunner. Netflix adquirió sus derechos hace unos meses y ya ha confirmado cuarta temporada para 2020. 

 

2 Zona fronteriza (Noruega)

No es el mejor ejemplo de scandi-noir pero sí una magnífica oportunidad de sumergirse en la creación televisiva de un mercado tan secundario como el noruego. Un detective investiga el aparente suicidio de un hombre en su pueblo natal y falsea pruebas para proteger a su hermano. Pronto, su compañero se dará cuenta del asunto y empezará un peligroso juego del gato y el ratón, dando así una vuelta a las clásicas dinámicas entre investigadores. 

 

3 Tinieblas y amanecer (Rusia)

Nunca tendremos suficientes dramones de época, y este se enmarca en un periodo tan convulso como la agitación social que vivió San Petersburgo durante la Primera Guerra Mundial. Dos hermanas compiten por los afectos del poeta decadente Alexei Bessonov, que les cambia su cosmovisión, toda vez que predice el fin de Rusia tal y como hasta entonces se entendía el imperio. La miniserie adapta una trilogía de novelas de Aleksey Tolstoy, pariente lejanísimo de Leo Tolstoy. 

 

4 Tabula rasa (Bélgica)

Si te gustan los thrillers psicológicos con abundantes giros de guion, este drama belga podría convertirse en el protagonista de tu nuevo maratón catódico. Una joven mujer con amnesia encerrada en un hospital psiquiátrico de máxima seguridad se ve envuelta en un turbio caso de desaparición. Pronto se convierte en la principal sospechosa y, con tal de limpiar su nombre, deberá recuperar su memoria con los recursos limitados de los que dispone dado su internamiento. 

 

5 El marginal (Argentina)

La fórmula del éxito a menudo es tan indescifrable que te preguntas a qué puede deberse que haya triunfado internacionalmente La casa de papel y no El marginal. Pero nunca es tarde para sumergirte en esta atrapante historia criminal sobre un expolicía que se infiltra en una cárcel para investigar un secuestro toda vez que debe evitar que los peligrosos reclusos descubran su identidad. Netflix la compró en 2016 a la televisión público argentina y, desde entonces, ya se han lanzado dos nuevas entregas. El binge-watching se creó para series tan adictivas y trepidantes como esta. 

 

6 Toon (Países Bajos)

Los Países Bajos son mucho más que Paul Verhoeven, como demuestra esta serie en torno a un compositor de canciones comerciales que salta a la fama cuando una de sus creaciones se vuelve un hit viral. Claro que no va a ser nada fácil para él con su fama de antisocial con problemas de comunicación. Lo que debería ser un sueño se convierte en una pesadilla interacciones sociales en un esquivo mundo como es la industria del espectáculo. 

 

7 Hermandad (Brasil)

A menudo te habrán llegado noticias de salvajes motines en cárceles brasileñas y, si te preguntas qué demonios ocurre ahí, nada mejor que sumergirse en una de las novedades recientes de Netflix que más desapercibidas ha pasado. Ambientada en los años 90, Hermandad cuenta la historia de una ejemplar abogada que pierde su puesto al ayudar a su hermano, que está siendo torturado en prisión. Claro que, si eres el líder de una banda criminal estas cosas pasan. Y, ojo, porque lo interpreta Seu Jorge. 

 

8 Romance is a Bonus Book (Corea del Sur) 

Ahora que la banda más popular del planeta es la coreana BTS, y que Netflix se ha plagado de producciones del país asiático, nada mejor que darle una oportunidad a uno de sus tantos dramas románticos. Este, en concreto, está ambientado en el mundo editorial, para hablar del amor en la treintena. Si pasas de culebrones con antagonistas pérfidos y prefieres una historia real sobre personajes reales atravesando situaciones reales, esto podría ser tu siguiente placer culpable. 

 

9 Juegos sagrados (India)

Esta adaptación de la novela multiventas de Vikram Chandra es el enésimo ejemplo de la ambición de Netflix, que consiguió llevarse el gato al agua con este épico dramón políciaco ambientados en las calles de Bombay. Algunos ya han hablado de ella como la primera exponente de algo llamado bolly noir y, oye, no nos puede parecer un término más acertado. La crítica se rindió a ella y, claro, hubo segunda entrega el pasado verano. Raro sería que no renovase pronto después de ese colosal cliffhanger.

 

10 1983 (Polonia)

Esto de la historia alternativa es un filón al que difícilmente se resisten las productoras de televisión. Acaso animada por el éxito de Counterpart, Netflix se hizo con los derechos de 1983, su primera serie polaca, que plantea un mundo alternativo en el que el telón de acero nunca cayó y, en su lugar, sufrió un devastador atentado terrorista que paralizó el proceso de liberación de Polonia y la caída de la Unión Soviética. En ese escenario, un estudiante de derecho y un policía se darán de bruces con una conspiración a gran escala.