Cuando aparecieron en escena en 1978, Orchestral Manoeuvres In The Dark lo tenían todo en contra. Su música hecha con aparatos electrónicos no cuadraba con lo que se hacía entonces, que era básicamente new wave y punk. Hasta que en 1980, el single Enola Gay les convirtió en superventas, una faceta que durante los años posteriores daría más hits como Joan Of Arc Locomotion.

Cuatro décadas después de su nacimiento, la banda de Wirral, en el norte de Inglaterra, vive una segunda juventud. Después de más de una década inactivo, el dúo se reunió en 2006 para inaugurar una nueva etapa en la que no tiene lugar la autoindulgencia. Andy McCluskey y Paul Humphreys acaban de publicar una caja retrospectiva que recoge sus singles y temas inéditos y en directo, y están embarcados en una gira que en breve les traerá a Madrid (19 de octubre) y Barcelona (21 de octubre).

Hablamos con McCluskey sobre esas cuatro décadas de pop y experimentación sin tregua.

ALEX LAKE

 

Cuarenta años de OMD. ¿Cómo lo están celebrando?

La celebración comenzó el año pasado, cuando se cumplieron 40 años de nuestra primera actuación el 12 de octubre de 1978. Después hemos continuado el cumpleaños con dos conciertos que dimos acompañados por la Royal Philarmonic Orchestra, que fueron fantásticos. Este verano hemos realizado una gira por Estados Unidos con los B-52’s y Berlin, dos grupos que también celebran cumpleaños. Y ahora sacamos esta caja y nos vamos de gira y estaremos en España dentro de unos días.

 

¿Pensaron en sus inicios que durarían tanto como grupo?

En absoluto. Para nosotros la música era un hobby. Paul y yo componíamos canciones en casa y hasta nuestros mejores amigos opinaban que eran una mierda. Nadie quería tocar con nosotros. Por eso nos pusimos ese nombre, maniobras orquestales en la oscuridad. Éramos únicamente Paul, yo y una grabadora Revox. Nos empeñamos en tocar en el Eric’s Club, que era el local de moda en Liverpool, solo para poder presumir de haber tocado en directo al menos una vez. Así que te puedo asegurar que para nosotros todo esto ha sido un maravilloso accidente que se ha prolongado durante cuatro décadas. Jamás esperamos tener éxito, ser estrellas del pop, vender muchos discos. Me hace muy feliz, pero es una locura.

 

Cuando empezaron ustedes, apenas había grupos electrónicos haciendo pop en Inglaterra. ¿Fue una apuesta dura? ¿Sentían que iban contra la corriente?

En aquel momento, no éramos conscientes de estar creando algo nuevo. Paul y yo teníamos como principal referente a bandas alemanas como Kraftwerk y Neu! También nos encantaba el pop alternativo, Roxy Music y Bowie o Velvet Underground, y nos atraía todo aquello que fuese distinto. Nunca contemplamos lo que hacíamos como música pop, lo veíamos como música experimental. Cuando Tony Wilson nos ofreció grabar para el sello Factory, nos dijo que éramos el futuro de la música pop. Y nosotros le contestamos, "¡vete a la mierda, lo que hacemos es experimental!” Creo que de una manera inconsciente absorbimos las emociones de Neu!, las melodías de Kraftwerk y el potencial pop del glam rock que habíamos estado escuchando de críos, Slade y T-Rex. Y por casualidad acabamos inventando el electropop británico.

ALEX LAKE

 

¿Tenían influencia en su obra las vanguardias artísticas europeas?

Ahora la gente habla con nosotros porque estamos históricamente relacionados con el nacimiento de una nueva era musical. Creo que lo que hicimos fue algo inesperado. Nadie predijo lo que ocurrió, no se esperaba que después del punk y el renacimiento del rock 'n' roll surgiera una ola de música electrónica. Pero ocurrió, y el hecho de que OMD estuviera entre los grupos que lo originaron nos concede un mérito y un respeto. Bandas más jóvenes como the XX o LCD Soundsystem nos mencionan y eso hace que un público más joven nos descubra y preste atención. Mola mucho estar en OMD.

 

En sus primeros discos hablaban ustedes del futuro. Hoy ese futuro, que incluye la normalización absoluta de la electrónica para hacer música pop, ya es presente, incluso pasado.

Es una sensación muy rara ser un futurista en la era posmoderna. Ahora las formas más populares de arte y cultura están alimentándose de su propia historia. No hay escapatoria. En los 80 intentamos abolir los clichés del rock y diez años más tarde surge el grunge y las guitarras vuelven a estar de moda y luego llega el britpop con Oasis sonando igual que los Beatles. No éramos conscientes que a partir de la era posmodernista todo iba a girar en círculos. No nos queda más remedio que aceptar que formamos parte del círculo de la historia de la música pop, pero es raro.

ALEX LAKE

 

Después de 40 años, de haber ejercido como pioneros, ¿es difícil seguir haciendo música nueva?

Mucho. Intentamos evitar por todos los medios convertirnos en una copia de nosotros mismos. Nuestros dos últimos álbumes, English ElectricThe Punishment of Luxury fueron complicados de llevar a cabo porque lleva su tiempo tener buenas ideas y poder ponerlas en práctica. Es fácil conformarse con algo que suene bien y dejarlo correr. Muchas bandas de nuestra generación hacen disco que son una mala copia de lo que fueron en una vida anterior. Uno de los motivos por los que el público nos respeta es porque nos esforzamos en escribir canciones que suenen frescas, porque seguimos haciéndonos preguntas. Sonamos a OMD pero seguimos vivos, ofrecemos melodías, nos adaptamos al presente.

 

Hay un conflicto que marca sus primeros discos y que usted ha mencionado antes. La idea de hacer canciones pop cuando las raíces y los intereses creativos del grupo están en la experimentación. ¿Lo han resuelto ya?

Nuestro objetivo inicial como grupo era hacer música nueva, crear algo distinto. Lo increíble es que dentro de esos parámetros creamos también algo que era popular porque tenía letras y estribillos pegadizos. Pero nuestros primeros cuatro discos eran diferentes entre sí, nadie se metía en nuestro trabajo, usábamos samplers de música concreta, sintetizadores, pero había melodías y eso hizo que el público nos aceptara.

 

¿Qué importancia ha tenido Peter Saville, diseñador de las portadas de sus álbumes clásicos, en la trayectoria de OMD?

Mucha. Yo había estudiado arte y estaba dispuesto a diseñar nuestras portadas. Pero entonces nuestro camino se cruzó con el de Saville y le dejamos ese trabajo a él porque, obviamente, es un gran artista. Porque cuando dejamos Factory y nos fuimos a un subsello de Virgin, Peter estaba allí como director creativo. Creo que firmamos el contrato con Virgin por eso. Fue crucial en nuestro trabajo. Su estilo interpretaba perfectamente nuestra música. Pero la relación creativa iba más allá. Un día me dijo que había visto un cuadro de un pintor futurista ingles [Edward Wadsworth] y me pidió que hiciera una canción basada en uno de sus cuadros para que él pudiera diseñar una portada inspirándose en su trabajo. Así nació el álbum Dazzle Ships. Ahora ese material forma parte de una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Tucson, Arizona, basada en el disco. Es muy extraño seguir vivo y ver tu obra expuesta tras la cristalera de la vitrina de un museo.