Fue inconformista y provocador, algo que se aprecia a simple vista en el trabajo fotográfico que realizó Oriol Maspons (1928-2013) a  lo largo de sus más de cuatro décadas de actividad.

Maspons desempeñó, además, un papel fundamental en la transformación del lenguaje fotográfico en España, especialmente en las décadas de los 50 y 60. En el arranque de su carrera se movió en un ámbito puramente amateur, pero a partir de 1961 se labró una muy sólida carrera profesional en campos tan diversos como el reportaje, el retrato, la moda o la publicidad, ámbitos todos en los que acabaría dejando una profunda huella.

 

De los seguros a la imagen

Aunque la fotografía venia siendo su principal pasión desde que era muy joven, fue definitivamente en París, lugar al que fue enviado por la empresa de seguros para la que trabajaba, donde decidió que quería convertirla en su actividad profesional preferente. Una gran parte de culpa para que diese este paso la tuvieron sus contactos con el Club 30 x 40, una prestigiosa asociación fotográfica en la que se debatía sobre las nuevas tendencias, las exposiciones que allí se realizaban o los grandes fotógrafos del momento y que eran invitados a participar y mostrar su trabajo, artistas europeos y estadounidenses como Man Ray (Emmanuel Radnitzky), Brassai, Jeanloup, Harry Callahan y otros muchos.

Esta asociación tuvo gran influencia sobre la fotografía española y, por supuesto, también sobre Maspons, que llegó a participar en la exposición colectiva La photographie espagnole d´aujord´hui. A ella acudió ya entonces como miembro del grupo fotográfico AFAL, un colectivo renovador que publicaba en la revista del mismo nombre, editada por la Agrupación Fotográfica Almeriense.

A su regreso a Barcelona en 1958 se asoció con su amigo Julio Ubiña (Santander, 1921), con quien formó un equipo que trabajó para las principales revistas y publicaciones del momento, como por ejemplo La Gaceta Ilustrada o libros como Toreo de salón con textos de Camilo José Cela, Poeta en Nueva York con los poemas de Federico García Lorca o La caza de la perdiz roja, con escritos de Miguel Delibes.

 

Ansia de vida

Ya desde antes se había mostrado muy crítico con la fotografía dominante en España en ese momento, a la que consideraba pictórica y conservadora, además de supuestamente artística, así como a los que ejercían de jurado y no paraban de premiar esta rutina fotográfica en certámenes y anuarios.

Su talante, renovador, a veces provocador, curioso y lleno de sensibilidad, le convirtió en el fotógrafo de la gauche divine, una grupo de artistas e intelectuales procedentes de la burguesía catalana, al que él mismo pertenecía, que surgió en Cataluña tras la guerra, con los primeros apuntes de la recuperación económica, y que se desligaba del pesimismo y la tristeza oficial de una España herida.

Eran los años 60 y principios de los 70. Entre ellos se encontraban escritores y poetas como Terenci Moix, Jaime Gil de Biedma, Félix de Azúa, Agustín Goytisolo o Rosa Regás; diseñadores y arquitectos como Ricardo Bofill u Óscar Tusquets; cantantes como Serrat o Raimon; modelos y cineastas como Teresa Gimpera, Vicente Aranda o Gonzalo Suárez…

 

Un ojo crítico y certero

En su afán por documentar todo lo que veía, su cámara se convirtió en notaria de su época y sus fotos eran detalles de enorme utilidad. No solo retrató la frivolidad de una élite, sino que también viajó a la España más pobre, la de las familias gitanas que deambulaban por La Mancha, los emigrantes que marchaban para trabajar a Alemania o los turistas que en los años 60 empezaban a llegar a nuestro país. Oriol Maspons fue el autor de la famosa foto de la primera bañista en bikini de la que se tuvo noticia en España, Monique Koller. De hecho, Ibiza y la llegada de los hippies fue un oportunidad para su trabajo, ya fuera retratando mujeres desnudas o en escuetos trajes de baño o la libertad de aquellos viajeros.

Su obra fue muy extensa, incluyendo reportajes, ilustraciones, publicidad, moda… Trabajó para La Gaceta Ilustrada, Paris-Match, L´Oeil, Expression, Elle… Además, publicó numerosos libros, ilustró con sus fotos portadas de discos y de libros, así como incontables exposiciones. Sus fotografías s han estado expuestas en el MoMA.

Oriol Maspons falleció el 12 de agosto de 2013 y unos meses antes de su muerte dejó su archivo en depósito en el Museo Nacional d´Art de Catalunya. La exposición, de gran formato y que podrá verse hasta finales de enero, recorre toda la trayectoria del artista durante sus más de cuarenta años de trabajo y se ha contextualizado su producción y se ha apoyado la investigación en la recuperación de material documental –revistas, libros, carátulas de discos, etcétera- para dar a conocer el destino final de muchas de las fotografías que realizó. Fotos inéditas y poco conocidas, así como facetas menos vistas del artista Oriol Maspons.