Su cine se caracteriza por historias no lineales, de estructura narrativa innovadora, con un sentido del humor poco convencional y una cierta ostentación de la violencia. Sus diálogos son recitados de memoria por la fervorosa tribu de sus seguidores. Quizá estos, junto con las bandas sonoras, sean la esencia de esos grandes contenedores de ideas geniales que suelen ser sus películas.

Nacido en Knoxville, Tennessee, en 1963, Tarantino debutó en el cine como director indie con la magnífica Reservoir Dogs (1992), una película parcialmente financiada gracias a la venta del guion de Amor a quemarropa, que Tony Scott convertiría en un film de culto estrenado en 1993. Tras joyas del cine contemporáneo como Pulp Fiction, Inglourious Basterds (Malditos bastardos) Kill Bill, ahora estrena Erase una vez en Hollywood, considerada por la crítica una de sus películas más personales, un auéntico triunfo artístico llamado a acabar de consolidarlo entre los más grandes.

TASS

Se trata de su novena película y, si se confirma lo que el propio Tarantino declaró hace unos años y acaba de reiterar hace apenas unos días, podría ser la penúltima de su carrera como director. La historia parece centrarse en un principio en las sangrientas correrías del gurú, músico frustrado y célebre criminal Charles Manson y sus perturbados seguidores, pero un repentino giro de guion nos conduce hacia los verdaderos protagonistas, Ricky Dalton (Leo DiCaprio), un actor de cine de género y de serie B vagamente inspirado en Burt Reynolds, y Cliff Booth (Brad Pitt) su doble en la escenas de acción. Dalton resulta ser vecino de la actriz Sharon Tate (interpretada por la australiana Margot Robbie) y su marido, Roman Polanski, por lo que la sombra ominosa de Manson y los suyos se proyecta sobre toda la película.

Un Tarantino pletórico y tan apasionado como de costumbre a sus 56 años comparte con 'PORT' sus ideas sobre el cine y la vida en una relajada charla que se produce poco antes del estreno de la película.

 

¿Cuál diría que es la principal diferencia entre esta película y sus ocho anteriores?

Creo que en cierta forma es un resumen de casi todo mi cine, como meter todas mis películas en una. Veo mis nueve películas como distintos vagones del mismo tren, porque están íntimamente conectadas y todas discurren por la misma vía. Pero digamos que esta es, sin duda, el clímax de mi carrera. Quizá la próxima sea una especie de epílogo (risas).

 

Tras más de 25 años haciendo cine al máximo nivel, ¿qué es lo principal que debe agradecerle a la experiencia?

Uno de los beneficios de tener una carrera tan larga es que uno puede permitirse el lujo de elegir sobre la marcha qué tomas quiere hacer ese día. Ya en Reservoir Dogs empecé a desarrollar mi método, que consiste en planificar más o menos la mitad del rodaje e ir decidiendo sobre la marcha la mitad restante. Hay días en que me presento en el rodaje sin un guion técnico acabado, y eso es porque acabo de escribir la escena esa misma mañana. Así que primero ensayo el texto con los actores, luego les pido que se sienten y a continuación ordeno mis ideas y decido cómo quiero rodar la escena. A medida que avanza mi carrera, mi confianza en mí mismo me permite dirigir de manera cada vez más intuitiva.

Maria Laura Antonelli/AGF/SIPA

 

Ha dicho en varias ocasiones que el cine lo es todo para usted, pero también que no se ve dirigiendo películas con más de 60 años. ¿Sigue siendo su trabajo tan importante para usted como siempre?

Sin duda. Una frase habitual con mi equipo, cuando sentimos que tenemos ya la toma perfecta es: "Vale, ya la tenemos. Pero aun así vamos a hacer otra. ¿Por qué? ¡Porque nos encanta hacer películas!". Ese es nuestro mantra: "nos encanta hacer películas". ¿Cómo no nos iba a encantar? La vida que llevamos es estupenda. Nos dedicamos a algo maravilloso, nos podemos considerar muy afortunados. El cine exige mucho esfuerzo, son meses y años de dedicación a un mismo proyecto, trabajando muy duro y venciendo muchos obstáculos, y nada de eso vale la pena si no eres capaz de disfrutarlo y valorarlo como merece. Intentamos hacer la mejor película posible, la que nos guste a nosotros, y si luego funciona bien, recauda mucho dinero y hace feliz a mucha gente, pues mejor que mejor. Pero lo fundamental, lo que de verdad importa, y en eso incluyo a técnicos, actores, productores y a cualquiera que se dedique a esto, es que es nuestra vida.

 

¿Por qué diría que la gente adora sus películas? ¿Qué cree que encuentran en ellas?

Creo que las aman porque yo hago películas para el público. Si vas a ver una de mis películas no verás un desfile de imágenes bonitas que pasan ante tus ojos sin más. Yo propongo una experiencia interactiva, en la que los espectadores puedan involucrarse, algo que les va a llegar muy adentro y no van a olvidar en cuanto salgan del cine.

GRAHAM WHITBY BOOT

 

¿Sigue pensando que sus películas son, sobre todo, comedias?

Bueno, no me siento del todo cómodo diciendo que son solo comedias, porque creo que hay en ellas mucho más que sentido del humor. Pero sí es cierto que, mientras las escribo, es sobre todo el humor lo que tengo muy presente. Mi intención es que los que las vean se rían, sin duda. Pero a continuación me encanta crear situaciones en las que dejen de reírse de golpe para que más adelante vuelvan a hacerlo otra vez.

 

Muchos críticos están insistiendo en el enorme acierto que fue elegir a Margot Robbie para el papel de Sharon Tate. ¿Qué le llevó a optar por ella?

No fue una simple opción. Ella era la única actriz que tenía en la mente mientras escribía el guion. Si Margot no hubiera nacido, no sé cómo podría habría hecho esta película. No me podía imaginar a ninguna otra actriz haciendo de Sharon Tate

 

El reparto es difícilmente memorable...

Estoy muy de acuerdo. Es el reparto de la década. La gente me pregunta si los tenía a todos en mente desde el principio. Y la respuesta es que sí, que pensé en todos ellos mientras escribía los personajes, pero no estaba seguro de si iba a tener la inmensa suerte de convencerlos a todos para que participasen en mi película. Y sí, al final pude contar con todos ellos.

Maria Laura Antonelli/AGF/SIPA