Steve Wynn (1960, Los Angeles) lleva 40 años haciendo música. Ya en la universidad tocó con un par de grupos, Suspects y el trío 15 Minutes, antes de formar The Dream Syndicate, una de las bandas más importantes del denominado Paisley Underground, un movimiento musical originario de California en el que se unían la psicodelia, las transiciones con abundantes guitarras y unas armonías vocales muy trabajadas. A ese sonido en el que ser retomaba la tradición del rock en Estados Unidos, en nuestro país, se le etiquetó como Nuevo Rock Americano. Y Steve Wynn y The Dream Syndicate eran figuras importantes de esta tendencia.

El grupo se separó en 1989 dejando tras de sí cuatro álbumes históricos: The Days of Wine and Roses (1982), Medicine Show (1984), Out of the Grey (1986) y Ghost Stories (1988). Desde el momento de ruptura, Wynn emprendió una carrera en solitario que incluye una decena de exquisitas referencias, además ha creado o participado en grupos como The Miracle Three, Gutterball o incluso Australian Blonde, la banda del brillante productor Paco Loco, con quien no solo ha trabajado en diversos proyectos sino que también le une una buena amistad. De hecho, su relación con España siempre ha sido muy especial.

Steve Wynn reformó a The Dream Syndicate en 2012 para una actuación en el Festival BAM de Barcelona. La reunión debió encender algo en su genio musical porque poco a poco fueron sucediéndose los conciertos hasta que en 2017 anunciaron la publicación de un nuevo disco, How Did I Find Myself Here?. Con la nueva formación, integrada por el guitarrista Jason Victor, el teclista Chris Cacavas, ex Green On Red y colaborador habitual de Wynn, el batería de la primera época Dennis Duck y el bajista Mark Walton, que ya estuvo en tercer y cuarto álbum de los Syndicate.

Este año, la banda de Los Ángeles publicó un nuevo disco, This Times, el cual presentarán en directo en Madrid, Valencia y Bilbao los días 22, 23 y 24. Se trata de un paso más en el nuevo recorrido de una banda que ha encontrado una segunda y brillante juventud y en la que Steve Wynn parece encontrarse en el paraíso. Así nos lo cuenta.

Guy Kokken

 

Tras cuatro décadas haciendo música, haber formado The Dream Syndicate, volar en solitario, colaborar con otras bandas y volver a reunir a los DS, ¿cómo valora usted ese tiempo y en qué momento creativo se encuentra?

De alguna manera, todo tiene un sentido, aunque en algunos momentos haya sido puro azar. Pero ahora, es la forma perfecta en la que vivo mi vida y hago mi música. Soy como un gato. Veo un objeto brillante y lo sigo. A veces me pregunto qué habría pasado si The Dream Syndicate hubiera permanecido juntos en los años 80 y para ser sincero, no creo que hubiéramos terminado siendo tan buena banda como somos hoy. Fue como en la Odisea de Homero. Tuve que hacer un largo viaje para volver a casa. No hubiera cambiado nada.

 

Desde 2017 The Dream Syndicate ha publicado tres discos, prácticamente a uno por año, y en cada uno de ellos se ve una clara evolución, ¿qué está buscando?

¡Oh, pues espera al próximo! Saldrá en abril y es la culminación de todo lo que hemos hecho hasta el momento, todos los que hemos sido, todo lo que hemos escuchado y amado. Pero eso es todo lo que puedo decir sobre eso en este instante. Sinceramente, nos sentimos como una nueva banda. Tenemos ese tipo de emoción e inspiración constante. Creo que iremos a nuevos parajes, muy diferentes a los que llegó la banda que terminamos siendo antes de terminar la primera etapa. Pero también se intuye como una continuación de dónde estábamos y de quiénes éramos cuando comenzamos.

 

Para su último disco, según ha dicho usted, su inspiración han sido los viejos programas de radio que escuchaba por la noche cuando era niño y las sensaciones que le dejaban al día siguiente, ¿cree que actualmente la música se puede escuchar del mismo modo y que su influencia sigue siendo tan fuerte en las personas?

Ese es un recuerdo mágico para mí. Todavía lo es, en realidad. Mi esposa y yo nos acostamos todas las noches escuchando excelentes emisoras de radio como WFMU o viejos discos de jazz u otras cosas sorprendentes y extrañas. Es un buen momento para escuchar música, justo cuando estás a un poco perdido. Me di cuenta de que siempre estaba buscando música que expresara ese estado de ánimo y que no siempre era fácil, así que decidí hacer la mía. De nuevo, la siguiente... y otra más...

 

En este último álbum hay cajas de ritmos, secuenciadores, loops… Si en 1982 le hubiesen dicho que con los años iba a incluir en tus canciones, este tipo de recursos, ¿lo habría creído?

Oh sí. Definitivamente lo hubiera creído. Aunque siendo 1982, tal vez lo que habría imaginado es que hubiésemos hecho un disco tipo The Human League. Hubiera sido una elección extraña entonces, pero me habría intrigado. Creo que desde el principio, la gente ha entendido mal el tipo de música que pone. No siempre es lo que supone la gente. Una cosa siempre ha sido cierta: me emociono e inspiro con nuevos juguetes, nuevos equipos. Podía ser un pedal fuzz, podía ser una caja de ritmos, podía ser un teclado barato. Esta vez fue un secuenciador, igual al que podría haber usado Giorgio Moroder. Fue el catalizador de un montón de nuevas canciones y directamente se puede escuchar, en particular, en dos cortes del LP, Black light y Treading water.

 

Las letras de sus últimas canciones están escritas después de haber hechas las melodías y las bases y hablan de `estos tiempos´, del miedo, la melancolía, el abandono... ¿Se siente usted cansado? ¿Cómo vs el futuro?

Escribí sobre estos asuntos sin mencionar a un solo político o evento específico. ¿Por qué? Porque nuestro mundo ahora se mueve muy rápido y se vuelve más vertiginoso y más impredecible todos los días. Pero una cosa parece ser constante: la ansiedad, la curiosidad, la necesidad de ser escuchado; la necesidad de esconderse, de ser consolado. Estas son las cosas que yo percibí cuando grabamos el último álbum y por eso me sentí como un reflejo de estos tiempos.

 

¿Cómo es actualmente The Dream Syndicate en directo? ¿Qué podrá ver el público que vaya a sus conciertos en España?

En realidad, la formación actual es la de más larga duración que ha tenido la banda hasta el momento. Y eso se transmite así cuando tocamos. Hay mucha improvisación y mucha exploración y, al igual que la vida moderna, realmente nunca sabes lo que vendrá después.