Natasha Khan atiende la llamada desde su casa en California. Su alter ego, Bat For Lashes, publica nuevo álbum y le toca dar explicaciones al respecto, cosa que hace completamente relajada y con un punto de alegría que no es el habitual en este tipo de rutinas.

Hija de madre inglesa y padre paquistaní, irrumpió en la escena musical en 2006 haciendo algo que entonces aún era poco habitual entre las artistas femeninas: anteponer la oscuridad a la luz. Su estilo era opaco y misterioso, y sobre todo, era el continente de un fascinante discurso artístico que ha desarrollado a lo largo de cinco álbumes y que la ha llevado a colaborar con Beck o Scott WalkerLost Girls es el título de su nueva obra.

 

Logan White

 

Hace casi dos años dejó usted Londres y se fue a California. ¿Se ha filtrado la influencia de la ciudad en el nuevo disco?
Yo diría que sí. Fue un cambio notable. De repente ya no estaba en la oscura y húmeda Londres, vivía en un sitio luminoso y seco. El desierto, la luz... Creo que todo eso tuvo que ver con la forma que ha ido tomando este disco, que a su vez bebe abiertamente de imágenes y sonidos de los años 80. Cuenta la historia de Nikki y una pandilla de chicas que recorren el desierto en moto y ejercen una especie de papel iniciático en la protagonista. En cierto modo tiene que ver con películas juveniles de esa época, como Jóvenes perdidos, aunque en este caso no se trata de chicas vampiras, son una especie de hadas madrinas.

 

La protagonista se llama Nikki. Me pregunto si, ya que habla de los años 80 como influencia, es una referencia a la protagonista de Darling Nikki, la canción de Prince.
[Ríe] No, al menos no lo es de una manera consciente. Prince es un artista que me gusta mucho, así que no me disgusta la comparación. También tengo una canción llamada Feel For You, que es un título que puede recordar a otra canción suya [I Feel For You]. Mi madre y yo solíamos bailar la versión de Chaka Khan, siempre me gustó mucho. Es una canción muy alegre, divertida, una invitación a vivir y muy sexy. Me encantaría que la mía también inspirara todo eso.

 

Logan White

 

Tanto este disco como el anterior [The Bride, 2016] son muy narrativos. Casi se puede decir que son novelas construidas con canciones.
Las canciones de The Bride las concebí primero como si fueran capítulos de una historia. Escribía un título, luego otro, después los ordenaba y a partir de ahí empezaba a escribir la letra y la música. Con este ha sido diferente. Parte de Kids in the Dark, una canción que escribí para la banda sonora de la serie inspirada en la novela de Stephen King Castle Rock. Primero pensé en un guión pero poco a poco, la historia fue convirtiéndose en canciones que seguían la línea de Kids in the Dark, que a su vez seguían una premisa dada por el productor: que sonaran a pop de sintetizadores de los años 80.

 

Pero el álbum no se limita a recrear ese sonido.
En absoluto. Cojo esos sonidos y los recreo pero añado otros actuales. No es un ejercicio de nostalgia, es una manera de crear algo nuevo a partir de un patrón existente que me gusta mucho. Al principio me daba un poco de vergüenza porque este tipo de música ya se ha convertido en una especie de tópico, pero lo siento, es lo que quería hacer [ríe].

 

Logan White

 

Habla de escribir guiones. ¿Se ve también dirigiendo su propia película? 
Estoy en ello. De momento tengo ya escrito el guión y estoy negociando ya la posibilidad de convertirlo en película. Creo que es un paso lógico. Me gusta mucho la música, pero estudié artes visuales y eso es un factor determinante que siempre estará ahí. Mis discos no son solo música. Desde el principio cuentan con un importante componente visual que está presente en las portadas y los vídeos, en la imagen con la que me presento en escena. 

 

De hecho, ha contado que, cuando llegó a California no sabía si volvería a hacer otro disco.
Exacto. Uno de los motivos por los que elegí venir aquí fue porque tenía esta propuesta para escribir un tema para una serie. Después empecé mi guión y acabó transformándose en disco. Y ahora mismo no sé qué pasará a continuación con la música. Grabar un álbum es como dar a luz un hijo. Una vez has parido no puedes pensar en tener el siguiente. El tiempo dirá qué ocurre.

 

Logan White

 

Ha dejado de grabar para la multinacional que editó sus tres últimos discos. ¿Ha dejado de ser apetecible para un artista independiente trabajar con un sello grande?
Cuando firmé por Parlophone en 2009 fue un buen paso. Estar allí me ayudó a darme a conocer como artista, y paulatinamente sirvió para consolidarme. Estuvo bien y no me arrepiento, al contrario, hice lo mejor para mi carrera. Pero llegó un punto en el que las necesidades de un sello grande y las mías no coincidían así que lo mejor fue seguir mi propio camino. Grabando en mi propio sello soy mucho más libre y no hay ningún tipo de presión.

 

En su álbum Two Suns (2009) contó con la colaboración del recientemente fallecido Scott Walker, que canta con a dúo con usted en The Big Sleep. ¿Cómo consiguió semejante proeza?
Desde el principio quise contar con él para ese tema, que habla de lo que piensa y siente una drag queen en el momento en el que cuelga su ropa y decide que ya no volverá a vestirse de mujer. Le escribí un correo a Scott contándole que me encantaría poder contar con él. Fue muy receptivo. Me pidió que le escribiera contándole cosas sobre el personaje. Lo hice y luego le envié la canción. Cuando me la devolvió con su voz en ella vi que había vuelto a cantar como en los años 60, algo que en sus últimos álbumes ya no hacía.