Corren buenos tiempos para los amantes del rock en femenino. Las legendarias Sleater Kinney han vuelto al pie del cañón pese a la marcha de una de sus integrantes, Angel Olsen ha facturado uno de los mejores discos del año (si no el mejor) y Anna Calvi está en un estado de forma excepcional. La británica lanzaba en 2018 Hunter, su regreso al ruedo editorial tras cinco largos años de silencio. 

Las canciones muestran a Calvi en su hábitat natural, es decir, ese rock que sabe sonar, a la vez, glamuroso pero decadente, catártico y sumamente sensual, oscuro pero también tierno. A la británica, de 39 años, le encanta jugar con los contrastes y esta es una carta de presentación a la altura de una leyenda que ya ha sido comparada con PJ Harvey, Siouxsie Sioux y otras féminas aventureras. Hunter ha sido producido por Nick Launay, hombre de confianza de Nick Cave, precisamente, héroe personal de la londinense, y cuenta con invitados de relumbrón como Adrian Utley de Portishead aparece a los teclados y el Bad Seeds Martyn Casey toca el bajo en varios temas. 

Daniele Baldi / CORDON

Calvi explora en Hunter un territorio desconocido para ella, convirtiéndose en el que es, probablemente, su trabajo más atrevido hasta la fecha, tomando riesgos formales en lo que a uso de la guitarra y la voz se refiere. Así lo describía en su momento: “Cazo algo: quiero experiencias, quiero acción, quiero libertad sexual, quiero intimidad, quiero sentirme fuerte, quiero sentirme protegida y quiero encontrar algo bello en todo este embrollo. Quiero ir más allá del género. No quiero tener que escoger entre lo masculino y lo femenino que llevo dentro. Lucho contra la sensación de sentirme como una extraña que trata de encontrar un lugar que pueda llamar mi hogar. Creo que el género es un espectro. Creo que si se nos permitiese estar en el medio, que no se nos empujase a los extremos de la masculinidad y feminidad, seríamos mucho más libres”.

Recientemente, además, se la ha podido escuchar en la quinta temporada de Peaky Blinders, éxito de culto del subgénero mafioso que ha contado con Calvi para componer la partitura, tensa y cruda para la que ha usado principalmente voz y guitarra. Quizá algo de ese score se pueda escuchar el próximo 12 de diciembre en la Sala Independence de Madrid, en un concierto enmarcado en el décimo aniversario de SON Estrella Galicia que servirá para alargar el éxito de Hunter

Anna Calvi se dio a conocer hace ya unos años con una versión de Jezebel, una canción clásica que popularizaron Édith Piaf y Charles Aznavour en francés, que fascinó a Brian Eno. Pronto se convirtió en la niña de los ojos del rock alternativo británico, siempre ávido de encontrar nuevos talentos para alimentar la maquinaria. Pero Calvi demostró ser diferente a cualquier otro producto de portada de NME, con un rock de herencia gótica de un fascinante uso de la guitarra.