Hace 50 años, The Kinks ampliaron las posibilidades narrativas y sonoras del rock con el concepto que hoy conocemos como ópera rock. En 1969, el grupo fundado por los hermanos Ray y Dave Davies publicó Arthur (Or The Decline Of The British Empire), disco que proyectaba una mirada irónica sobre la generación de británicos que había crecido a partir del fin de la II Guerra Mundial. Una obra ambiciosa que ahora es reeditada en una versión de lujo que se completa con temas inéditos, maquetas, sesiones radiofónicas y un álbum grabado por Dave Davies inédito hasta ahora. Con él hablamos acerca de este clásico de la música pop.

 

¿Cómo se ha sentido al volver a Arthur cincuenta años después de su aparición?

Me ha hecho muy feliz volver a trabajar en el disco de cara a la edición de esta caja. Creo que es un disco que merece que se le siga prestando atención. En su día no fue todo lo bien aceptado que debiera. Nos adelantamos a nuestro tiempo. Creo que en cierto modo hubo mucha gente que lo interpretó como un disco cínico que se burlaba de la clase media inglesa. Y sí, en cierto modo eso era, sobre todo en canciones como “Shangri-La”, pero también existía empatía en aquellos comentarios, no era una burla cruel. Quien no conozca el disco debería escucharlo. Pienso que sigue siendo una obra actual y que a pesar del tiempo transcurrido, está conectado de alguna manera a la actualidad.

Ivan Keeman

¿Es un disco que mantiene vigente su discurso en la Inglaterra del Brexit?

Sí, pero creo que también tiene sentido en medio de la confusión en la que está sumida el mundo. Arthur era una especie de cuento irónico sobre la Inglaterra de la posguerra, pero en estos tiempos extraños en los que el mundo está bastante agitado, sigue teniendo vigencia. Cuando apareció era un disco muy inglés que hablaba sobre asuntos ingleses, quizá ahora el sentido de algunas letras podría aplicarse más allá del Reino Unido. Y no olvidemos que Arthur, además de su temática, es sobre todo música, y creo que esas canciones siguen siendo muy interesantes hoy en día.

Una de las novedades que se incluyen en esta versión ampliada del disco es la aparición por primera vez de un disco en solitario que usted registró paralelamente a la grabación de Arthur y que nunca llegó a editarse.

Algunas canciones salieron como cara B en un par de singles, sí, pero eso fue todo. Estoy muy contento de que ahora vean al fin la luz y lo gana tal y como fueron concebidas, como un álbum. El motivo por el cual ese disco nunca se publicó es que The Kinks andaban muy liados durante aquella época. Entre 1967 y 1970 todo fue una locura. Creo que al final el proyecto quedó congelado porque tanto nuestro mánager como la compañía de discos prefirieron no sacarlo para no entorpecer la agenda del grupo.

En cierto modo, los que intentaban hacer los Kinks en aquellos días era ampliar el lenguaje del rock tanto en lo musical como en lo literario, ¿no?

Se puede decir que todo estaba prácticamente por hacer entonces. Los grupos de esos años estábamos cambiando constantemente. Creo que al igual que Arthur, el llamado Lost Album, que también es conocido entre los seguidores del grupo como The Album That Never Was, es una obra vigente hoy en día. Fue un disco que también proyectaba una visión sobre el pasado y el presente, y que sin embargo, cincuenta años después, vemos que nos estaba hablando del futuro. Musicalmente también es un disco aventurado que va más allá del hecho de reunir una serie de canciones. Tiene sentido que aparezca incorporado a Arthur en esta reedición porque es una pieza importante de ese capítulo de la historia de los Kinks. Incluyéndolo en la caja se ve en su totalidad caja la imagen de aquella etapa del grupo, que coincide con el final de los sesenta, una década fundamental para nosotros.

Se puede considerar a Arthur como la primera ópera rock, aunque ese mismo año se publicó también Tommy, de The Who, que tuvo mucho más impacto. ¿Fue una coincidencia?

Siempre he pensado que Pete Townshend estaba muy pendiente de lo que ocurría en la órbita de los Kinks, no sé si me explico. Además, teníamos un amigo que también estaba muy metido en el entorno de The Who. Pero al margen de eso, Tommy y Arthur son dos discos completamente distintos en todos los aspectos.  En estilo, en temática… Y los Kinks en 1967 ya habían hecho Village Preservation Society Green, del cual se podría decir que Arthur es como una especie de secuela. Éramos conscientes de que el formato de una canción no era suficiente para contar una historia y empezamos a trabajar para ampliar esas posibilidades ofreciendo una unidad temática entre canciones.

Ivan Keeman

Después de dos décadas, usted y su hermano Ray están trabajando juntos de nuevo. ¿Habrá pronto un nuevo disco de los Kinks?

Estamos trabajando sobre algunas ideas y espero que en un tiempo tengamos listo un nuevo álbum, sí.

¿Alguna posibilidad de que escriban un disco inspirado en el Brexit?

[Ríe] No lo sé. Como decía antes, corren tiempos complicados, hay mucha rabia en el ambiente, Europa especialmente está viviendo un momento extraño. Quizá deberíamos hacer algo sobre eso, pero bueno, hace muchos años ya grabamos un disco que se titulaba State of Confusion. [Ríe]

¿Cómo es volver a trabajar con su hermano después de tantos años?

Está muy bien. Hemos tenido nuestros momentos malos, pero nuestra relación se basa en el amor y la inspiración mutua, y también en el propósito de poder crear música juntos. Existe la posibilidad de que hagamos gira pero todavía no hay nada concreto al respecto. Me gustaría hacerlo, me gusta mucho el directo. Sigo tocando en directo con mi propia banda. Espero que en la primavera de 2020 podamos tener el disco hecho.

DAVID MOLNAR