Por un perro que maté, mataperros me llamaron. Quizá eso debió pensar Anders Trentemøller cuando irrumpió en la escena de clubs internacional en la segunda mitad de los dosmiles con unos pocos singles que anticipaban el cambio de tendencia del minimal hacia el tech-house.

En un universo paralelo, el danés sería un DJ de éxito superlativo, compartiendo cabina con Marco Carola y Dubfire, fijando su segunda residencia en Ibiza y entrando en una deriva creativa de la que difícilmente saldría. Pero Anders es un tipo ambicioso, que no gusta de casarse con ningún género y ha intentado explorar en su ya vasta discografía un sonido diáfano que le ve moverse a todos los lados del espectro, del techno para noches oscuras del alma al shoegaze guitarrero.

Este viernes lanza su nuevo disco, Obverse, para el que ha conseguido, entre otras cosas, fichar a Rachel Goswell, la voz femenina de sus adorados Slowdive. Hablamos con él.

Sofie-Nørregaard

 

 Usted es conocido por ser un entusiasta del estudio y toda la cacharrería analógica. ¿Podría describir su ambiente de trabajo?

Está separado de mi casa. No es particularmente grande, pero tiene un montón de instrumentos. Actualmente estoy usando mucho equipo vintage, como viejos compresores, ecualizadores… Para este disco, de hecho, he usado un montón de pedales de efectos que normalmente se usan para guitarras pero aquí lo he usado también para voces, bajos y percusión. Quería buscar en la mezcla un sonido más de baja fidelidad. Eso también lo he conseguido con cintas de casetes y grabadoras de bobina abierta, que hacen que el sonido, de algún modo, suene mal. Odio que mis canciones suenen muy claras y de alta fidelidad. Me gusta lo sucio, lo duro. 

 

Además, es un disco particularmente instrumental. 

Echaba de menos hacer música sin voces, porque creo que es algo precioso. La música instrumental tiene el enorme poder de sugerir sin que una letra dicte su temática. Al principio de la producción me planteé que fuese completamente instrumental, pero a mitad de proceso di con algunas canciones que pensé que sonarían mejor con voces, así que deseché esa idea inicial. Más tarde, me enteré que iba a ser padre así que decidí que no iba a tocar en vivo este disco. Quería estar con mi novia y mi hijo en Copenhague. Tuve la oportunidad de sumergirme en todas las posibilidades del estudio más que nunca, sin las ataduras de tener que pensar que debería tocar esas canciones en directo. Me dio una libertad artística que hasta ahora no tenía. He usado unos 20 sintetizadores distintos y 25 guitarras diferentes en algunas de las canciones, así que serían imposible de tocar en vivo. Además, que no haya gira hará que vuelva lo antes posible al estudio, y entonces sí apoyar ese nuevo álbum con un tour en condiciones.

Sofie-Nørregaar

 

Apunta a las cualidades lo-fi que buscaba y a un enfoque más basado en lo instrumental. También hay un enfoque que debe a lo krautrock y kosmische. ¿Se vio revisando ese material?

He estado escuchando de todo, incluso folk y música clásica. Me he obsesionado recientemente con Suicide, una banda de electrónica primitiva con una actitud punk. No pensé demasiado en un género en particular, sino en cómo las voces podían aportar a mi música. Cada canción la he escrito pensando en los vocalistas que iban a participar en ella.

 

Ya que hablamos de colaboraciones, la de Rachel Goswell, vocalista de Slowdive, es una de esas que tiene todo el sentido del mundo. Parecía como si estuviesen destinados a encontrarse.

Llevo trabajando en esa canción mucho tiempo y noté que las guitarras eran muy Slowdive, pero el resto era más David Lynch, muy oscuro y con una percusión casi trip-hop. Hubiese sido raro pedirle participar si hubiese sonado a calco, pero sabía era la cantante perfecta para el tema. No tenía las agallas para llamarla, pero una noche estaba un poco borracho y le escribí por Instagram. Pensé que diría que soy un completo idiota, pero tres minutos después me dijo que le encantaba mi música y me caí de la silla. Soy fan de Slowdive desde su álbum de debut y he visto un montón de conciertos suyos.

Sofie-Nørregaar

 

Usted ha colaborado aquí y en el pasado con muchas cantantes. ¿Cree que la voz masculina no encaja con su música?

Más bien lo veo como una coincidencia. Desde luego, creo que hay algunas canciones que casarían bien con una voz masculina. No es algo que le haya dado muchas vueltas, pero sería divertido en el futuro hacer un disco solo con voces de hombre. Con todo, mi idea es que el siguiente álbum sea 100% instrumental. Esa fue la idea inicial de Obverse y al final se me truncaron los planes. 

 

Y ya que hablamos de ese disco instrumental con el que está obsesionado, ¿alguna vez se animaría a actuar en solitario?

Siempre he actuado con banda, aunque solo fuese bajo, guitarra y percusión. No me veo haciendo eso porque mi música tiene elementos instrumentales diversos. Si se convierte 100% electrónico se hace aburrido para mí, incluso escucharlo. La dinámica que tienes con una banda, tocar con todos esos humanos sobre el escenario, es mágica y le da a la música un carácter especial. Puedes cambiar la música cada noche. Es algo que puedes hacer con un portátil, pero no es lo mismo. Aprecio el factor humano tanto en el estudio como en el directo. 

 

El disco sale en breve y usted ha confesado que suele leer las críticas de sus discos. ¿Cómo se siente en estos casos?

Trato de que no me afecte, especialmente si es una crítica mal [ríe] A veces lamento que alguien no haya entendido mi música, pero a la vez soy consciente de que no podemos tener todos el mismo gusto. Creo que todo se reduce a eso. Uno de mis mayores desafíos es hacer entender a algunos periodistas que mi música no es enteramente electrónica ni indie, que es más bien una mezcla de todo. Los géneros y los estilos no son algo que me importen. Sería aburrido ceñirse a un solo sonido, pero no es algo que me marque en el proceso de creación. No me importa lo que piensen, todo merecerá la pena siempre que siga sintiendo escalofríos al escuchar mi música.

Sofie-Nørregaard

 

Claro, hay mucha gente que aún le ve como demasiado techno para el indie y demasiado indie para el techno. Y eso que han pasado ya diez años desde sus últimos singles de electrónica de baile.

Para mí esto viene de una manera natural. No me gusta sentirme como si hiciese la música música una y otra vez. Creo que todos evolucionamos como humanos. Incluso en mis tiempos techno escuchaba mucho rock, indie, folk y clásica. Mis gustos personales siempre han sido muy abiertos y amplios. Toda la música me inspira, aunque esa inspiración no se aprecie luego en mis canciones. Siento que he seguido una evolución larga y natural desde mi primer disco a donde estoy ahora. Hace unos días escuchaba mi álbum de debut y notaba algunas cosas que aún se mantienen en Obverse, como las guitarras ruidosas y la percusión. Siempre he sentido la necesidad de mezclar lo orgánico con lo digital, lo humano con lo no humano. 

 

Otra de las constantes es ese sonido oscuro por el que se le conoce. Ha lanzado algún disco más luminoso, como Lost, con un rollo más ensoñador, pero Obverse es su versión más oscura. 

Es difícil responder a esa pregunta porque no me siento una persona oscura, más bien un chico feliz. Está bien hacer música oscura, pero creo que en ella ha de haber un poco de luz y esperanza. No quiero hacer música depresiva, sino preciosa y melancólica. A la vez, nunca me saldría una canción alegre y romántica. Me encanta tener una vida feliz, pero también andar por la lluvia una noche de noviembre. Alguna gente verá eso terrible porque llueve y hace frío, pero me encanta la soledad, tener un espacio para pensar. No me asustan los pensamientos oscuros. 

 

Siendo un productor tan influenciado por bandas como Joy Division o New Order, ¿cómo navega con éxito la delgada línea entre influencia y plagio?

Es evidente que mis influencias son perceptibles en los álbumes y que durante toda mi vida hay una serie de bandas que me han marcado, especialmente en mi juventud. Soy consciente de ello. Pero no quiero ser muy retro y quiero que mi música suene a mí. Si hay una canción que veo que suena demasiado a New Order, por ejemplo, intento modificarla lo suficiente para llevarla por otro camino y que suene diferente. No quiero ser un músico retro tratando de sonar como algo de los 70 u 80. Quiero que ambos mundos coincidan.

Sofie-Nørregaard