Noel y Liam Gallagher jamás dudaron de que estaban destinados para la gloria. De hecho, ese apetito, que siempre dio la sensación de no ser más que carnaza para conseguir titulares, es parte del combustible que mueve su obra.

Ya está presente en la portada de su primer álbum. Definitely Maybe, que acaba de ser reeditado para celebrar sus 25 años, mostraba a un grupo desconocido presentándose ante el mundo con una aplastante confianza. Un mundo propio desplegado en una fotografía en la que aparentemente no estamos viendo nada especial. Falso. Los Gallagher y el resto de la banda- que ya entonces no son más que meras comparsas relegadas al fondo de la habitación que sirve de plató a la sesión - están mostrándonos las reglas de su juego. Diez meses antes de ser un músico profesional, Noel ya había declarado: “Me veo actuando junto a leyendas del rock y no me sentiría fuera de lugar en absoluto”. La portada de Definitely Maybe constata esa visión con una imagen sencilla en apariencia.

El autor del diseño es Brian Cannon. Por aquel entonces estaba al frente de Microdot, una agencia de diseño que luchaba por hacerse un nombre en la música pop. Sus únicos clientes hasta entonces eran los también norteños The Verve, que se pusieron en manos de Cannon para ilustrar A Storm in Heaven (1993), su primer álbum. Este conoció a Noel cuando trabaja como roadie para Inspiral Carpets, cuya oficina de management estaba en el mismo edificio del estudio de Cannon.

Gallagher le invitó a uno de los primeros conciertos de Oasis y el diseñador se quedó asombrado. Fue la primera opción a la hora de buscar un diseñador para los discos de Oasis. Noel estaba fascinado con el trabajo que hizo para The Verve y, un tiempo después, le pediría que replicara el azul cobalto empleado en A Storm In Heaven para el logo del single Live Forever. “Yo solamente quería hacer las mejores portadas para los mejores grupos del momento”, declararía el diseñador gráfico. La de Definitely Maybe fue el primer paso para lograr un estatus que se enriquecería con otros trabajos para Ash, Suede, Super Furry Animals y The Beta Band.

 

Una foto icónica

Michael Spencer Jones, fotógrafo oficial de Microdot, recibió el encargo de retratar al grupo. Eligieron el salón de la casa del entonces guitarra del grupo, Bonehead. La inspiración venía de la contraportada del recopilatorio Oldies But Goldies, en la cual los Beatles aparecen en un momento de distensión durante una gira por Japón. El objetivo era mostrar al grupo en un estado similar, en completo relax, como si aguardaran tranquilamente el instante en el que se comerán el mundo.

Así que no es ningún capricho ese globo terráqueo colocado en un lateral del salón. Ningún grupo principiante hubiese elegido presentarse así en público, pero Oasis nunca sintieron que fueran principiantes en nada y posaron en el salón de Bonehead como si ya fuesen un grupo consagrado. La composición de la fotografía tampoco es casual ni fruto de la improvisación. Spencer Jones se pasó cuatro días probando encuadres y diferentes composiciones y posibilidades con la ayuda de la mujer de Bonehead. A Liam le gustó de inmediato una en la que Jones aparecía tumbado en el suelo y optó por asumir esa postura, convirtiéndose en la figura central de la imagen. Una estrella resplandeciendo incluso en la menos glamurosa de las situaciones. Eso también resultó premonitorio.

La instantánea en tonos pastel refleja una engañosa cotidianeidad. La simplicidad que exhibe es uno de sus principales atractivos. Dentro de ese mundo estático en el que Noel, sentado en un sofá, observa la televisión a la vez que abraza su guitarra, reinan los fetiches. El framecongelado en la televisión pertenece al spaghetti westernEl bueno, el feo y el malo. Las fotografías enmarcadas pertenecen a dos leyendas turbulentas del fútbol inglés, George Best y Rodney Marsh. Y en un rincón, apoyado sobre el brazo del sofá, un póster de Burt Bacharach. Es el único elemento en que es posible encontrar un fallo. Si el espectador se fija, el cuché refleja las patas del trípode del fotógrafo. Así y todo, gracias a esa mención, Bacharach se interesó por conocer a Noel y ambos terminarían trabajando juntos.

 

Un guiño a los Stones

La portada se completa con el título del álbum caligrafiado y el logo del grupo, que se convertiría en su tarjeta de presentación visual. El diseño de este último es un declarado homenaje al original de Decca, la compañía que publicó a los Stones durante la década de los 60 y cuya marca, tal y como era habitual entonces, formaba parte de los diseños de portada. Y puede que la inspiración para la fotografía partiera de los Beatles, pero es innegable que la intención es muy parecida a la que exhibía Dylan en la cubierta de Bringing It All Back Home, el disco con el que en 1965 electrificó su música.

En aquella portada, fotografiado por Daniel Kramer, Dylan mira a cámara, con una enigmática mujer vestida de rojo a sus espaldas, flanqueado por discos y revistas, en un escenario nada pop. Atrapado en un marco ligeramente psicodélico, ya mostraba un jeroglífico que, a fecha de hoy, muchos siguen intentando desentrañar. Dylan nunca ha figurado entre los ídolos de los Gallagher, pero la portada de su debut también se valió de una serie de mensajes privados que solamente una leyenda de la talla de los Beatles, Dylan o los Stones se hubiese atrevido a exhibir.