Por lo general, cuando un grupo empieza a revisar con cada vez más frecuencia su pasado es que su presente se encuentra estancado. No es el caso de Saint Etienne, que a su propio ritmo, mantienen su vigencia con discos de pop electrónico sui generis tan indispensables como su última referencia, el álbum conceptual en torno a la vida suburbana Home Counties (2017), toda vez que homenajean su inmaculada discografía con conciertos tan singulares como que el que presentarán en Barcelona el próximo 9 de octubre.

Tras agotar todas las entradas en el Barbican londinense el pasado mayo en un espectáculo único con la London Contemporary Orchestra interpretando, de principio a fin, su álbum más pastoral, Tiger Bay (1994), una reacción al pop urbanita y sofisticado de sus anteriores acometidas, ahora anuncian nuevas fechas para extender el 25 aniversario del disco. En Barcelona se harán acompañar de un quinteto de cuerda para revisar canciones tan icónicas como Like A Motorway y Hug My Soul, así como un buen puñado de clásicos básicos del grupo. Hablamos con su vocalista, Sarah Cracknell.

 

La formación que presentan en Barcelona, con un pequeño conjunto de cuerdas, es algo inédito en España, aunque ya estrenasteis un formato más orquestal en el Barbican de Londres. ¿Cómo es la experiencia de recrear algunos de sus clásicos más conocidos?

Contamos con la London Contemporary Orchestra. Hay orquestas que son muy tradicionales y chapados a la antigua, pero esta es muy joven e interpreta la música pop de una manera magistral. Interpretamos Tiger Bay de principio a fin y luego un montón de nuestros singles. La banda también participó en la mitad de ellos. Fue un gran logro para nosotros y este es el formato que queremos repetir en Barcelona, aunque con un quinteto. Siempre es alucinante para nosotros colaborar con orquestas, nos encantaría trabajar con ellas siempre.Escogimos hacer esto con Tiger Bay por ser este un álbum muy orquestal, hecho con los arreglos del difunto David Whitaker, que colaboró con Serge Gainsbourg, Marianne Faithfull y los Rolling Stones. Lo grabamos en una iglesia del sur de Londres. Para estos shows tuvimos que recuperar sus partituras. De hecho, tengo que acordarme de devolvérselas mañana a su esposa.

 

Aunque volvéis a vuestros clásicos para recuperarlos en vuestros directos, me da que nunca se han enfrentado a ellos como esta vez. ¿Cómo es su relación con su música antigua?

He de admitir que no escucho mi música. Creo que no hay bandas que escuchen su música, y si lo hacen, no deberían. Es un poco raro. Así que volver a estos discos para tocarlos de principio a fin es una caja de sorpresas. Algunas cosas no las recuerdas cómo eran, otras las disfrutas más que antes... De todos modos, veo una buena relación con estos discos que ya tienen veintipico años. La distancia te permite apreciarlos mejor, valorarlos mejor dentro de una escena determinada pretérita. Comprendes mejor por qué estabas haciendo eso en ese momento determinado. Nosotros siempre hemos sido un poco iconoclastas con lo que se refiere a lo que está ocurriendo en el resto del mundo de la música. En ese momento, nadie hacía folk progresivo como el de Tiger Bay. No es como Foxbase Alpha que ya encajaba en ese movimiento del pop electrónico con toques de los años sesenta que se vivía a principios de los noventa. Por eso no funcionó muy bien [risas].

 

Sus anteriores discos, especialmente Foxbase Alpha, una carta de amor a Londres, contrastaron con este disco hecho en el campo.

Ahora vivo en el campo, pero a mitades de los noventa los tres estábamos en Londres. Descubrimos mucha música folk como Vashti Bunyan. Todo lo que habíamos hecho antes era demasiado pop y electro, este queríamos una mezcla de lo electrónico y lo pastoral. 

 

¿Es cierto que NME se cargó el disco y comprasteis una página con una fotografía de una peineta?

Eso es completamente cierto. Por aquel entonces trabajábamos con Creation Records, quienes nos dieron un presupuesto para publicitar el disco. La titularon Crock of the Bay (la gilipollez de la bahía) y era absolutamente terrible con nosotros. Sabíamos que iban a destruir el álbum. Nos gastamos un montón de dinero para un anuncio de cuatro páginas, si no recuerdo mal todo lo que teníamos. Extrañamente, el dedo índice es de mi marido. Nos arruinamos para decirles “que os jodan”. 

 

¿Cómo ha sido su relación con la prensa, especialmente teniendo en cuenta el pasado como periodista musical de Bob?

Al menos yo pasé por una época complicada. Recibía muchas críticas, especialmente por parte de mujeres periodistas. Me enfadó mucho que ocurriese algo así en unos tiempos en los que no había tantas chicas en bandas, o parte importante de los grupos. En todo caso, deberían apoyar a alguien que se expresa abiertamente sobre su presencia en una banda y lo que hace en ella. A la vez, nos tenían ganas porque Bob era periodista. En estos casos te expones a muchas más críticas. ¡Aunque parece que Neil Tennant de Pet Shop Boys salió de rositas! [ríe] Quizá no gustamos porque nunca nos vendimos. Siempre hemos hecho disco cuando nos hemos visto preparados y con ganas de hacerlo, no porque nos lo dice una discografía o nos queremos forrar.

 

Tiger Bay ya fue reeditado en 2010, pero esta vez la caja es aún más masiva. No es algo nuevo en ustedes, que siempre han cuidado al fan como todo tipo de detalles.

Nos gusta agradecer a la gente su apoyo, que quiera vernos en directo o quiera comprar nuestros discos. Además, nosotros como banda somos grandes fans de la música, así que entendemos lo que quiere la gente. Y eso es una caja alucinante con grandes tesoros, viejas fotos, notas del disco y demás. Eso es lo que esperaríamos de nuestra banda favorita. Lo entendemos. 

 

Perdóneme por el momento Brexit, pero como amante de Londres y todo lo británico, le he de preguntar cómo se siente respecto a las preocupaciones por la seguridad en la metrópolis y el debate de estado al que el país está sumido desde hace ya tiempo.

Estamos en shock y muy entristecidos por la idea de que el Reino Unido abandone la Unión Europea. No tiene ningún sentido para nosotros. Es un tiempo horrible para nuestro país. Llevamos ya tres años con esto y estoy muy metido en las noticias y lo que dicen los políticos. Al final necesito un día de desconexión, es extenuante. Cuando todo esto empezó hablaba con una amiga del colegio que ahora vive en Nueva York y me decía: “Creía que era una vergüenza tener a Donald Trump de presidente, pero esto es aún peor”. Esto lo resume. Es así de terrible. Quiero ser europea, es todo lo que queremos ser. Hemos hecho camisetas con las estrellas de la bandera, incluso portadas de singles… Pido disculpas al resto de Europa por todo esto.

 

Saint Etienne siempre se ha mantenido puro a su sonido, es decir, una música pop como dios manda. La melodía es tan importante como la composición, y esto es algo que cada vez se está perdiendo más en el actual contexto. ¿Disfruta de la música pop tanto como antes? 

Es interesante porque tengo hijos adolescentes a través de los que escucho rap y hip hop. Disfruto de cosas que tienen un beat muy marcado, un ritmo muy presente, mientras que hay amigos de mi edad que desprecian toda música que no tenga una buena melodía. Con todo, la melodía suele ser mi debilidad en la música pop, y la puede tocar cualquier instrumento. No entiendo a las personas que dice que la gente joven escucha música terrible. Les gusta, ¿no? No será tan terrible. No puedes decir que sea mala o que tengan mal gusto, eso no es justo.  Lo que escuchan los adolescentes es relevante e importante. Así ha funcionado siempre. En los años 60, la música, la moda y las tendencias eran una especie de reacción hacia la uniformidad y estrechez de miras de la década precedente.