Martijn Gerard Garritsen (1996, Amstelveen, Países Bajos) pasa por ser el mejor DJ del mundo. Al menos, claro, según la Biblia británica de las cabinas, la revista DJ Mag, que le ha coronado en el primer puesto de su ranking tres años consecutivos: 2016, 2017 y 2018. Y veremos lo que pasa en 2019. “Es un gran honor para mí y una locura haber logrado todo esto. Solo puedo agradecer a mis fans por ser tan solidarios”, comenta el interesado en entrevista exclusiva con PORT.

¿Que no les acaba de sonar el nombre? Quizá el de Martin Garrix sí que lo haga. Y es que el deejay holandés es el gran figurón de la EDM (vulgo, electrónica comercial) tras la desaparición de Avicii, gracias a jitazos globales como Animals, In The Name of Love o Scared to Be Lonely, que le han llevado a ser cabeza de cartel de macrofestivales como Coachella, Lollapalooza o Tomorrowland.

A sus 23 años (comenzó profesionalmente siendo un mocoso de 14) ya ha colaborado con David Guetta, Christina Aguilera, The Weeknd, Dua Lipa o el propio Avicii, aunque su próximo objetivo sería hacerlo con Pharrell Williams. “Me encantaría trabajar con él”, admite. Este viernes 6 de septiembre recala en el festival WEDJS de la sala barcelonesa Opium, en la que será la fiesta de clausura de una vibrante temporada, la décima, por la que han pasado nombres como Eric Prydz, Sam Feldt, Craig David, Cheat Codes o Bob Sinclair.

 

 

¿Cómo descubrió la electrónica?
Tiësto fue mi mayor inspiración. Le descubrí en su icónica actuación durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004. Por entonces yo tenía solo ocho años. Es increíble que, tiempo después, fuera él quien me ayudara a lanzar mi carrera. Él fue la razón para comenzar en la electrónica. Solo deseo que mi música inspire a alguien tanto como Tiësto me inspiró a mí.

 

¿Recuerda la primera vez que pisó un club siendo adolescente?
Crecí en Amstelveen, cerca de Ámsterdam, donde solía ir al club P60 con mis amigos. Nos encantaba ir a sus sesiones, pero desde 2010 ya estaba organizando allí mis propias fiestas Speakerz.

 

¿Cómo recuerda esos días? Probablemente en esos primeros Speakerz era el más joven del club…
(Risas) Bueno, en uno de mis primeros shows en mi ciudad natal habría unas 400 personas, porque les pedí a todos mis amigos que vinieran e invitaran también a todos sus conocidos. Todavía puedo recordar esas primeras noches. Fueron realmente divertidas.

 

 

Supongo que siempre quiso ser DJ desde que era un crío, pero ¿nunca se planteó ir a la universidad o estudiar algo por si aquello no acaba de funcionar?
En realidad nunca tuve ningún plan B. Cuando estaba en la escuela secundaria ya estaba totalmente concentrado en hacer música. Firmé mi primer contrato con un sello cuando estaba en el cuarto año de educación preuniversitaria. Entonces un amigo mío, Julian Jordan, me habló de la Herman Brood Academie. Es una especie de educación secundaria vocacional para productores, músicos y grupos. Desde entonces no pude dejar de pensar en eso y decidí solicitar la entrada en esa escuela. Les dije a mis padres que lo que de verdad me gustaba era hacer música y que ya no tenía la motivación para ir al instituto. “Solo dadme dos años”, les pedí. Por suerte mi padre respondió: “Nosotros seremos felices si eso es lo que te hace feliz a ti”.

 

Martin Garrix, Tiësto, Joris Voorn, Speedy J, Hardwell, Junkie XL, Armin van Buuren, Afrojack ... ¿Por qué salen tantos DJs de los Países Bajos?
No estoy seguro de si los DJs y productores holandeses son más talentosos que los de otros países, pero es evidente que los Países Bajos tienen una larga e importante historia en cuanto a música de baile y eso siempre anima a más chavales a seguir esa tradición.

 

Actúa y viaja durante todo el año. ¿No echa de menos una vida “normal”?
El apoyo de mi familia y mis amigos es realmente importante para mí y eso me da la oportunidad de llevar una vida medianamente normal. En mi tiempo libre me gusta estar con los colegas en casa. Pero me encanta viajar incluso en periodos de mucho estrés.

 

O sea, que le gusta salir de gira…
Sí, me encanta actuar varias veces por semana. Además, durante los tours tengo la oportunidad de conocer gente nueva y visitar nuevos lugares. ¡Es fantástico! Además, estoy increíblemente feliz de tener mis residencias de verano en Ushuaïa (Ibiza) y Omnia (Las Vegas).

 

¿Y cuál es la peor parte del negocio musical?
A veces me siento solo, pero afortunadamente suelo llevar a grandes amigos de gira conmigo.

 

Me imagino que su vida ha cambiado mucho. ¿Es como soñaba?
Desde muy joven la música siempre ha sido mi pasión. Mi vida ahora es aún mejor de lo que pude soñar alguna vez. No suelo pensar mucho en el futuro, porque trato de vivir el presente y disfrutarlo tanto como pueda.

 

Desde la muerte de Avicii y Keith Flint (The Prodigy), dentro de la escena electrónica muchos músicos han empezado a hablar abiertamente sobre sus problemas con la depresión, la falta de sueño a causa del síndrome del desfase horario o el abuso de alcohol o estupefacientes. ¿Cómo se mantiene en forma en un trabajo que suele ser tan exigente y desequilibrante?
Me rodeo de un equipo increíble de personas que siempre están ahí para lo que necesite y con quienes, además, tengo una conexión personal. Esa es la mejor manera de mantener los pies en la tierra. Además, me encanta viajar con mi familia y mis amigos cuando estoy de gira. En el caso de que se me vaya un poco de las manos, ellos siempre se aseguran de que descanse un poco.

 

Mantiene su propio sello discográfico, STMPD RCRDS, aunque las ventas globales de discos lleven años hundiéndose. ¿Cuál es el motivo?
Porque quiero darle la oportunidad de adquirir experiencia y publicar sus canciones a chavales que aún no han sido descubiertos. Nuestro equipo les proporciona a los artistas toda la ayuda que necesiten para descubrir su propio sonido. Creo que es importante para nuestra escena tener un sistema de apoyo que invierta en jóvenes talentos y se dedique a ayudarlos. Cuando comencé mi carrera Tiësto me orientó mucho y ahora me encanta jugar ese mismo papel en la carrera de otros artistas.

 

¿Recuerda su primer show en España?
¡Claro! Fue el 7 de junio de 2013, en la noche de apertura de Privilege, en Ibiza. Mi segundo show aquí fue junto con mi colega Julian Jordan en las fiestas Don’t Let Daddy Know, también en Privilege. Fue increíble pinchar allí con todas esas buenas vibraciones.

 

El viernes 6 de septiembre vuelve a Barcelona en las noches WEDJS de “Opium”, donde ya estuvo en 2018. ¿Qué recuerdos tiene de esa actuación?
¡Fue realmente genial! ¡Había tanta energía! ¡Todo el mundo parecía estar pasando la mejor noche de su vida! ¡Fue una locura! Espero repetir algo parecido.

 

¿Qué es lo más extraño que le pasado en un escenario?
Cuando actúas en vivo siempre existe la posibilidad de que las cosas salgan mal. Una vez, en Las Vegas, estaba acercándome al punto culminante de la canción. Quería añadir una voz, pero la cargué en un reproductor que ya estaba sonando, por lo que la música se cortó súbitamente delante de 60.000 personas. Miré a la multitud y todo estaba completamente en silencio. Solo pude decir: “¡Lo siento, chicos. Me lié!”. Ahora me río mucho con ese vídeo, pero en el momento no fue nada gracioso. Al menos así la gente sabe que estoy pinchando en directo