Efterklang nunca ha sido una banda al uso. A lo largo de más de 20 años de inquieta experimentación, el trío danés ha desafiado las nociones mismas de grupo musical, yendo más allá del habitual ciclo de grabación-giras-descanso para abrazar una idea más abierta de creación artística. Tras publicar en 2012 su último disco, Piramida, un trabajo que los vio viajar hasta una isla en el polo ártico que había servido de asentamiento ruso donde recolectaron un millar de grabaciones de campo, empezaron una emisora de radio, hicieron una ópera reinterpretando el Don Juan de Mozart y expresaron su fase más experimental en el proyecto paralelo Liima. Ahora vuelven con su primer trabajo en siete años, Altid Sammen, un LP más despojado, intimista y juguetón. Hablamos con su líder, Casper Clausen (1982, Sonderborg). 

 

¿El ‘siempre juntos’ por el que se podría traducir el título tiene que ver con ustedes tres?

Se refiere a nosotros tres, pero también a muchísimas otras cosas. El título proviene del estribillo de la primera canción. Creíamos que resumía bastante bien el disco y el universo que estábamos creando. Los tres llevamos más de 20 años juntos haciendo música, hemos pasado más tiempo juntos que con nuestra familia. A la vez, el álbum cuenta historias íntimas con una pareja mía, es como una relación amorosa que me quitó el aliento. Esa relación se rompió y dejó un espacio en mí que aún vive en mi interior. Es una unión que existirá para siempre. También es nuestra conexión con el mundo, con toda esa gente que lo habita que está tan perdida como tú. Nos necesitamos el uno al otro para estar a salvo. 

 

¿Cree que este disco, que es más relajado y minimalista, es una reacción a la grandiosidad de su anterior trabajo, Piramida

Desde luego, hay una energía diferente. Piramida fue una exploración en términos de geografía y espacio. Fuimos a Spitsbergen, donde sampleamos extensamente ruidos del ambiente. Esta vez he cantado por primera vez en danés, lo que empezó una nueva manera de explorarme a mí mismo. Hace ya diez años que no vivo en Dinamarca, así que fue muy extraño volver a un idioma que me resulta familiar y extraño a la vez. El proceso nos llevó a grabar bastante en Copenhague. Tomamos la decisión consciente de crear un álbum relajado, abierto y acogedor para cualquier persona. A diferencia de otras veces, no quisimos forzar las cosas ni enseñar los músculos, sino exhibir nuestra vulnerabilidad.

Rasmus Weng Karlsen

La primera vez que escuché al disco apenas me di cuenta de que usted cantaba por primera vez en danés. Creo que aparece integrado de una manera natural.

Es bonito escuchar esto porque es tal cual comonos lo planteamos. No queríamos que el idioma lo protagonizase todo. Hemos traducido las letras y se pueden ver en el libreto, pero nuestra idea es que puedas escuchar la música sin prestar necesariamente atención a las letras. En mi caso, cuando escucho música en idiomas que desconozco, me entra otro tipo de curiosidad. Esto de cantar en inglés tiene que ver con el hecho de crecer escuchando mucha música en inglés, fantaseando con la idea de cantar en ese gran idioma para comunicarnos más allá de fronteras, como estamos haciendo tú y yo ahora, pero le encuentro un gran atractivo a escuchar a un artista cantar en su propia lengua. Resultó muy inspirador para mí escuchar cómo sonaba mi voz en danés, ya que suena muy diferente cantando que hablado. En danés puedo decir las cosas tal y como quiero, con más libertad.

 

¿Esto le ha permitido poner sobre la mesa asuntos más personales?

Siempre me he mostrado muy personal a la hora de escribir letras, así que siempre que escucho los discos que hemos lanzado a lo largo de los años puedo escuchar el estado en el que estaba. No es algo que haga a propósito, no creo que sea un tipo de compositor narrador, pero el danés me ha permitido ser más específico. Amplía el área, me deja ir más profundo y me aporta más vocabulario para expresar mis ideas. Sin embargo, mis letras en danés siguen teniendo algo de poesía abstracta, me sigue gustando el dualismo en las imágenes.

 

La voz a veces tiene cierta liviandad, sobre todo en temas como Uden ansigt. ¿Cómo la cuida

Cuanto mayor soy, más cuidado le tengo que dar. No es algo a lo que le había prestado atención hasta que enfermé antes de iniciar una gira americana hace siete u ocho años. A partir de ahí hice entrenamiento vocal con una profesora argentina en Berlín. Lo hice durante un tiempo, pero soy un estudiante terrible. Trato de cantar cada día, para mí mismo, mientras paseo, en la ducha o donde sea para saber dónde estoy. A partir de este disco he empezado la misma rutina que Frank Sinatra, que es dejar de fumar al menos dos semanas antes de la grabación. Debo admitir que tenía razón, es un gran truco. Fumar castiga mucho mi voz, especialmente para canciones como esta con registros altos. 

 

Lo que no se ha perdido es esa elegancia sobrenatural por la que se les conoce, un enfoque sofisticado del pop que a veces puede recordar a The Blue Nile o Talk Talk.

Ese es el sonido de Efterklang, somos tres personas con una idea común de lo que es nuestra música. Tenemos muy claro cómo queremos que suene y la elegancia es algo a lo que damos mucha importancia. Nos permitimos tomarnos tiempo para refinar las cosas. Me honra que se me categorice junto con estas bandas porque me gusta la música pop, pero no la música estúpida. Me gusta pensar en la idea de que cualquier aficionado al pop pudiese escuchar nuestro disco aunque fuese música extraña cantada en danés. 

 

No es que quiera que se pasen al r&b o al trap. Sin embargo, las modas han cambiado mucho en los últimos siete años. ¿Cómo se sienten respecto a ello?

Ufff. tienes unas buenas preguntas bajo la manga. Para empezar, tenemos más años y hace siete que no sacábamos un disco. Siempre se nos ha categorizado en la música indie, en todo lo que se hacía en los dosmiles. En 2019 hay una nueva generación de artistas superinteresantes jugando con el pop, la moda y nuevas formas de expresión. También es maravilloso ver cómo están saliendo mujeres haciendo música alucinante. El mundo se ha hecho más grande, de algún modo, hay una oferta mayor. Eso es maravilloso, pero nosotros seguimos buscando nuestro lugar en él. Siempre somos curiosos y nos inspiramos en lo que ocurre a nuestro alrededor, pero a la vez llevamos mucho tiempo juntos y para nosotros es importante expresar el sonido con el que nos sentimos cómodos. Un amigo mío me dijo que es precioso sacar un disco en danés tal y como están las cosas en términos de fronteras y demás. Estamos en la treintena y ya no somos los más modernos del lugar, pero espero que la gente sepa apreciar la música tal y como es. 

 

Este disco les verá tocar en auditorios de todo el mundo. En el pasado tocaron en la Sydney Opera House con decenas de músicos interpretaron su álbum más conocido, Parades, y con la Danish National Chamber Orchestra. Para ustedes, ¿dónde está el límite? 

Efterklang siempre nos ha permitido expresar las ideas más locas. Para nosotros, el cielo es el límite si damos con algo que fundamentalmente necesitamos hacer. Tenemos muchas ideas en la cabeza, y hay algunas que no llevan a ninguna parte. Por ejemplo, hace poco empezamos un proyecto de neurociencia con un amigo en Benicàssim, Raúl Pastor. Nos ha implicado con muchas charlas y hasta escáneres cerebrales. Al final nos dimos cuenta que no lo supimos expresar en términos de arte. Efterklang es un proyecto abierto que nos permite ofrecer conciertos, hacer películas, tocar en festivales, montar programas de radio o actividades infantiles… Cuanto más mayores somos más nos queremos alejar de lo que ya  hemos conseguido.